Escuchen lo que sucederá en los últimos días, dice Dios:
derramaré mi Espíritu sobre cualesquiera que sean los mortales.
Sus hijos e hijas profetizarán, los jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos.
En aquellos días derramaré mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas y ellos profetizarán.
(Hch 2, 17-18)
Mi pregunta es: ¿quien puede impedir esto? les aseguro que ya está ocurriendo.
