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Extremadura: El candil

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Extremadura El candil La jota oliventina 'El Candil' es uno de los bailes más conocidos de Extremadura, concretamente de la zona de Olivenza. Gracias a la buena calidad de su luz, la utilización del …More
Extremadura El candil

La jota oliventina 'El Candil' es uno de los bailes más conocidos de Extremadura, concretamente de la zona de Olivenza.
Gracias a la buena calidad de su luz, la utilización del candil estaba muy extendida en la época de nuestros padres, abuelos y tatarabuelos. El candil de aceite estaba muy generalizado en todas las casas, se colgaba en las repisas de las chimeneas, en las candileras… Se vendían en los mercados de los pueblos y las ferias, tanta importancia tenía que se incluía en el ajuar de las novias y también gracias a las poesías, canciones y dichos de la época vemos su utilidad.
El candil lo usaba las mujeres en casa , y los hombres para ir por la calle. También bailaban a luz de un candil, de ahí el nombre de la jota “el candil”. Se le puso este nombre ya que los oliventinos se reunían para bailar en unas estancias que eran iluminadas por candiles.

La Jota del Candil es uno de los bailes más conocidos de Extremadura concretamente del pueblo de Olivenza(Badajoz). Todos los grupos folclóricos de Extremadura lo tienen en su repertorio. Su música ha traspasado fronteras.
Hace unos cuanto de años en una emisora francesa, un locutor por casualidad puso una melodía que encontró en un disco muy antiguo que tenían. Los oyentes le pedían que volviese a ponerla y en pocas semanas adquirió mucha difusión y llegó a ser el número uno en Francia y de ahí pasó por toda Europa.

En Febrero de 2008 se presento el disco “9 noches, 9 candiles” recoge otras tantas versiones de El Candil, que varían desde propuestas bailables, pasando por rap, fusión, flamenco, clásico, entre otros, interpretados por diversos artistas extremeños.

En el baile esta jota la puedes escuchar de distintas formas, tocada solo con instrumentos o también cantada.
LETRA:
El candil

Cuidad, de que no se apague, no,
la mecha de este candil, sí, sí.
Que no le falte el aceite, no,
para que pueda lucir, sí, sí.
Que su luz incierta ilumine,
la danza que cantamos y bailamos.
Si se apaga nos asustamos
y no acabamos nuestra danza con candil.