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LITURGIA DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO

LITURGIA
DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO

CICLO A
1.- Dentro del espíritu de la Liturgia, celebrando los misterios de Cristo, junto con la Comunidad, pedimos la esperanza que no defrauda, la fe firme en la Resurrección, el modo de saber alabar siempre por los beneficios recibidos en el “Espíritu Santo” para gloria de Dios Padre.
Con fe en los designios del Señor, que siempre son de paz y no de aflicción, invocamos a quien nos libera desde los países por donde estamos dispersados. Tratamos de vivir como hijos de la luz, vigilantes, para cuando llegue el día del Señor.
2.- Oración colecta.- Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración después de la comunión.- Ahora que hemos recibido el don sagrado de tu sacramento, humildemente te pedimos, Señor, que el memorial que tu Hijo nos mandó celebrar aumente la caridad en todos nosotros. Por nuestro Señor.
En la oración se muestra la petición y la confesión de fe; pedimos a ti, caridad, fundamento del gozo pleno. Señor, eres el creador de todo bien; Señor, que el memorial de tu Hijo nos enriquezca de esperanza, eche fuera el miedo.
3.- Lecturas: atención a la laboriosidad, evitar el ocio, vigilancia ante la definitiva venida del Señor.
DEL LIBRO DE LOS PROVERBIOS 31,10-13.19-20.30-31. Una mujer laboriosa, sin pereza, con destreza en sus manos, cordura en su corazón, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas; abre su mano al necesitado, al pobre; teme al Señor, y merece alabanza. Es fugaz la hermosura; las obras, su trabajo, le alaban en la plaza.
¿De quién has oído tal elogio?
Se vive como respuesta para bien y alegría de los demás. ¡Dichosa mujer, dichosa persona!
SALMO 127.- Es una bendición: el seguir los caminos del Señor; la mujer en medio de casa, como parra fecunda; los hijos como renuevos de olivo; la bendición para quien teme al Señor. ¡Recibas la bendición todos los días, la prosperidad, en tu casa, desde Sión!
DE LA PRIMERA CARTA A LOS TESALONICENES 5,1-6. – San Pablo nos invita a prepararnos para el Día del Señor. ¡Llega! Como llega el dolor del parto, y no se puede escapar. Hay que vivir en la luz y no en las tinieblas, pues somos hijos de la luz, del día. Siempre vigilantes y despiertos.
Una llamada de atención para hacer el camino de la vida, la proximidad de la llegada del Día del Señor. ¿Cómo hacer el camino muy atentos, sin preocupaciones vanas, con idea de estar llegando siempre al final que es encuentro con el Señor. Atención a Dios que viene, a nuestro tiempo que acaba, y a los demás a quienes tenemos que ayudar con la luz de hijos y hermanos.
LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 25,14-30.- Referencia al Señor de los talentos, de quien reparte los dones y espera recibirlos bien multiplicados, trabajados en beneficio de todos.
Somos empleados, no dueños. Sin miedo y con audacia, labremos buenos beneficios con los dones, de todas las clases, recibidos para negociar. Vivir sin miedo, como empleados, y dispuestos a recibir un cargo importante. ¡Entra en el banquete de tu Señor!
Seguimos con las parábolas, las instrucciones, la donación del Reino, las enseñanzas y promesas. Qué mejor que enseñar con parábolas, comparaciones, semejanzas, entregas fáciles para quien despierta con la escucha, desea penetrar en la bondad y alegría de quien nos trata como a discípulos predilectos, como a hijos.
Referencias a la boda, el Reino como boda. Excelencia del acontecimiento, para el que nos preparamos; sublime alegría que se nos entrega. “Somos encargados de sus bienes”, no propietarios, y así servimos, nos relacionamos, esperamos.
Nuestra respuesta al Esposo, al dueño de los talentos. Nos están enseñando a vivir en relación a lo recibido y a la llegada, donde se nos piden cuentan, donde aparece la misericordia y el juicio.
4.- Hay una advertencia en la vida: debes estar preparado. La educación es prepararnos para vivir, compartir, ganar, ser fieles, formar una dimensión de amistad, servir, dar respuestas a las diferentes horas y modalidades que se nos presentan. Y en la educación no puede ocultarse una fase principal: vivimos en el tiempo, bajo una esperanza final, una venida y llegada del cumplimiento de todas nuestras necesidades de vivir: la eternidad, el cara a cara con Dios, la responsabilidad de dar cuentas, la trascendencia.
No logramos apagar el ansia de vivir, de perdurabilidad, de existencia para siempre. Tal deseo y proceso de vivir para siempre se cumple en la fe, en la caridad, en la esperanza. ¡Necesitamos vivir eternamente!
Fr. Victorino, franciscano