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Alfie, te llamaremos mártir. Razones de una beatificación

Por ANDREA ZAMBRANO

Para el pueblo de los creyentes Alfie Evans ya es un mártir. Al matarlo el odio a la fe bajo los ojos de todos y fácilmente demostrable: porque su sacrificio ha desencadenado una oleada de oración y porque definir como inútil la vida de Alfie es anticristiano, dado que el cristianismo es la exaltación máxima de la vida como don del Creador. Las razones de una beatificación que une al pequeño Evans con los santos mártires inocentes, quienes, como él, han dado testimonio de Cristo no con las palabras, sino con la sangre.


La muerte del pequeño Alfie Evans ocupó durante toda la jornada de ayer las primeras páginas de diarios y de los sitios web. Al silencio, comprensible, de sus padres Thomas y Kate ha seguido como contrapartida una indignación general de la web y de los políticos, pero también de gente cotidiana, que no dudó en definir como homicidio lo sucedido en el Hospital Alder Hey.

No usó estos tonos, pero su discurso fue profundamente categórico en la condena del papa Francisco, quien en la madrugada difundió un twitt en el que se definió "profundamente afectado": "estoy profundamente afectado por la muerte del pequeño Alfie. Hoy rezo especialmente por sus padres, mientras Dios Padre lo recibe en su tierno abrazo”. Luego, en una reunión pública reiteró: "frente al problema del sufrimiento humano es necesario saber crear sinergias entre personas e instituciones, incluso superando los prejuicios, para cultivar la preocupación y el esfuerzo de todos a favor de la persona enferma".

Pero los días que seguirán serán los días de los interrogantes, de las aclaraciones sobre las últimas horas del pequeño y sobre todo del futuro de los padres que han luchado como leones para salvar la vida de su bebé.

Mientras tanto éstas son horas de oración y de luto, de silencio, pero también de esperanza. Una esperanza que el pueblo de Alfie, un pueblo católico y todavía enamorado de la vida a pesar del desastre presente a su alrededor, testimonió en el transcurso de la jornada con correos, tweets y vigilias de oración y reparación por este tremendo crimen.

Hay un tema que se está abriendo camino en estas horas y que, aunque todavía necesitado de aclaraciones, es muy cristalino para el pueblo de los creyentes. Es el tema de la santidad de Alfie. Frente a este totalitarismo médico-jurídico y político hay un pueblo que hoy es capaz de oponer un modelo, un testigo. Un mártir, exactamente. Este mártir se llama Alfie Evans y es el mártir inocente en un mundo de Estados modernos sin puntos de referencia y sin valores.

No importa su discapacidad, ni su estado de conciencia, porque en el Paraíso éstas son las almas más perfectas amadas por Dios. Y así es como se está haciendo una certeza, que ahora requiere de una aceptación de su responsabilidad por parte de la Iglesia.

Alfie beato. Un mártir in odium fidei de los tiempos modernos. Se trata de una propuesta espontánea, pero que debería tomarse seriamente en consideración. Porque está motivada. Cuando falleció Juan Pablo la pancarta con la leyenda "santo ya" impactó al mundo. Lo que está sucediendo con Alfie es sustancialmente lo mismo.

Porque Alfie fue asesinado por odio anticristiano. Y como la sangre de los mártires es una semilla de nuevos cristianos, Alfie hoy nos señala un camino.

En primer lugar, porque Alfie fue testigo de la fe. En su condición de hijo de Dios ha hecho arrodillar a millones de personas que durante días y días se han estrechado en oración por él. No fue sólo fue un sentimiento emocional, sino el reconocimiento que en esa cama de hospital, en ese lecho de dolor había otro Cristo sufriendo. Una cruz, una custodia en la forma de un ser humano que ha sido adorado noche y día.

Alfie era cristiano católico bautizado, y el padre dio prueba en su encuentro con el Papa de ser un hombre de fe profunda y de gran apego a la Iglesia. El propio Papa reconoció que Thomas se estaba comportando como Dios, quien hace de todo para defender a sus hijos.

Pero para instruir una positio super martyrium y presentarla en la Congregación para las Causas de los Santos, tratándose del martirio, se debería probar el odium fidei. Así que en una posible causa de beatificación hay que demostrar que la muerte de Alfie ha sido causada por una persecución anticristiana.

Difícil, si se utilizan los criterios habituales, porque la muerte de Alfie fue mandada no por odio religioso sino por ese pietismo peludo que elimina a las personas discapacitadas porque no son eficientes o útiles.

Pero, sin embargo, en otra perspectiva este odium fidei está bajo los ojos de todos y es fácilmente demostrable: al definir, como se ha hecho, que la vida de Alfie era inútil, eso ha sido naturaliter un razonamiento anticristiano, ya que el cristianismo es la exaltación máxima de la vida como don del Creador. A esto se agrega que el mismo juez que emitió la terrible sentencia de apelación, el juez Heyden, es un activista LGBT, un lobby que muestra cotidianamente su lado anticristiano.

Pero hay más: cuando el juez emitió su sentencia también cerró toda posibilidad de rever su decisión, incluso frente a nuevos pronunciamientos, como el eventual de la Corte Europea de Derechos Humanos. La que puntualmente se negó a intervenir. Sin embargo, los derechos humanos están en la raíz de la ley moral natural universal, principios que deberían ser asumidos por todos, pero que hoy sólo son defendidos por el pensamiento cristiano. Atacarlos y humillarlos significa atacar al cristianismo, incluso sin declararle públicamente la guerra.

¿Y qué decir de la obstinación con la que se le impidió a Alfie -también debido a la ignorancia e ingenuidad de algunos hombres de Iglesia- recibir puntual y dignamente un consuelo espiritual?

A partir de estas sencillas insinuaciones se puede entender cómo no es irritativo y para nada escandaloso hablar de una beatificación de Alfie in odium fidei. Tampoco es decisivo el tema de la diócesis en la que se consumó el martirio, la diócesis de Liverpool. Alfie era un ciudadano italiano e Italia era el país al que su padre y su madre querían llevarlo. Así que la petición también podría partir, por ejemplo, de la diócesis de Roma.

En este sentido, Alfiee podría llegar a ser santo, como son santos los mártires inocentes, asesinados por Herodes. Son los inocentes que dan testimonio de Cristo no con palabras, sino con su sangre, la que nos recuerda que el martirio es un don gratuito del Señor. Un martirio que hoy ve a Alfie como testigo principal.

Publicado originalmente en italiano el 28 de abril de 2018, en www.lanuovabq.it/it/alfie-ti-chiame…

Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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Jroe
Santo súbito.
jamacor
¿No se acuerdan que san Juan Pablo II fue enterrado con ornamentos rojos, propio de las fiestas de los mártires? Igual ocurrió en el entierro de san Josemaría Escrivá.
Pongo estos dos ejemplos -que he conocido personalmente- porque toda su vida fue ofrecida en holocausto por la Iglesia y la salvación de las almas. Fue una lucha titánica a contracorriente. Solamente Dios puede saber lo mucho que …More
¿No se acuerdan que san Juan Pablo II fue enterrado con ornamentos rojos, propio de las fiestas de los mártires? Igual ocurrió en el entierro de san Josemaría Escrivá.
Pongo estos dos ejemplos -que he conocido personalmente- porque toda su vida fue ofrecida en holocausto por la Iglesia y la salvación de las almas. Fue una lucha titánica a contracorriente. Solamente Dios puede saber lo mucho que sufrieron.
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