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P. Victorino Terradillos 1

LITURGIA DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A.

LITURGIA
DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO A.

1.- La Sabiduría es radiante, la ven los que la aman, la encuentran los que la buscan, se da a conocer a los que la desean. Libro de la Sabiduría, 6,12-16
No se trata de elogiar únicamente, sino de buscar, desear, apetecer, madrugar para encontrar la Sabiduría sentada a la puerta. La Sabiduría sale al paso de quien la busca, desea, apetece, madruga; “ella misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen”
Se ha venerado siempre al sabio, a quien ejercita Sabiduría, a quien es libre bajo el saber y el juicio, el discernimiento y la voluntad.
En el Antiguo Testamento encontramos el Libro de la Sabiduría. ¡Leerlo durante toda la semana! Vale más la Sabiduría que la riqueza, que las perlas y fastuosidades con apariencias de importancia y valer. Dentro del Libro hay una oración: “Dame, Señor, la Sabiduría”. Se nota el ser sabio en el pensamiento, en la acción, en la palabra. ¡Líbrame, Señor, de la necedad, del egoísmo, del orgullo, de las apariencias huecas!
¿Es de sabios vivir sin esperar nada, a nadie, de nadie, de la nada?

2.- El Salmo 62. Para saberlo de memoria, y repetirlo muchas veces, de modo callado, lento, creyendo y recibiendo. ¡Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra agostada, sin agua!
Es dicho creyendo, mirando a Cristo, a la Iglesia, a todo cuanto acontece, a Dios Amor.
Tu gracia vale más que la vida. Toda mi vida te bendeciré. Me saciaré como de enjundia y de manteca. Mis labios te alabarán jubilosos. Me acuerdo de ti, velando medito en ti, a la sombra de tus alas canto con júbilo.
Si los salmos nos enseñan a orar, cantar, gritar, bendecir, dar señales de confianza en la angustia, en todo momento, con el Salmos 62 debemos profundizar en la esperanza y cercanía. Repetimos: ¡Tú eres mi Dios! Te bendeciré, me saciarás, me acordaré de Ti. Esperaré siempre en tu presencia. ¡Vivo por Ti!
3.- De la Primera carta a los Tesalonicenses 4,13-17. No os aflijáis como las personas sin esperanza. Jesucristo nos llevará con él. Estaremos siempre con el Señor.
Hay una invitación a la esperanza, a la resurrección, a la vida con Cristo. Los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar.
Hechos de vida: nacemos y morimos; nos llega la angustia y el sufrimiento, el dolor y las dificultades. Estamos en el conocimiento de la realidad humana. Pero, no debemos ignorar el final de todo lo existente humano, de la criatura hombre y mujer. Hay un principio de realidad dentro de nosotros mismos: que proviene de Cristo Jesús, de la fe en Él, de su Comunión. Es la trascendencia, la vida eterna, la escatología, la gracia “que nos arrebata en la nube”.
Pensamos ya en el final del tiempo temporal, y vislumbramos, en fe, esperanza y caridad, la eternidad de nuestra vida, que será con Cristo y por Él. Me crece la fuerza y la fortaleza cuando espero más allá de mí, en Ti mismo, “mi vida y mi esperanza”. Aunque pase por caminos oscuros, seguiré esperando más allá de todas estas situaciones “de desamparo y muerte, enfermedad y despedida de todo lo que veo”. Definitivamente, nos veremos cara a cara.
4.- Del evangelio según san Mateo 25,1-13. Velad, porque no sabéis el día ni la hora.
Todo el capítulo 25 habla de vida eterna, de parábolas que nos presentan el Reino, y debemos vivir bajo la vigilancia de quien espera “un juicio” de encuentro, al Esposo, al dueño de los bienes, al Señor del cielo y la tierra.
En la descripción de la parábola, se nos habla de vírgenes sensatas y vírgenes imprudentes. Todos estamos bajo una encomienda: aprender a vivir alerta porque, cuando menos lo pensemos, viene el Hijo del Hombre.
Y pasarán al banquete del Reino los que tengan las lámparas encendidas, y no se hayan despistado porque “el Esposo tarda en llegar”.
5.- Se nos pide estar vigilantes, despiertos, pues estamos esperando al Señor de la Vida y de la Verdad, de nuestras vidas y de nuestros dones, de nuestra comunión eterna.
¿Qué es lo que nos despista de estar atentos, aguardando al Señor? ¡Creo que ha de venir a juzgar a vivos y muertos!
Sacudamos nuestra pereza, sueño, preocupaciones. Aprendamos a esperar “la llegada a nuestra morada de Dios Amor Eterno”, que nos introduce en su Morada eterna, esponsal. Oh moradas de eternidad.
6.- Referencias a nuestra vida personal, conciencia, vivencia, estado de confianza y esperanza, o momento de abandono de la persona que está vigilante y se duerme “en el momento de vigilia”.
Hemos hecho memoria estos días de los mártires franciscanos de España en el siglo XX, repasamos a los 498 mártires de la Iglesia de España del siglo XX, beatificados por Benedicto XVI en Roma, el 28 de octubre de 2007. Emociona y ejemplifica la manera cómo vivían, esperando, meditando el martirio, como quienes esperan, con lámparas encendidas, la llegada de Jesucristo, a través de la llamada del martirio. ¡Qué fortaleza da la esperanza, vivir en caridad con sentido de eternidad!
“Los mártires, ardiendo en el gozo del Espíritu, decían: “Preparado está nuestro corazón, Señor, preparado está nuestro corazón; vengan cuando quieran a darnos muerte, que nosotros esperamos firmemente la vida eterna de la mano del Dios misericordioso”.
Canta el Prefacio. Reza y medita las oraciones de este domingo.
En el Tiempo Litúrgico, Tiempo Ordinario, ya se nos notifica que llegamos al final de un tiempo, que se aproxima la coronación en la Liturgia, la fiesta de Cristo Rey, Salvador, Cumbre y Principio de nuestro existir.

Fr. Victorino,franciscano