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Bergoglio: “Ya verás que Angelelli algún día será declarado santo. ¡Y ese día reventará de odio la derecha!”

Bergoglio: “Ya verás que Angelelli algún día será declarado santo. ¡Y ese día reventará de odio la derecha!”

IMPACTANTE TESTIMONIO EN EXCLUSIVA DE UN SACERDOTE PORTEÑO TRAS NUESTRA PRIMICIA DE AYER SOBRE LA BEATIFICACIÓN DE ANGELELLI. A RAÍZ DE NUESTRA PUBLICACIÓN SOBRE LA FECHA DE "BEATIFICACIÓN" DE MONS. ANGELELLI, EL PRÓXIMO 26 DE ABRIL DE 2019; Y SOBRE LA INMINENTE CARTA, QUE SERÁ DIFUNDIDA EN LAS PRÓXIMAS HORAS, DE OTRO RENOMBRADO OBISPO ARGENTINO -ADEMÁS DE LA QUE YA HICIERA PÚBLICA, EN SU HORA, MONS. AGUER- RECHAZANDO TAL "BEATIFICACIÓN", NOS LLEGARON NUMEROSOS MENSAJES DE ADHESIÓN. DESTACAMOS ESTA CARTA DE UN SACERDOTE PORTEÑO, QUIEN HABLA CLARO SOBRE LO QUE HACÍA ANGELELLI EN RELACIÓN A LA LUCHA ARMADA, Y SOBRE LOS MENSAJES DE FRANCISCO ARENGANDO A DEFENDER LA CAUSA DE ANGELELLI.

Por Adoracionyliberacion | 20 octubre, 2018

Vicente Montesinos

Nuestra primicia de ayer sobre la fecha de “beatificación” de Mons. Angelelli, el próximo 26 de abril de 2019; y sobre la inminente carta, que será difundida en las próximas horas, de otro renombrado Obispo argentino -además de la que ya hiciera pública, en su hora, Mons. Aguer- rechazando tal “beatificación”, hizo que nos llegaran numerosos mensajes de adhesión. Entre ellos, queremos destacar el de un sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires -a quien solo llamaremos Padre Alberto, para protegerlo de lo que sería para él una urgente misericordiada de Bergoglio-; que relata cómo la interrupción que, a los gritos, hiciera un laico de su homilía, en una Misa, le sirvió para cambiar de manera categórica su forma de pensar sobre Angelelli.

Les transcribo la carta que he recibido del “padre Alberto”, y que no tiene desperdicio.

Ni mártir, ni beato

Soy el Padre Alberto, de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Y les escribo motivado por lo que publicaron ustedes en InfoVaticana, sobre la inminente “beatificación”, de Mons. Angelelli; y la firme oposición de un Obispo argentino que se conocerá muy pronto, además de la que ya hiciera pública, oportunamente, Mons. Aguer.

Por mi edad y por mi formación en el Seminario Metropolitano de Buenos Aires, fui durante muchos años progresista; convencido adherente de la teología de la liberación, y partidario de eliminar el celibato. Esto último se potenció en mí con la deserción de un querido hermano, que dejó el sacerdocio para casarse con una mujer.

Hubo, de cualquier modo, un episodio contundente que me cambió de forma definitiva. Y fue, en sí mismo, violento y absolutamente inesperado. En una parroquia porteña bien céntrica, sobre una popular avenida, estaba elogiando en la homilía la figura de Mons. Angelelli, cuando de pronto me interrumpió, a los gritos, un feligrés descendiente de padres eslavos. “No le voy a permitir, padre -me increpó- que hable de esta manera, en la Iglesia. Soy un ex montonero; y me convertí al catolicismo -aun con riesgo de mi propia vida-, luego de un proceso que implicó para mí sangre, sudor y lágrimas. Angelelli puso en mis manos un fusil, en vez de ponerme el Evangelio, y llevarme a Cristo. Y por curas como él y como usted muchísimos jóvenes, de la guerrilla y de las Fuerzas Armadas, murieron trágicamente… La Iglesia está harta de curas que, como usted, predican marxismo; y no la revolución del amor que nos trajo Jesús. Conviértase usted, también, o dedíquese a otra cosa”.

Me quedé sin palabras, seguí la Misa como pude y, al concluirla, me retiré rápidamente a la sacristía; sin salir a saludar en el atrio, como lo hago habitualmente. Me enteré, luego, que las habituales ancianas que concurren a esa Misa, todos los domingos, lo felicitaron en la salida a este señor. “Gracias, hermano -le dijeron- por haberle puesto un límite al padre… Hace años que sufrimos sus insoportables sermones; llenos de política y resentimientos…”

El sentirme abandonado por mis propios feligreses, por esos auténticos pobres -de los que tanto hablamos, y a los que tan poco servimos-; el verme rehén de una ideología materialista y falto de Cristo, me llevó en verdad a mi propia conversión. Investigué, a fondo, sobre la vida de Angelelli. También a mí me confirmó Mons. Witte que había muerto en un accidente, y no en un atentado. Y que, aun concediendo que haya sido un atentado, no lo fue por odio a la Fe -condición esencial para el martirio-, sino por estar enrolado en una organización guerrillera; en medio de la auténtica guerra que vivimos, en Argentina, en los años ’70. Por lo tanto, no puede ser ni mártir, ni beato.


Más de una vez el entonces Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio, me alentó en mis posiciones izquierdistas, y en mi apología de Angelelli. “Ya verás -me decía- que algún día será declarado santo. ¡Y ese día reventará de odio la derecha!”.

¡Todo casi se ha cumplido!.
Espero, aunque pueda parecer ingenuo, que se retracte, que no lo beatifique y que contribuya, así, a la pacificación definitiva de los argentinos. Sería uno de los mejores gestos de este pontificado, que se avecina a su fin.

¡Sigan trabajando por la Verdad
(nos anima el sacerdote) y para que se termine, en la Iglesia, esta ideología perversa, que vacía nuestros templos, vacía nuestros seminarios y conventos, y deja por el camino un tendal de muertos y heridos!

¡Que el humo de Satanás deje de inundar la Iglesia…!
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apostolesdemaria
Más de una vez el entonces Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio, me alentó en mis posiciones izquierdistas, y en mi apología de Angelelli.- ( Este es Bergoglio)
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adeste fideles
Excelente aporte
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