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El Vaticano y la política italiana, la vuelta del padre Lombardi, los amores de Papa Francisco, las monedas de Trevi

El Vaticano y la política italiana, la vuelta del padre Lombardi, los amores de Papa Francisco, las monedas de Trevi.

Por SPECOLA | 17 enero, 2019

En el día de ayer esta Specola, tomando textos de Santa Catalina de Siena, tituló: ‘carta a Papa Francisco’. Nuestra intención era hacer ver como la historia siempre nos da lecciones que nos enseñan a ser un poco humildes y a no creernos el centro del mundo mundial.

Muchas de las noticias que comentamos se las tragará la historia y no quedará de ellas ni rastro. Los pontificados terminan en una frase o desapareciendo. El periodismo es una memoria colectiva que nos ayuda a recordar cosas de hoy pero sin olvidar el hilo de la historia.

Tanto a nivel político, como religioso y social, estamos viviendo momentos únicos. No tenemos todos los datos para analizar sus causas o predecir sus consecuencias, pero cada día intentamos ofrecer a los lectores lo que hay y que cada uno saque sus conclusiones, que evidentemente son suyas y pueden ser acertadas o equivocadas.

Uno de los temas de actualidad es la política italiana, la posición del Vaticano, porque a la mayoría de la Iglesia católica esto le importa un comino, respecto al gobierno actual y a las pretensiones de crear un partido católico. Las añoranzas no son buenas y pensar que se pueden reproducir modelos del pasado está siempre abocado al fracaso. El evangelio se encarna en los tiempos, en cada momento de la nuestra historia. Dios nos habla y tenemos todas la armas para vivir nuestra fe en todos los tiempos y lugares.

El encuentro convocado por Viganò, porque de eso hablamos, a finales de febrero está provocando una cadena de decisiones increíbles. Vuelve el padre Lombardi. Nadie duda de la inteligencia de Lombardi, evidentemente muy superior a la media de los jesuitas que conocemos, y hoy son unos cuantos los que están en primera línea y sus andares se ven demasiado. Llega para moderar lo inmoderable. Su sola presencia impone y veremos si la gerontocracia que preside las inútiles conferencias episcopales se duerme o tiene algunos síntomas de vida. Son momentos de cansancio y agotamiento de un discurso vacío que a nadie contenta. Las lagrimas de cocodrilo ya no sirven para nada. Obras son amores.

Los números de asistencia a los actos de Papa Francisco demuestran una caída sin precedentes. Hay que remontarse a la prehistoria para limpiar la catástrofe.

En Roma tenemos la mezquita mas grande de Europa y ahora se inaugura el templo mormón más imponente del continente. Por mucho menos se ha quemado en las plazas de la ciudad eterna. Los tiempos cambian.

Al Papa Francisco le gusta Maduro y eso lo sabe todo el mundo, sus razones tendrá aunque no las podamos comprender. Hay momentos que una pretendida equidistancia es imposible. Millones de venezolanos salen de su país y no están para muchas sutilezas diplomáticas. Por mucha literatura que le echemos las cosas son como son.

La alcaldesa de Roma cambia de idea y mantiene que las monedas de Trevi sean para cáritas. Por ahora palabras, veremos los hechos.

“Que ninguno de vosotros tenga un corazón malo e incrédulo, que lo lleve a desertar del Dios vivo”.

Buena lectura.

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