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Arrepentimiento y purificación, el desafío de Viganò

El pedido de conversión, que es el corazón de la carta de monseñor Carlo Maria Viganò a Theodore McCarrick, ex cardenal y abusador serial, constituye un desafío a toda la Iglesia en preparación a la cumbre de febrero en el Vaticano sobre los abusos sexuales. Pero un desafío que en el Vaticano parecen querer ignorar por el momento.

Por Riccardo Cascioli

Si tuviéramos que atenernos a las palabras utilizadas, entonces la carta que ahora dio a conocer monseñor Carlo Maria Viganò al ex cardenal Theodore McCarrick habría tenido que ser escuchada con gran satisfacción en el Vaticano. El ex nuncio en Estados Unidos pide al abusador serial que se convierta, y la conversión como vía de salida de la crisis de los abusos sexuales estaba también en el centro de la carta enviada por el papa Francisco a los obispos estadounidenses el pasado 1 de enero.

Pero evidentemente la sintonía es solo aparente, ya que la nueva carta de Viganò ha fastidiado indefectiblemente a Santa Marta y sus alredores, tanto que Vatican News – el portal dirigido por Andrea Tornielli, el neo director editorial de todos los medios de comunicación vaticanos– ha evitado cuidadosamente dar noticia sobre esto.

Falta poco más de un mes (se llevará a cabo desde el 21 al 24 de febrero) para la cumbre sobre los abusos sexuales que llevará a Roma, en el encuentro con el Papa, a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo. Y es claro que a partir de las intervenciones realizadas hasta ahora y a las decisiones tomadas, que la línea que el papa Francisco y sus colaboradores querrán dar al encuentro es la de identificar el mal con el abuso de poder y en el clericalismo, no sólo dejando afuera el tema de la homosexualidad, sino evitando también excavar demasiado en el pasado. Es muy probable que después de las últimas revelaciones respecto a los abusos cometidos contra menores, McCarrick pueda ser reducido al estado laical antes del comienzo de la cumbre, pero por otro lado es probable que se buscará evitar ir al fondo de las circunstancias y de las tramas –tanto en Estados Unidos como en Roma– que han permitido a un sacerdote acosador llegar a ser obispo y después cardenal.

No es solamente una cuestión de estrategias: en este sentido, el lenguaje de monseñor Viganò remite continuamente a lo que sucederá en la otra vida, cuando nos presentemos frente al tribunal de Dios. Así él explicaba el dossier que en el pasado mes de agosto fue una especie de terremoto en la Iglesia: Viganò afirmaba que al llegar a los últimos años de su vida, pensando en el momento en que debería comparecer ante el Señor, no podía dejar este peso en su propio corazón.

Y en la carta publicada ayer, también le recuerda a McCarrick que ahora está próximo el día de la comparecencia frente al “tribunal de Nuestro Señor”, razón por la cual lo invita al arrepentimiento por sus propios pecados (arrepentimiento público, ya que el escándalo es público), independientemente de cómo se desarrolle el proceso canónico. También dice monseñor Viganò que sólo esta confesión pública del propio pecado puede purificar a la Iglesia: “un arrepentimiento público por parte suya proporcionaría una medida extraordinaria de curación a una Iglesia gravemente herida y sufriente”.

Nelle parole di monsignor Viganò c’è dunque ben presente che tutto è legato al giudizio di Dio, è dalla coscienza dell’Ultimo Giorno che discendono anche le azioni terrene: verità e trasparenza non sono semplicemente un modo di fare giustizia tra gli uomini, una strategia per recuperare la credibilità perduta della Chiesa, ma sono il riflesso dell’esigenza di essere purificati dal Signore.

En este sentido, el desafío que plantea monseñor Viganò a toda la Iglesia es mucho más comprometido que simplemente no arrojar luz sobre el caso McCarrick y sobre los casos afines. No remite simplemente a la gestión de una crisis moral y de una crisis de fe que atraviesa a toda la Iglesia, sino al destino de cada uno de nosotros y de la Iglesia en su conjunto. Sería auspicioso que en la cumbre de febrero se asumiera este nivel de desafío, para evitar perder una ocasión de una verdadera conversión, reduciendo todo a una guerra de bandas o a la instrumentalización del escándalo de los abusos, para promover una agenda eclesial (ver la aceptación de la homosexualidad en el clero y la puesta en discusión del celibato).

Publicado originalmente en italiano el 15 de enero de 2019, en
www.lanuovabq.it/it/pentimento-e-pu…

Traducción al español por: José Arturo Quarracino