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Cristina, actriz, poeta y recepcionista: “La igualdad es romper las barreras”

Cristina, actriz, poeta y recepcionista: “La igualdad es romper las barreras”

La última de las tres historias es la de Cristina, recepcionista en Down España, donde trabaja desde 2003. “Hago de todo, pero sobre todo atiendo el teléfono, estoy cara al público”, explica. Para ella, su trabajo le ayuda a sentirse realizada. “Estoy aprendiendo un montón al hablar con la gente, porque me va a ayudar como actriz para sacar todo lo que llevo dentro”, comenta.

Porque esta mujer de 38 años comenzó a actuar a los 13. “La pasión me vino cuando salí en un capítulo especial de Farmacia de Guardia -la famosa serie española de los años 90-. Me encantó la experiencia y desde entonces quiero seguir adelante”, explica.

Cristina: recepcionista, actriz y poeta

Compagina su trabajo con los ensayos todos los jueves y está preparando una obra, La tienda de los imposibles, donde interpreta a Cloe, el personaje que representa la igualdad. Cada actor toma un rol relativo a diferentes valores.

“Para mí, igualdad es que todo el mundo vea que no importa lo que hay por fuera, sino lo que sientes tú realmente, que rompas las barreras que tienes, y que luches frente a las adversidades de la vida”, defiende.

Este es, precisamente, el mensaje que lanza a otras personas con síndrome de Down: “Que se muestren tal y como son, que se quieran más como personas y que luchen por sus sueños, porque hay que dejar constancia que no todo el mundo somos iguales y que eso no importa”.

Mientras tanto, dedica su tiempo libre a escribir poesía. “Me encanta, me apasiona. Mi poeta preferido es Pablo Neruda”, enfatiza. Está terminando un libro de poemas al que no ha puesto todavía nombre. Éste es el fragmento de uno de ellos:

Viendo las estrellas, me lleno el alma

Tocando el cielo, mi corazón se alumbra en mi ser

Noches mirando esa estrella que está dentro de mí, como la luna.

Al ver el cielo, me veo yo en la noche


Blanca se sabe "auténtica", y pide que así lo vea la sociedad: "Tienen que aprender a ver a las personas como son, porque somos parte de la sociedad, de este mundo; si no hubiera personas con síndrome de Down, sería todo muy aburrido".

Cambiar la mentalidad: sólo el 5% de los trabajadores están entornos inclusivos

Agustín Matí, gerente de Down España, lamenta que "las personas con síndrome de Down que están trabajando lo hacen en una proporción muy baja respecto a la población laboral activa", en torno al 15%, y la mayoría de ellos lo hace "en estructuras de empleo protegido, empleo segregado". "Tan sólo el 5% de esa población activa con síndrome de Down trabaja en entornos ordinarios", añade.

Su preocupación es que no lo hagan precisamente en entornos inclusivos, en las empresas corrientes, cuando "está demostrado que el clima laboral mejora cuando hay personas con síndrome de Down, porque rompen las barreras, son directos y de alguna manera generan preocupación en su entorno".

Señala que, en términos generales, el tipo de discapacidad intelectual de las personas con síndrome de down conlleva algunas limitaciones "en su capacidad de comprensión, comportamiento o tiempo de reacción". Pero "hay determinados perfiles laborales donde encajan muy bien", como en labores de oficina para trabajos de apoyo administrativo, la atención al público, manejo de fotocopiadoras y teléfono. "Trabajos que tienen determinada carga de rutina lo suelen hacer bastante bien, en hostelería, pinches de cocina, en limpieza, de reponedores, etc."

Incide en que hay excepciones y que cada persona con síndrome de Down es radicalmente diferente a otra, por lo que es posible encontrar universitarios o incluso "registradores de la propiedad".

Apuesta además por la metodología del empleo con apoyo, es decir, "preparadores laborales que les forman previamente en labores concretas y manejo del entorno, van con ellos a su puesto de trabajo y lo hacen con ellos. Hacen apoyo intensivo al principio y luego van desapareciendo":

Y defiende que "es un modelo de inserción mucho más barato que montar grandes estructuras para otro tipo de discapacidad física", incidiendo en que los puestos que se ofertan para personas con discapacidad no suelen apostar por las de tipo intelectual, a pesar de que sean personas que puedan estar capacitadas para el puesto.

Por eso, insiste en pedir que las políticas apuesten por los entornos de trabajo inclusivos y no segregados -también respecto a las escuelas e institutos- y en medidas para fomentar empleo con apoyo, una profesión (la de los preparadores laborales) todavía por definir.

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