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LITURGIA.- SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

LITURGIA.-
SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

Corresponde al domingo después de la Navidad. Es una fiesta reciente que nos hace entrar en la dimensión de la familia de Nazaret, su ritmo de existencia: trabajo, honradez, respeto, dolor, fidelidad, pobreza, crecimiento, fe y fortaleza.
Es bueno fijarnos en las Oraciones:
COLECTA.- Dios, Padre nuestro, que has propuesto la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo; concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor.
Tenemos un ejemplo, y una petición: imitar sus virtudes y su unión en el amor.
OFRENDAS.- Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de expiación, te suplicamos, por intercesión de la Virgen, Madre de Dios, y de san José, que guardes nuestras familias en tu gracia y en tu paz verdadera. Por Jesucristo.
Se pide la gracia y la paz verdadera para las familias de todos, y las nuestras.
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.- Padre nuestro, que nos amas y nos perdonas, concede a cuantos has renovado con estos divinos sacramentos, imitar fielmente los ejemplos de la Sagrada Familia, para que, después de las pruebas de esta vida, podamos gozar en el cielo de su eterna compañía. Por Jesucristo.
Imitar los ejemplos de la Sagrada Familia, mientras pasamos por las pruebas, y gozar un día de la eterna compañía de la Familia de Jesús, María y José..
LAS LECTURAS.- Del Libro del Eclesiástico,3,2-6.12-14. El que respeta a su padre, a su madre… reciben bendiciones. Sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones.
SALMO 127.- Dichoso quien teme al Señor. Hay una bendición de quien teme al Señor. Tu mujer como parra fecunda, tus hijos como renuevos de olivo.
DE SAN PABLO A LOS COLOSENSES.- Por encima de todo: el amor como ceñidor de la unidad consumada. Vuestro uniforme: la misericordia, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza. Se llama a las mujeres, maridos, hijos, padres.
EVANGELIO.- Según san Lucas 2,22-40.- Presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén, según la Ley. Vivía un anciano llamado Simeón, que impulsado por el Espíritu fue al templo. José y María estaban admirados de lo que se decía del niño. Había también una profetisa, que acercándose en aquel momento, daba gloria a Dios, y hablaba a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

A LO LARGO DE LA EUCARISTÍA pedimos por la familia, la cual tiene un papel imprescindible en la formación de la sociedad, del porvenir, de la estabilidad y desarrollo de las personas. Como punto de encuentro y origen, pertenencia y referencia activa para el ser humano está la familia. No se puede olvidar la existencia y valor básico en nuestra marcha a lo largo de todas nuestras edades y compromisos. Venimos de una familia concreta, y tratamos de formar familia que perdure para bien de las personas y de la sociedad. Familia como vínculo y motor para el bien y el buen desarrollo de cada persona e institución social.
Dos documentos:
Exhortación apostólica Familiaris consortio, del Papa S. Juan Pablo II, 1981.
Frases: “La familia, en los tiempos modernos, ha sufrido quizá como ninguna otra institución , la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura. Muchas familias viven esta situación permaneciendo fieles a los valores que constituyen el fundamento de la institución familiar. Otras se sienten inciertas y desanimadas de cara a su cometido, e incluso en estado de duda o de ignorancia respecto al significado último y a la verdad de la vida conyugal y familiar. Otras, en fin, a causa de diferentes situaciones de injusticia se ven impedidas para realizar sus derechos fundamentales”.
“Amar a la familia significa saber estimar sus valores y posibilidades, promoviéndolos siempre. Amar a la familia significa esforzarse por crear un ambiente que favorezca su desarrollo”

CARTA A LAS FAMILIAS. Año internacional de la Familia, de S. Juan Pablo II, 1994.
Frases.- Cuando falta la familia, se crea en la persona que viene al mundo una carencia preocupante y dolorosa que pesará posteriormente durante toda la vida
El misterio divino de la Encarnación del Verbo está, pues, en estrecha relación con la familia humana. No solo con una, la de Nazaret, sino, de alguna manera, con cada familia, análogamente a cuanto el concilio Vaticano II afirma del Hijo de Dios, que en la Encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre”. La Iglesia considera el servicio a la familia una de sus tareas esenciales. En este sentido, tanto el hombre como la familia constituyen “el camino de la Iglesia”

VATICANO II, GAUDIUM ET SPES: La iglesia fomenta la dignidad del matrimonio y de la familia.
“Entre los principales aspectos del mundo actual, se cuenta la multiplicación de las relaciones mutuas entre los hombres, a cuyo desarrollo contribuyen muchos los modernos progresos técnicos. Sin embargo, el diálogo fraterno entre los hombres llega a su perfección, no en estos progresos, sino más profundamente, en la comunidad entre las personas, que exige el respeto mutuo a su plena dignidad espiritual”.
“Del carácter social del hombre se sigue que el desarrollo de la persona humana y el crecimiento de la sociedad misma están mutuamente condicionados. Porque el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana, ya que por su propia naturaleza tiene necesidad de vida social. La vida social no es para el hombre algo accidental; el hombre desarrolla todas sus cualidades y puede responder a su vocación, mediante el trato con los otros, la ayuda mutua y el diálogo con los hermanos”.
Lectura del cap. 2, números 25-32.- Repaso del número 27: consecuencias prácticas y análisis.
Exhortación apostólica del Papa Francisco, Amoris laetitia (La alegría del amor).
Repaso del capítulo IV. El amor en el matrimonio, la belleza y estética del amor.

En la Fiesta de la Sagrada Familia pedimos por todas las familias, y aprendemos a valorar el tesoro grande que es pertenecer a una familia. No despreciamos sino que valoramos a todo ser humano en su grupo, familia y sociedad. Estamos constituyendo la Gran Familia Humana. Y formamos parte de la familia de Dios.
Podríamos valorar hoy la pertenencia a la Familia Cristiana, y tomar conciencia en acción de gracias, pertenencia activa y oración profunda que se manifiesta en adoración y caridad.

Fr. Victorino, franciscano