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Al pie de un roble arrancado, una estatua de María

Hagamos conocer y amar a María

Benoîte-Vaux (este de Francia) es un lugar de peregrinación en honor de María desde hace aproximadamente ocho siglos. Perdido en el bosque, entre Verdún y Bar-le Duc, este “valle bendito” es uno de los lugares de peregrinación más antiguos de la Lorena.

Según la tradición, un día, atraídos por cantos celestiales, unos leñadores llegan al pie de un roble que había sido arrancado. Allí descubren una estatua de la Virgen María. Asombrados, deciden construirle un oratorio. Primero protegido por un ermitaño y luego por sacerdotes, este lugar atrae cada vez más peregrinos. En 1180, el obispo de Verdún llamó a los premonstratenses a darles la bienvenida.

En el siglo XIX, el santuario gana fama. Se construye un monasterio que alberga una comunidad fundada por san Pedro Fourier, se construye el Vía crucis y la fuente, y la estatua es coronada por el papa Pío IX, el 8 de septiembre de 1875.

La iglesia actual data de 1705. La estatua de Nuestra Señora, venerada como “Reina de la Paz, Consoladora de los afligidos”, representa a la Virgen que sostiene una manzana (símbolo del pecado) y al Niño Jesús. Benoite-Vaux sigue atrayendo a numerosos peregrinos. Desde la partida de los Padres Oblatos de María Inmaculada en 1972, después de una presencia de treinta años, la peregrinación fue confiada al clero diocesano y, desde 1995, a una comunidad de religiosas de Alsacia.

Benoîte-Vaux es un lugar de reflexión y de renovación espiritual para los cristianos, bajo la mirada de María.


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