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Müller: el "Manifiesto de la Fe" no es contra el Papa

Por Riccardo Cascioli

La publicación del
Manifiesto de la Fe ha convertido en un grito a la ofensiva del ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe contra el papa Francisco, pero es sobre todo una invitación a obispos y sacerdotes a permanecer fieles a la doctrina perenne de la Iglesia, en un momento dramático de grave confusión y desorientación en la Iglesia.

En la
entrevista publicada por La Nuova Bussola Quotidiana el domingo pasado, el cardenal Gerhard L. Müller afirmaba que el problema más grave para la Iglesia hoy es “la relativización de la fe”, es decir, los “falsos compromisos” con el mundo en la ilusoria esperanza de ser aceptados, pero renunciando a “anunciar la verdad íntegra”. Y ha decidido no quedarse mirando: ha hecho público un Manifiesto de la Fe” (hacer clic aquí): debía ser publicado hoy, pero un sitio web polaco rompió el embargo y, en consecuencia, desde el viernes a la tarde el texto circula en siete idiomas. En el Manifiesto, partiendo de la dramática situación de “confusión” que reina en la Iglesia, Müller vuelve a trazar los fundamentos principales de la fe hoy, puestos en debate, para llegar a un llamado final en el que estimula ante todo a sacerdotes y obispos a vivir la misión, en el anuncio de la verdad tal como Dios la ha revelado y tal como la Iglesia nos la trasmite desde hace dos mil años.

Como era fácilmente previsible, el Manifiesto ha sido saludado por la prensa progresista como el enésimo ataque al papa Francisco, una etiqueta que el mismo Müller rechaza, como nos confirma en una conversación telefónica. “Al mismo tiempo –dice- es imposible no ver la situación dramática de la Iglesia” y las consecuencias a las que está llevando.

En el Manifiesto el Papa no es citado nunca, precisamente porque el objetivo es otro. Reducir siempre todo a una batalla a favor o en contra del Papa revela una concepción “política” de la Iglesia, sobre todo es funcional a la lucha por el poder. Y así se evita también interrogarse sobre un dato dramático: Hoy -afirma el cardenal Müller- muchos cristianos no conocen ni siquiera los fundamentos de la fe, con un peligro creciente de no encontrar jamás el camino que lleva a la vida eterna”. Éste es el verdadero problema de la Iglesia, y como “prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe 2012-2017” (así se define en la parte inferior de la carta, una definición que no hay que subestimar) siente el deber, en el Manifiesto, de proponer algunos puntos firmes de nuestra fe católica (con numerosas citas del Catecismo) que contrastan con la mala costumbre hoy dominante en la Iglesia. De este modo, la iniciativa del cardenal Müller se ubica en el surco ya trazado por los llamados cardenales de los Dubia (Caffarra, Meisner, Burke y Brandmüller) y podría inducir a otros purpurados y obispos para que intervengan. Además, está bastante difundido el malestar en la Iglesia: “Con este Manifiesto –nos dice también el cardenal Müller- querría invitar a obispos y sacerdotes a encontrar la valentía de anunciar íntegramente la Verdad”. Es un llamado público para hacer que los pastores no abandonen su deber de “guiar por el camino de la salvación a los hombres confiados a ellos”, y esto sólo puede acontecer solamente si ese camino es conocido y si ellos lo recorren primero”.

Aquí están entonces los puntos confusos sobre los que Müller aporta aclaraciones. En primer lugar, el misterio del “Dios uno y trino, revelado en Jesucristo”: “la diferencia de las tres personas en la unidad divina marca una diferencia fundamental en la fe en Dios y en la imagen del hombre con respecto a las otras religiones”. Imposible aquí no ir inmediatamente con el pensamiento incluso a ciertos equívocos desarrollados en torno del viaje del papa Francisco a los Emiratos Árabes Unidos y a esa frase objetivamente errónea contenida en Documento sobre la Fraternidad universal firmado el 4 de febrero pasado, en el que se hace remitir el pluralismo de las religiones a la voluntad de Dios. “Es con clara determinación -escribe también Müller- que es necesario enfrentar la reaparición de “antiguas herejías que veían en Jesucristo sólo una buena persona, un hermano y un amigo, un profeta y un ejemplo de vida moral”.

Prosigue después el cardenal alemán con una verdadera y auténtica catequesis sobre la Iglesia y sobre los sacramentos para llegar al corazón de la experiencia nacida con la Exhortación apostólica Amoris Laetitia acerca de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar: después de haberse referido a las condiciones requeridas para acercarse a la Comunión, Müller dice que “desde la lógica interna del sacramento se entiende que los divorciados que se han vuelto a casar civilmente, cuyo matrimonio es válido todavía delante de Dios, así como todos aquellos cristianos que no están en plena comunión con la fe católica y también todos los que no están debidamente dispuestos, no reciben fructíferamente la Santa Eucaristía (Catecismo de la Iglesia Católica n. 1457), porque de esta manera ella no los conduce a la salvación. Corresponde ponerlo en evidencia en una obra de misericordia espiritual”.

Un punto ciertamente decisivo, en el centro también de las preguntas al Papa hechas por los cardenales en los Dubia, es el de la ley moral, cuya “observancia es necesaria a todas las personas de buena voluntad para conseguir la salvación eterna”. La ley moral –dice el cardenal Müller- “no es una carga, sino que forma parte de esa verdad liberadora (cf. Jn 8, 32) a través de la cual el cristiano recorre el camino de la salvación y no debe ser relativizada”.

El Manifiesto de la fe toca además el tema de la vida eterna, crucial para todo católico. “Callar sobre estas y otras verdades de fe –afirma Müller- o enseñar lo contrario es el peor engaño contra el cual el Catecismo advierte vigorosamente. Esto representa la última prueba de la Iglesia, es decir, “una impostura religiosa que ofrece a los hombres una solución aparente a sus problemas, al precio de la apostasía de la verdad” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 675). Es el engaño del Anticristo”.

El llamado final es dramático y llama a los obispos y sacerdotes a que asuman su responsabilidad ante la situación actual ya profetizada por san Pablo en la Carta a su colaborador Timoteo: “Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino: Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino. Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas. que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas (2Tm 4, 1-5).

Vistos los acontecimientos anteriores es muy probable que también en este caso no llegue ninguna respuesta clarificadora del papa Francisco, pero será mucho más importante ver si y cuántos obispos se sentirán llamados a derribar ese muro de silencio y tomarán en serio el ejemplo del cardenal Müller.

Publicado originalmente en italiano el 10 de febrero de 2019, en www.lanuovabq.it/it/mueller-il-mani…

Traducción al español por: José Arturo Quarracino
vgg
Vg2: Que" Roma pierda la Fe" no quiere decir necesariamente que sea el Papa. Es que Roma no es el Papa. Lo que le dijo en Garabandal a Conchita es que obispos y cardenales iban por la senda de la perdición; no mentó al Papa. Y en Fátima el Papa era martirizado ¿No?
NUESTRA MADRE EN FATIMA NOS DIJO ROMA PERDERA LA FE.
NO PODEMOS PERMITIR QUE VATICANO ASI COMO CEDIO MILLONES DE CATOLICOS AL COMUNISMO CHINO ENEMIGO DE LA IGLESIA CATOLICA, QUIERA CEDER A LA RELIGION CATOLICA A UNA RELIGION MUNDIAL PAGANA.
vgg
Vg2: Reino Eucarístico: "SEPARARSE DE ROMA" es una barbaridad. Puedes estar en desacuerdo en determinadas actuaciones del Papa; pero eso no te debe dar pie para que rechaces su autoridad. Esta se la ha dado Jesús y tú no eres quién para quitársela. Los Caminos de Dios son misteriosos y por tanto ni tú ni yo les conocemos. El Papa puede equivocarse o dar otra interpretación diferente a la nuestra,… Más