«Todas las iglesias, mezquitas y sinagogas son sagradas»: el arzobispo Edward J. Weisenburger, de Detroit, pronunció unas palabras con motivo de la inauguración de la nueva mezquita en Dearborn Heights, Míchigan, el 5 de junio. Afirmó que en ningún otro lugar había sentido mayor honor, fraternidad y amabilidad, y que había percibido «la presencia divina» desde el momento en que llegó. Haciéndose eco de las palabras del imán, señaló que todos los presentes pertenecen a la misma familia humana y describió todas las iglesias, mezquitas y sinagogas por igual como lugares «sagrados» en los que Dios se acerca a la humanidad —lugares que llevarían a «toda la humanidad» a una comunión más profunda con «nuestro único Dios»—.
Edward J. Weisenburger of Detroit is preaching in the mosque as if he were an imam (June 5).
Ese antiobispo se encuentra fuera del Cuerpo Místico de Cristo, se ha separado de la VID que es Cristo, igual que Prevost, que con su sincretismo y su política de izquierda va en contra del 1° mandamiento de Dios.
«Todas las iglesias, mezquitas y sinagogas son sagradas»: el arzobispo Edward J. Weisenburger, de Detroit, pronunció unas palabras con motivo de la inauguración de la nueva mezquita en Dearborn Heights, Míchigan, el 5 de junio. Afirmó que en ningún otro lugar había sentido mayor honor, fraternidad y amabilidad, y que había percibido «la presencia divina» desde el momento en que llegó. Haciéndose eco de las palabras del imán, señaló que todos los presentes pertenecen a la misma familia humana y describió todas las iglesias, mezquitas y sinagogas por igual como lugares «sagrados» en los que Dios se acerca a la humanidad —lugares que llevarían a «toda la humanidad» a una comunión más profunda con «nuestro único Dios»—.
Ese antiobispo se encuentra fuera del Cuerpo Místico de Cristo, se ha separado de la VID que es Cristo, igual que Prevost, que con su sincretismo y su política de izquierda va en contra del 1° mandamiento de Dios.