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Despierta...

Sólo hay 2 espíritus: El espíritu santo y: * El espíritu del mundo, de la naturaleza, del mal, de la navidad, y todas las demás que salen y pudieran salir con nombres que el demonio influye e …More
Sólo hay 2 espíritus:

El espíritu santo y:

* El espíritu del mundo, de la naturaleza, del mal, de la navidad, y todas las demás que salen y pudieran salir con nombres que el demonio influye e inventa para que no tomemos el buen espíritu, el espíritu santo.

El espíritu del mal puede tener varios nombres como:

Energía, karma, darma, energía cósmica, energía interior, espíritu guía, etc.

Los que viven para el mundo(enemigo del alma), buscan la conexión con lo superior, con un dios moldeado según las diferentes ideologías y formas de pensar y ser, para estar en sintonía, para estar bien, para tener paz, abundancia y todos esos términos que eliminan al que no puede ser eliminado, el SANTO ESPÍRITU DE DIOS, el espíritu santo.

El espíritu santo se siente con el alma, los demás tipos de energías o espiritualidades a seguir no comprenden lo que VALE el valor del sufrimiento, por eso con el sufrimiento de Jesús en la Cruz, de abrieron los cielos a toda las almas justas que murieron antes de la Aparición de Jesucristo.

La espiritualidad que brinda el demonio es muy llamativa por lo que brinda donde nos proporciona facultades sobrenaturales que llaman la atención del que la posee que no es más que el demonio trabajando en uno mismo, donde no creces espiritualmente católicamente hablando y decreces, involucionas, donde creés ser un ser espiritual, pero no lo eres, solo eres un títere del demonio que trabaja a través de tus sentidos.

La espiritualidad católica, la que Dios quiso para todos, por eso no se llama católica, ES CATÓLICA, es universal, es estar en un ambiente que no se ve con los ojos y sentidos naturales sino con los ojos del alma que entre menos seas, mas serás, ya que entre más espiritualidad, entre mas nos llenemos del espíritu santo, más humildes tenemos que ser.

El ser espiritual no es otra cosa que sentir como Dios siente, ver como Dios ve, amar como Dios ama y alabar a Dios como se debe, pues el es el dueño de nuestras almas.

Somos el pincel del artista, la pluma del escritor, no debemos gloriarnos del resultado, sino darle todo honor y gloria a Dios por brindarnos su santo espíritu, el espíritu santo actuando en uno, te hace fervoroso, hambriento y sediento por enseñar su palabra que es vida y alimento para el alma, por eso la carne no la siente, porque todavía no le salen dientes para masticar los nutrientes y comida sólida que Dios da a través de su santo espíritu.