Hacia el Sínodo de la Familia del 2015: El Cardenal Wuerl y el «disenso» al Magisterio
«Una de las cosas que he aprendido en todos estos años, a partir de esos primeros e ingenuos días de 1961, es que, al examinar con mayor atención, se encuentra un hilo común que conecta todas estas “disidencias”. Están en desacuerdo con el Papa porque él no está de acuerdo con ellos y no sigue sus posiciones. El “disenso” es, tal vez, algo que siempre tendremos, deplorable en cuanto tal; pero tendremos siempre a Pedro y a su Sucesor como una roca y piedra angular de nuestra fe y de nuestra unidad».
Por nuestra parte, consideramos que es preciso responder a esta argumentación del Cardenal Wuerl, siempre con el respeto debido a un Pastor de la Iglesia, Sucesor de los Apóstoles. Parece que el Cardenal parte de un modo incorrecto de entender el concepto de «disenso». En efecto, podemos hablar de «disenso» en sentido verdadero cuando se da el caso de que el Papa, haciendo uso legítimo de su autoridad, proclama una enseñanza y ésta es rebatida por algunos. Sin embargo no podríamos hablar de «disenso» si se tratase de modificar una doctrina sobre la que el Santo Padre no tiene autoridad (1).
El punto clave de la cuestión a la que alude el Cardenal Wuerl se refiere a los debates suscitados en torno al Sínodo de la Familia sobre si la Iglesia debe admitir a la Comunión eucarística a los divorciados vueltos a casar. Con respecto a esto se ha de afirmar, sencillamente, que el Papa no puede cambiar esta doctrina, porque no tiene autoridad para ello.
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