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Almas Aniquiladas. Urogario Barjuda y sus cómplices, cometieron asociación para delinquir cuando enseñaron “Las almas no son castigadas, sino que se aniquilan” Todos los demás participarán de la …More
Almas Aniquiladas.

Urogario Barjuda y sus cómplices, cometieron asociación para delinquir cuando enseñaron “Las almas no son castigadas, sino que se aniquilan” Todos los demás participarán de la bienaventuranza de vivir en la presencia del Padre. Las almas aniquiladas no serán parte de este banquete; con la muerte del cuerpo su viaje se acaba”
Cristo, para mostrarnos la realidad de la vida eterna se dejó asesinar junto a dos bandidos, a uno de ellos le prometió el paraíso, y luego resucito para mostrarnos la realidad de la vida eterna.
Hay en Roma un museo de las almas del purgatorio con testimonios que nos cuentan la realidad de estas almas vivas aun después de la muerte y son innumerables los relatos de brujas y médiums que se conectan con espíritus errantes y almas de condenados, en todas las culturas, desde la madre monte hasta la llorona, los animistas orientales que adoran antepasados, los egipcios que momifican sus cuerpos para que luego se encuentre con su espíritu, los americanos que adoran muertos y los espíritus del Valhalla.
Cada alma espiritual es directamente creada por Dios —no es “producida” por los padres—, y es inmortal: no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 366)
El alma es parte de la especie humana. Así, aun cuando esté separada por la muerte, conserva capacidad de unión, no puede ser llamada sustancia individual, que es la hipóstasis o la sustancia primera. Por ser sustancia inmaterial, no puede ser producida por generación, sino sólo por creación divina. Por lo tanto, decir que el alma se corrompe con el cuerpo, es herético, y decir que el alma intelectiva se propaga por generación producida por el que engendra, equivale a negar su subsistencia. Por lo tanto, la inmortalidad de las almas parece exigir la resurrección futura de los cuerpos. Para la gloria o para la gehena. Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica.
Benedicto XII definió que, según la común ordenación de Dios, las almas de todos los santos que murieron antes de la pasión de nuestro Señor Jesucristo, así como las almas de los mártires y Justos, que murieron después, estuvieron, están y estarán en el cielo, en el reino de los cielos y paraíso celeste con Cristo. Definimos además que, según la común ordenación de Dios, las almas de los que salen del mundo con pecado mortal actual, inmediatamente después de su muerte bajan al infierno donde son atormentados con penas infernales, y que no obstante en el día del juicio todos los hombres comparecerán con sus cuerpos ante el tribunal de Cristo, para dar cuenta de sus propios actos, a fin de que cada uno reciba lo propio de su cuerpo, tal como se portó, bien o mal (cf. 2 Cor 5,10). (Denzinger-Hünermann 1000-1002. Benedicto XII, Constitución Benedictus Deus, 29 de enero de 1336)
San Juan Pablo II determinó que El hombre es responsable de sus actos y está sometido al juicio de Dios
San Juan Crisóstomo, enseña que La paciencia de Dios hará más justo el juicio y más merecido el castigo
San Cirilo de Alejandría sentencia que Los impíos serán castigados por haber despreciado los preceptos de Dios
San León Magno, hace notar que Importa ver para quién se vive o se muere: para el diablo o para Dios
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Almas Aniquiladas.

Urogario Barjuda y sus cómplices, cometieron asociación para delinquir cuando enseñaron “Las almas no son castigadas, sino que se aniquilan” Todos los demás participarán de la bienaventuranza de vivir en la presencia del Padre. Las almas aniquiladas no serán parte de este banquete; con la muerte del cuerpo su viaje se acaba”
Cristo, para mostrarnos la realidad de la vida etern…
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Almas Aniquiladas.

Urogario Barjuda y sus cómplices, cometieron asociación para delinquir cuando enseñaron “Las almas no son castigadas, sino que se aniquilan” Todos los demás participarán de la bienaventuranza de vivir en la presencia del Padre. Las almas aniquiladas no serán parte de este banquete; con la muerte del cuerpo su viaje se acaba”
Cristo, para mostrarnos la realidad de la vida eterna se dejó asesinar junto a dos bandidos, a uno de ellos le prometió el paraíso, y luego resucito para mostrarnos la realidad de la vida eterna.
Hay en Roma un museo de las almas del purgatorio con testimonios que nos cuentan la realidad de estas almas vivas aun después de la muerte y son innumerables los relatos de brujas y médiums que se conectan con espíritus errantes y almas de condenados, en todas las culturas, desde la madre monte hasta la llorona, los animistas orientales que adoran antepasados, los egipcios que momifican sus cuerpos para que luego se encuentre con su espíritu, los americanos que adoran muertos y los espíritus del Valhalla.
Cada alma espiritual es directamente creada por Dios —no es “producida” por los padres—, y es inmortal: no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 366)
El alma es parte de la especie humana. Así, aun cuando esté separada por la muerte, conserva capacidad de unión, no puede ser llamada sustancia individual, que es la hipóstasis o la sustancia primera. Por ser sustancia inmaterial, no puede ser producida por generación, sino sólo por creación divina. Por lo tanto, decir que el alma se corrompe con el cuerpo, es herético, y decir que el alma intelectiva se propaga por generación producida por el que engendra, equivale a negar su subsistencia. Por lo tanto, la inmortalidad de las almas parece exigir la resurrección futura de los cuerpos. Para la gloria o para la gehena. Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica.
Benedicto XII definió que, según la común ordenación de Dios, las almas de todos los santos que murieron antes de la pasión de nuestro Señor Jesucristo, así como las almas de los mártires y Justos, que murieron después, estuvieron, están y estarán en el cielo, en el reino de los cielos y paraíso celeste con Cristo. Definimos además que, según la común ordenación de Dios, las almas de los que salen del mundo con pecado mortal actual, inmediatamente después de su muerte bajan al infierno donde son atormentados con penas infernales, y que no obstante en el día del juicio todos los hombres comparecerán con sus cuerpos ante el tribunal de Cristo, para dar cuenta de sus propios actos, a fin de que cada uno reciba lo propio de su cuerpo, tal como se portó, bien o mal (cf. 2 Cor 5,10). (Denzinger-Hünermann 1000-1002. Benedicto XII, Constitución Benedictus Deus, 29 de enero de 1336)
San Juan Pablo II determinó que El hombre es responsable de sus actos y está sometido al juicio de Dios
San Juan Crisóstomo, enseña que La paciencia de Dios hará más justo el juicio y más merecido el castigo
San Cirilo de Alejandría sentencia que Los impíos serán castigados por haber despreciado los preceptos de Dios
San León Magno, hace notar que Importa ver para quién se vive o se muere: para el diablo o para Dios
Mi FE está frustrada
Como uno nace . Comienza un tiempo propio, le es difícil comprender que el fin material no sea concluyente. La muerte en totalidad. No se plantean una finalidad, por lo que a corto plazo vislumbrando un total final se desesperan sin darle sentido a la vida. Los planes del Señor son inescrutables y me atrevo a decirm a un plazo para nuestro apreciar largo. Con la vida eterna la vida tiene sentido …More
Como uno nace . Comienza un tiempo propio, le es difícil comprender que el fin material no sea concluyente. La muerte en totalidad. No se plantean una finalidad, por lo que a corto plazo vislumbrando un total final se desesperan sin darle sentido a la vida. Los planes del Señor son inescrutables y me atrevo a decirm a un plazo para nuestro apreciar largo. Con la vida eterna la vida tiene sentido y no desespera sino que observa cada episodio
Mi FE está frustrada
decir*