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Salud pública reemplaza a Dios

Bottega
Desde la revolución Francesa, los Estados Modernos comienzan a asumir una autoridad marcada sobre la vida de los individuos, a través de la llamada salud pública, que antes de eso era gratis y …More
Desde la revolución Francesa, los Estados Modernos comienzan a asumir una autoridad marcada sobre la vida de los individuos, a través de la llamada salud pública, que antes de eso era gratis y formaba parte de las obras de misericordia que la iglesia administraba en hospitales, orfanatos, hoteles, ancianatos etc. Los ciudadanos comienzan a internalizar formas de restricción, control e inhibición respecto de su propia conducta, está bien drogarse como lo hacen abiertamente los jugadores de hockey en Canadá o los jugadores de beisbol en usa con mariguana, lo que está mal es usar drogas que potencian la fuerza del jugador. Eso es ilegal, se llama doping, una doble moral aterradora. El consumo de drogas mal llamadas medicinales, o recreativas, es legal en casi todo el mundo, lo ilegal es que le compres la droga a uno que no pertenezca al stablishment, es decir a un laboratorio multinacional. Recordemos que el comité de salud publica fue el que ejecutó a Luis XVI y a toda la nobleza europea. La salud pública ha promovido el hedonismo y una idolatría por el yo. Esta idolatría por la salud, la belleza y la juventud, es la que hoy lleva al cierre del mundo, que, cuando se levante la cuarentena, no será el mismo, el efecto psicológico de lo que esta sucediendo, eleva a la categoría de Dios a la salud, que es dirigida por el estado y que es impotente ante una epidemia, pero que ejerce un poder tal, que con 5000 muertos puede decretar la quiebra de las naciones. Y crear una histeria lo suficientemente fuerte como para que los ciudadanos obedezcan ciegamente, y si no es así, ahí está el ejército con las bayonetas. Tendríamos también que analizar las personas que saldrán de un encierro de 2 meses que es lo que llevan en china y el efecto psicológico de sumisión al estado que esto va a producir, para no hablar de las barbaridades que se sucederán, en el mundo pagano que se acaba de inaugurar. La respuesta de Dios a este plan en 1830 fue la aparición de la virgen a quien llamamos de la medalla milagrosa, quien por insistencia del cielo y de Santa Catalina Labouré, mando repartir la medalla milagrosa, que comenzó a ser distribuida en medio de la epidemia de cólera que asoló París. Como respuesta del cielo al plan contra el ser humano que se cernía, finalmente todo forma parte del combate espiritual por las almas y al lugar donde irán una vez termine su ciclo de vida.