Clicks317
jamacor
3

«El imperio de las ficciones» (Juan Donoso Cortés)

José Luis Aberasturi, el 13.07.20 a las 9:33 PM

El “Imperio de las ficciones", o la “Tiranía de las ideologías", o “Renunciar a pensar y dejar de vivir como persona y pasar a ser vaca o esclavo", es lo que nos asfixia y nos corrompe desde hace ya mucho tiempo. En el mundo y, desde el CV II y de alguna de sus “sesudas y eclesiales interpretaciones", también desde una parte de la Iglesia oficial y oficialista.

Todo, por/para enterrar la VERDAD, junto con nuestra personal capacidad para alcanzarla y manejarnos con ella: para dejar de ser verdaderamente LIBRES, que solo la verdad nos posibilita. Cosa imposible y que, a la vez, se manifiesta infinitamente peor con su contrario, el ERROR, en el campo intelectual; que se convierte en MENTIRA, en el campo moral. Y en CORRUPCIÓN en el plano social.

¿Con qué finalidad? Impedir, sí o sí, que el hombre pueda vivir con su dignidad natural, en primer lugar; para luego, en una nueva vuelta de tuerca, imposibliitarle su encuentro personal con Dios, asumiendo la trascendencia originaria y esencial que posee -como don gratuito-, y con su personal llamada a la santidad en medio del mundo. Que así nos quiere el Señor.

Por supuesto que esto no es de ahora: toda la filosofía, desde Descartes -con algún eslabón perdido ya en épocas anteriores- hasta nuestros días, con las honrosas excepciones que, aunque muy poquitas, las hay, se ha confabulado para todo esto.

A este “esfuerzo (nada)intelectual” -en las antípodas de lo intelectual-, se han añadido otros varios; aunque bien pueden resumirse en uno solo: el PODER POLÍTICO “MODERNO” -léase, muy en concreto, la MASONERÍA y sus terminales- que ha necesitado, en especial desde las revoluciones francesas, echar mano de las IDEOLOGÍAS de todo pelaje, creadas precisamente al servicio del poder para esto: para someter, como nunca hasta hoy día -y, en estos recorridos, nunca se llega a la cima-, a sus propios conciudadanos: MASACRÁNDOLOS humana, física, intelectual, moral y espiritualmente. Triturándolos.

Esto lo han bordado los masones primero, y los marxistas-comunistas después. Y, ahora ya, todos de la manita, “izquierdas” y “derechas"; que han dejado de serlo -estas últimas- para convertirse en las “chaquetas reversibles de las izquierdas".

Y todo para perder siempre, o casi; porque, en esa deriva, las derechas nunca van a ganarles, salvo honrosas y pasajeras excepciones: por algo “las izquierdas” son las inventoras del tinglado, y no pierden su pedigri. “Las derechas", en esta tesitura, son meros aficionadillos; y, además, les pueden los “prejuicios burgueses", que dirían sus hoy conmilitones, riéndose de ellos una y otra, vez con desprecio. Lógicamente.

Este “imperio de las ficciones” ya lo denunciaba -magistralmente, por cierto- Juan Donoso Cortés en su “Ensayo sobre el Catolicismo, el Liberalismo y el Socialismo” (1851), escrito en París, con 41 años. Si queréis disfrutar, y confirmaros en vuestra alma católica, os lo recomiendo muy de veras. Encarecidamente. Lo puede conseguir fácilmente en librerías o por Internet en pdf aquí, o en ePuf aquí.

Ahí se ve cómo la gente lista, y que no se vende a los que compran conciencias y vidas -los políticos fundamentalmente; la lista se alarga al enumerar a los que se dejan comprar-, tiene la vista larga, el olfato intacto, la mente clara y el valor inquebrantable de hablar de LA VERDAD, y no solo de la que viene de Dios, que también, pues es el verdadero fundamento de toda verdad. Para luego, defenderla sin complejo alguno.

Y ahí hemos de instalarnos, si no queremos perecer porque se nos lleve la corriente. Que es muy fuerte: la cosa va de rápidos, preludio del despeñadero cercano.

En su Ensayo, además de apagar nuestra sed en aguas cristalinas e incontaminadas, además de confirmarnos en la recta senda de la VERDAD accesible al hombre -y que funda su verdadera dignidad: su LIBERTAD-, Donoso nos comunica el coraje para reafirmarnos en nuestras convicciones, primero; y poder gritar luego, a todo el que nos quiera oír -y también a los que no lo pretendan-, que “la DICTADURA -o sea, el IMPERIO- de las FICCIONES” en las que nos sumergen las IDEOLOGÍAS de todo género -lo que vengo llamando desde hace años LA PROGREZ-, es lo que nos domina y nos asfixia hoy día. También nos mata, por cierto. Refinadamente, y sin refinar.

Y tenemos la obligación de hacer respirable nuestro nicho ecológico, para poder vivir, actuar, decidir y respirar como Persona: en Libertad. Con sitio, bien amplio, para todo el que quiera lo mismo.

Porque el rojerío y sus imitadores están ganando la batalla. También en la Iglesia Católica, espiritualmente: lo que es infinitamente peor. Y tenemos que rebelarnos si queremos sobrevivir, y salvar a todos los que podamos…

Donoso Cortés lo enmarca perfectamente, cogiéndolo, con perspectiva, desde un poco más lejos. Te copio:

De entrada, y para que nadie se distraiga o se haga ilusiones, deja asentada esta evidencia: “Solo el Catolicismo ha dado una solución satisfactoria y legítima, como todas sus soluciones, a este problema temeroso”.

¿Qué problema? Se refiere al empecinamiento en el error, a la corrupción de la mentira y a las ideologías que enferman el entendimiento, pues lo “vacunan” contra la VERDAD, que es su objeto propio.

Y se refiere también, a los “problemas” con los que, necesariamente, se encuentra el hombre en su vida: el dolor, la muerte, la ignorancia, el mal moral: el pecado, la vida futura… Problemas que, sin la VERDAD que nos viene de Dios, insisto, y sin el recto uso de nuestra capacidad de entender, son del todo punto insolubles para el hombre: de entrada, por incomprensibles.

Porque todo eso destroza, si o sí, a la persona humana en su dignidad más íntima. Sin Dios, el hombre está vendido: el servicio y la obediencia a la verdad, la rectitud moral, su trato personal con Dios y también -lo quiera o no, lo reconozca o no-, sus relaciones con los demás y con el mismo mundo… Problemas todos ellos que el hombre, por sí mismo, despreciado Dios, ya no puede resolver: le es imposible.

Sigo con Donoso: “El Catolicismo enseña lo siguiente: El hombre viene de Dios; el pecado, del hombre; la ignorancia y el error, como el dolor y la muerte, del pecado; la falibilidad, de la ignorancia; de la falibilidad, lo absurdo de las discusiones´ [se convierten en “diálogo para besugos"]. Pero añade después: `el hombre fue redimido´, lo cual si no significa que por el acto de la Redención, y sin ningún esfuerzo suyo, salió de la esclavitud del pecado, significa, a lo menos, que por la Redención adquirió la potestad de romper esas cadenas y de convertir la ignorancia, el error, el dolor y la muerte en medios de su santificación con el buen uso de su libertad, ennoblecida y restaurada".

Esta es la “solución católica” que Donoso hace suya y la proclama gallardamente, sintiéndose seguro, al cien por cien, de tener y vivir en la VERDAD. Porque fuera de esta “solución” no hay otra. Ni la puede haber. ¿Podría alguien señalármela? Y sigue, sacándole jugo a todo lo que, desde Dios, poseemos:

Para este fin instituyó Dios su Iglesia inmortal, impecable e infalible. La Iglesia representa la naturaleza humana sin pecado [audaz afirmación donde las haya; y que yo nunca me había encontrado formulada de esta manera], tal como salió de las manos de Dios, llena de justicia original y de gracia santificante; por eso es infalible, y por eso no está sujeta a la muerte.

Dios la ha puesto en la tierra para que el hombre, ayudado por la gracia, que a nadie se niega
[una de nuestras Verdades de Fe que más paz seguridad nos dan frente a Dios], pueda hacerse digno de que se le aplique la Sangre derramada por Él en el Calvario, sujetándose libremente a sus divinas inspiraciones. Con la Fe vencerá su ignorancia; con su paciencia, el dolor, y con su resignación, la muerte; la muerte, el dolor y la ignorancia no existen sino para ser vencidas por la Fe, por la resignación y por la paciencia”: es decir, con Dios. La vida de tantos santas y santos lo atestigua a lo largo de dos milenios de la Iglesia Católica.

Más adelante -y es a donde quería yo ir a parar-, remata ya con absoluta rotundidad [hoy se diría: “radicalidad", que es el término al que acuden los que ya ni siquiera aceptan que “al pan, pan…”]:

“El día en que la sociedad, poniendo en olvido sus decisiones doctrinales [las que aporta Dios mismo y nos las entrega en SU Iglesia: lo que es VERDAD, sí o también, porque de Dios viene], ha preguntado qué cosa es la verdad, qué cosa es el error, a la prensa y a la tribuna [el Parlamento], a los periodistas y a las asambleas [políticas, de los gobiernos “democráticos"], en ese día el error y la verdad se han confundido en todos los entendimientos, la sociedad ha entrado en la región de las sombras, y ha caído bajo el imperio de las ficciones.

Llámese, ideológicamente, lo “políticamente correcto", la “homofobia", el “machismo", el “mundillo lgtbi", “la progrez", “la interrupción voluntaria del embarazo", “el divorcio", la “anticoncepción sí o sí",el “súperhombre"… Y sigue, para cerrar el círculo del suicidio de todos y de cada uno de los que se someten a tales presupuestos:

Sintiendo, por una parte, en sí misma una necesidad imperiosa de someterse a la verdad y de sustraerse al error [porque es es nuestro auténtico ser: buscadores y servidores de la VERDAD, para vivir en ella con libertad], y siéndole imposible, por otra, averiguar qué cosa es el error y qué cosa es la verdad [que es lo que nos pasa cuando rechazamos la Palabra de Dios: nos llegamos a creer que la verdad o no existe, o es lo que a mi se me ocurre, o lo que me conviene en cada momento], ha formado un catálogo de verdades convencionales y arbitrarias, y otro de soñados errores, y ha dicho: `adoraré las primeras y condenaré los segundos´, ignorando, tan grande es su ceguedad que, adorando a las unas y condenando a los otros, ni condena ni adora nada, o que, si condena y si adora algo, se adora y se condena a sí misma”.

¡Magistral denuncia! Es que lo borda. Absolutamente profética. E inimaginable, entonces, a qué punto de imbecilidades llegaríamos -y tragaríamos-, sin inmutarnos. No por curados de espanto, sino por no saber siquiera ya lo que es y significa el espanto, la mentira, el error, la corrupción, el mal, el pecado… ni lo que uno mismo es, ni los demás, ni siquiera Dios.

En esto estamos. También en partes y en eslóganes de la Iglesia. Lo último, una vez establecida la “amazonia” como campo de pruebas oficial, se está cociendo en Alemania. Vamos, que está ya para ser servido; y que se sacien ahí de bazofia los intemperados y los intempestivos… Lo penúltimo: el “cierre patronal” por obra y (DES)gracia de un gran grupo de jerarcas.

A día de hoy, uno de los primerísimos deberes, en conciencia, de los hijos de Dios en su Iglesia en medio del mundo, es este rescate, defensa y difusión de LA VERDAD, en todos los órdenes de su realidad. Para poder vivir con la dignidad de los hijos de Dios, a imitación de Cristo.

Para esto, como es lógico, hay que prepararse. Y hay que abandonar todos los miedos para actuar desde ahí: Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?

Recordando también que: El que no está conmigo, está contra Mí.

Categorías : Sin categorías
Irutzun
“Renunciar a pensar y dejar de vivir como persona y pasar a ser vaca o esclavo", es lo que nos asfixia y nos corrompe desde hace ya mucho tiempo...
Todo, por/para enterrar la VERDAD, junto con nuestra personal capacidad para alcanzarla y manejarnos con ella: para dejar de ser verdaderamente LIBRES, que solo la verdad nos posibilita. Cosa imposible y que, a la vez, se manifiesta infinitamente …More
“Renunciar a pensar y dejar de vivir como persona y pasar a ser vaca o esclavo", es lo que nos asfixia y nos corrompe desde hace ya mucho tiempo...
Todo, por/para enterrar la VERDAD, junto con nuestra personal capacidad para alcanzarla y manejarnos con ella: para dejar de ser verdaderamente LIBRES, que solo la verdad nos posibilita. Cosa imposible y que, a la vez, se manifiesta infinitamente peor con su contrario, el ERROR, en el campo intelectual; que se convierte en MENTIRA, en el campo moral. Y en CORRUPCIÓN en el plano social..." José Luis Aberasturi
Barca
Así es, el miedo paraliza, y Dios es continuo movimiento. Estando en Él, nuestra alma estará libre de esclerósis