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Espíritu Santo y Profecía R Arango

Yugo
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Yugo
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MENSAJE DEL SEÑOR A ROSARIO ARENILLAS
CRUZ BLANCA, 20 de Abril, 1985


Rosario:– ¡Señor, Padre mío!
Señor:– ORAD INTENSAMENTE POR EL PASTOR PRINCIPAL, porque el PASTOR PRINCIPAL ESTA AMENAZADO DE UN EN PELIGRO.
Hay tantos pueblos de la tierra que Le esperan para condenarLe... pero, vuestras oraciones serán su salvación.
Vuestra oración Le salvará de las manos de tantos enemigos.
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MENSAJE DEL SEÑOR A ROSARIO ARENILLAS
CRUZ BLANCA, 20 de Abril, 1985


Rosario:– ¡Señor, Padre mío!
Señor:– ORAD INTENSAMENTE POR EL PASTOR PRINCIPAL, porque el PASTOR PRINCIPAL ESTA AMENAZADO DE UN EN PELIGRO.
Hay tantos pueblos de la tierra que Le esperan para condenarLe... pero, vuestras oraciones serán su salvación.
Vuestra oración Le salvará de las manos de tantos enemigos.
Rosario:– ¡Padre! que angustia llevaba yo... deseaba tanto, ver a Tu Madre y a Ti.
Señor:– No iros nunca de Mí, porque Yo siempre estaré a vuestro lado. Los deseos del Padre son LA SALVACION DE LA SILLA DE PEDRO.
Con toda la fuerza de Mi Corazón, les ruego a todos los hombres que OREN INTENSAMENTE por vuestra Madre, la Iglesia
No quisiera que vuestra Madre, la Iglesia, perdiera la SAL DE LA TIERRA... porque ustedes sois todos SAL DE LA TIERRA para Mí... ¡Y NO PODEIS PERDER ESA GRANDEZA!
Si no Me tenéis a. Mí, estáis vacíos, por eso, hijos Míos, ME MANIFIESTO EN TANTOS LUGARES DE LA TIERRA, para comunicarles a los hombres, las debilidades en que han caído.
EL HOMBRE ESTA DORMIDO Y NO TIENE FUERZA PARA DESPERTAR.
ES MAS FUERTE EL PODER DEL ENEMIGO QUE LA FUERZA DEL HOMBRE.
LUCHAD, hijos Míos, TODOS UNIDOS... por eso encomiendo en todo momento la salvación de este pueblo Mío.
LEVANTAD LOS CORAZONES LOS HIJOS DE ISRAEL.
Ustedes "sois" Mi Pueblo, ustedes "sois" mi Cuna, ustedes "sois" el Manantial donde un día, tantos hermanos vuestros tendrán que venir a beber en vuestro manantial, que aún no lo reconocéis todavía.
Hermanos, amigo Míos, no estáis preparados para ser testigos de tantas grandezas y de tantas injusticias.
Pero, espero algo muy importante... que será el tiempo, porque el tiempo nunca vuelva hacia atrás, el tiempo siempre va por el mismo camino y no falla, pero los hombres no saben caminar, porque van vacíos... NO BUSCAN LO MÁS IMPORTANTE BUSCAN EL PLACER DE SUS CUERPOS Y NO... LA SALVACION DE SUS ALMAS.
¿Qué harían ustedes si vuestra alma fuera condenada y no Me preocupara Yo, en estos momentos, porque seáis salvados y presentados al Padre?
¡No quiero que seáis perdidos! ¡Quiero presentaros al Padre!
(Privado para Mª):– ¿Que te voy a dar Mª, hija Mía, cambiando de conversación, si te he ya dado tanto y lo llevas tan dentro de ti? Yo quiero ahora darles a otros, que aún no han sabido aceptar por primera vez, lo que les he dado.
Rosario:– ¡Padre, soy tan feliz, porque hacía tiempo que no Te veía... y ahora, dos veces seguidas que Te he visto!
No dejes de venir a mí, Padre mío, no dejes, porque sin Ti, no soy nada. ¡TÚ LO ERES PARA MÍ TODO, Padre mío!
Señor:– Quisiera hijos Míos, que vuestros cuerpos se volvieran como un TABERNACULO, para que cuando Yo volviera a la tierra de nuevo... (queda anacoluta la frase, que pudiera completarse así: "pudiera morar en él"),
Rosario:– ¡Oh Padre de Bondad! ¿Cómo puedes venir a nosotros, cuando aún nada tenemos y nada mereceremos?
(Entrega una flor a un devoto, llamado J.)
Señor:– Hoy voy a bendeciros a todos.
(Privado a C.):– Soy el Padre... soy el CAMINO por donde tienes que caminar. Pero quisiera, hija Mía, que cuando pisaras Mi Camino, toda la mala semilla que se cruzara, la fulminaras con tu fuerza, hija Mía, porque la mala semilla NO DEJA DE CRECER EN EL CAMPO DE LOS HOMBRES (campo = camino), hija Mía, pero si tú y tantos como tú tratáis de fulminarla, el camino será más espléndido. Voy a bendecirte hija Mía y voy a bendeciros a todos.
No os bendigo como Hijo... Yo os bendigo como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo.
(Privado a M..): – Hija. Mía, ¡cuántos sufrimientos hay en tu corazón!... pero no te desprendas de ella (la Cruz) aunque te parezca pesada... YO la llevé al Calvario y ahora ayúdame, hija Mía.
(Privado a J.):– J. J. hijo Mío, eres como una flor que estaba marchitada en Mi Corazón y en estos momentos, esta flor ha perdido aquel dolor que tenía dentro de Mí, hijo Mío.
Yo te bendigo, hijo Mío, con el SIGNO Mío Y DE MI MADRE, para que NO seas signado con el signo del enemigo, hijo Mío, porque el enemigo está esperando a todos los hombres... y tú Me necesitas.
Ahora estás a tiempo, hijo Mío, pídeMe, porque tienes tantas cosas que decirte... pero, tienes miedo... tienes DUDA en tu mente humana.
PídeMe, hijo Mío, porque Yo te prometo que te voy a premiar, hijo Mío, no con una flor, hijo Mío... ¡con algo tan importante!
QUIERO SER TU AMIGO, hijo Mío.
QUIERO SER EL MANANTIAL donde puedas beber. No expresarse delante de Mí... QUIERO QUE SEAN USTEDES MUY FUERTES, pero no Me gusta que se exterioricen los hombres delante de Mí.
QUIERO QUE SEAN USTEDES MUY FUERTES, PORQUE MUY MALOS MOMENTOS OS ESPERAN Y TENEIS QUE ESTAR PREPARADOS, hijos Míos.
Y ahora quiero bendecir a todos... si así lo deseáis.
Hay algo tan importante que está entre Mis Brazos, hijos Míos, que quiero que todos estéis preparados.
QUIERO que se manifiesten ustedes como BUENOS SOLDADOS DELANTE DE MÍ... porque VENDRA UN GRAN SOLDADO, hijos Míos, QUE TRATARA DE CONFUNDIR A TODOS LOS HOMBRES.
Yo soy el más pequeño, porque SOY MUY POCO ESCUCHADO, hijos Míos, pero algún día ME RECONOCERAN TODOS LOS HOMBRES Y ME AGRADECERAN TANTO, ESTOS MOMENTOS, hijos Míos.
VENID A MÍ PORQUE QUIERO BENDECIROS A TODOS.
(Privado para V. – M.J.):– ¡Qué pequeña, pero qué grande hija Mía! M.J. eres M.J. tienes un sufrimiento delante de Mí. No sufras hija Mía, abre los ojos de tu alma, V.M. hija Mía, para que puedas hablar a los hombres, para cuando tu corazón pueda presentarles a los hombres las raíces del mal, consumida por tus fuerzas, que ellos puedan seguir la Verdad, hija Mía.
(Dirigiéndose ahora a todos continúa el Señor)
Señor:– Entre todos tenéis que arrancar el mal de la tierra, hijos Míos.
El mal de la tierra, tiene que ser arrancado con toda su cepa. Hijos Míos, LUCHAD, LUCHAD PARA LIMPIAR LA TIERRA. TODOS TENEIS OBLIGACION DE HACERLO CON LA AYUDA DEL PADRE, porque el Padre está entregado a la tierra, para que LA TIERRA SEA LIMPIADA POR LA OBRA DEL HOMBRE.
(El Señor pide al Padre F. allí presente que bendiga a los presentes, diciendo):– Bendice F. hijo Mío. (Concluida la bendición exclama la vidente):
Rosario:– No Te vayas, Padre, no, no Te vayas.
Señor:– No Me voy, no Me voy. Eres tú la que te vas, porque no estás preparada ni tú ni tus hermanos para tenerte todavía en el Reino del Padre. Tenéis que puliros, hijos Míos.
TENEIS QUE EDUCAROS TODOS EN EL AMOR, hijos Míos.
Donde no hay amor, no hay educación. La educación es el Amor hijos Míos, por encima de todo.
(El Señor entregado un ramillete de rosas al Padre F. le dice):– F. hijo Mío, Yo como Padre, Yo como Hijo, Yo como Espíritu Santo, Yo como amigo tuyo, te entrego estas flores para que con cariño puedas administrarlas a tus hermanos, hijo Mío, porque tú tienes fuentes de educación porque tú tienes amor, hijo Mío.
Hace tiempo que te educaste ante la presencia del Padre. (Alude a la educación recibida durante la carrera sacerdotal(1933–l949) del sacerdote aludido)
No dejes perder lo que recibiste un día, delante de Él.
Por muy equivocado que esté un Ministro Mío, no puede apartaros de AQUELLA GRANDEZA que recibió de Mi Padre.
Esa grandeza la llevará, como Yo llevé la Cruz del mundo. No buscarlo por sus defectos... buscarlo por aquello que el Padre le entregó un día... y ahora Mi Bendición es para todos, en el Nombre de Mi Divino Padre, en el Mío propio y en el del Espíritu Santo.
Rosario:– No te vayas, Padre.
Señor:– Sois vosotros los que os vais de Mí... TENEIS TANTA PRISA Y ESTAIS TAN PEGADOS A LA TIERRA.
(Privado para I.):– Tú has perdido algo, hija Mía, pero ese ALGO, esta a la derecha del Padre.
(Para todos):– ORAD TODOS UNIDOS, JUNTAD LOS CORAZONES COMO LOS HIJOS DE ISRAEL, PARA QUE EL PADRE PUEDA ESCUCHAR VUESTROS ECOS... PARA (QUE EL PADRE ESCUCHE EL TIMBRE DE VUESTRA VOZ... PARA QUE EL PADRE PUEDA ESCUCHAR VUESTRA NOBLEZA, PARA QUE EL PADRE PUEDA ACEPTAR VUESTRA FELICIDAD, PARA QUE EL PADRE PUEDA RECONOCER VUESTRO ARREPENTIMIENTO.
Rosario:– ¡Adiós Padre, adiós Padre! Me he olvidado del tiempo, Padre mío, al estar conTigo me olvido de todo, me olvido de la tierra entera... no me vuelvas a la tierra, Padre mío y llévame conTigo.
No me devuelvas al INFIERNO, porque la tierra es un INFIERNO, Padre mío. Acuérdate de mí, Padre mío, acuérdate que soy pecadora, Padre mío... aunque quiero salir de mis pecados y quiero amar aunque no sea amada... quiero ser justa, padre mío.
(Privado para J. de A.):– Síguela cultivando con tanto cariño, porque Yo te las entregaré una a una... no te entregare una rosa, hijo Mío, no, te entregaré el principio de un CAMINO, para que puedas caminar junto a Mí... pero no verás el color de las flores en ese CAMINO, verás la maldad de las ESPINAS hijo Mío, y en esas espinas caminaremos los dos unidos... y los dos unidos en las espinas limpiaremos la sal de la tierra, unidos a tus hermanos.
Rosario:– Adiós Padre mío, adiós Padre mío.