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El Padre Chelo: Obra de Dios.

Padre Chelo, El Obrero de Dios.
Primera parte.

"Este es mi hijo, mi elegido: Escúchenlo." Lc 9, 35

Para cuando conocí a Rafael Delgado Suriel, Padre Chelo, ya estaba de párroco en una de las parroquias de la Vega, República Dominicana, según nos cuenta en uno de sus testimonios, venía desde México de realizar estudios de post-gradro pensando que iría al seminario para enseñar los conocimientos adquiridos a los futuros nuevos sacerdotes.
Portaba un maletín lleno de proyectos (digo yo), para presentarle al obispo, pero para nada pensaba en ese camino que Dios le tenía por delante para definir su ministerio sacerdotal.
Monseñor Antonio Camilo, Obispo de la Diócesis de la Vega, después de recibirlo, lo envia como párroco en la comunidad de San Antonio de Padua y al poco tiempo le llama de nuevo para comunicarle que iría a abrir una nueva parroquia en barrio de las Carmelitas, en la periferia de la ciudad. ¡Wao! exclamaría el Padre. Conocía profundamente la situación de la Vega y sus barrios, tuvo que lidiar con todo eso durante su crecimiento pues es oriundo de la provincia. ¡Pero para las Carmelitas!. Sí, allí Dios le necesitaba; en esa comunidad marginada social y económicamente, arropada por todo tipo de delincuencia, donde los jóvenes se batían entre la vida y la muerte, la prostitución era dueña de la vida cotidiana. Todo lo anormal, allí era normal, el satanismo en todas sus manifestaciones era el pan de cada día y como si eso fuera poco, no había en Las Carmelitas parroquia alguna.
Era comenzar en un lugar sumamente dificil, en una capilla donde a duras penas cabrían cien personas sentadas para un barrio superpoblado.
Como buen soldado el Padre Chelo preparó su equipaje y orientó su timón hacia aquel barrio ubicado al oeste de la ciudad y que debe el nombre a que allí se establecieron las Hermanas Carmelitas de Clausura.
Su llegada al barrio abrió las puertas de la Iglesia a la comunidad cuyos religiosos vieron sus sueños hechos realidad, una nueva luz les había llegado, por lo que con mucho gozo se unieron en un trabajo común con su director pastoral quien lleno del Espíritu Santo llevó la Iglesia a las calles y las gentes se agolpaban alrededor para escuchar el mensaje del sacerdote que también oraba por los presentes y donde alcanzaba su mano la dejaba caer sobre la cabeza de un desesperado.
Rápidamente lo que antes era capilla y que había recibido el nombre de Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, comenzó a recibir gentes de todas las edades, los diferentes grupos pastorales que se formaron dieron nueva vida a la comunidad. Los Jóvenes comenzaron a abandonar las calles para ir a la Iglesia y no se hicieron esperar los fuertes testimonios de conversión que sucedían cada vez con mas frecuencia.
Muy a pesar del enemigo que estaba celoso de lo que acontesía en su territorio, el Padre Chelo, por la misma gracia de Dios que le acompañaba comenzó a hacerse popular en toda la ciudad y comenzaron a llegar gentes a Las Carmelitas de los mas apartados campos de la provincia en búsca de un consejo o una oración. Tanto era el movimiento que se generaba en la nueva parroquia que las autoridades municipales y provinciales volcaron sus ojos hacia aquel Joven sacerdote que consitaba la atensión de todos.
En esta coyuntura el Espíritu Santo inspira en el Padre Chelo la formación de un hogar para los niños desamparados del sector que luego él llamaría "Hogar del Niño Padre Fantino" , también la formación de un noviciado para canalizar las vocaciones religiosas que en él veían inspiración para servir a Dios. Pero aún más, de ese fuego volcánico que iba saliendo de su ser, surgió el histórico programa radial y televisado de evangelización "Jesús Sana Hoy".
En mi primera visita al Padre en la parroquia de Las Carmelitas, un jueves del verano del 2005, inscribí mi nombre en la hoja de llegada a la 9 AM. y a la 1:30 PM. por fin llegó mi turno, me daba la impresión de que estaba en un consultorio médico. Personas de la provincia y de diferentes puntos del país se daban cita cada jueves, unos para confesarce y otros por sanación interior o por liberación.
El martes siguiente regresé para asistir a la misa carismática que se celebraba cada martes en la noche y me dí cuenta porqué los paralíticos estaban caminando, los enfermos de cancel sanando, los delincuentes abandonando las calles, las prostitutas cambiando de vida, los matrimonios consagrándose y es que allí donde solo habitaba Satanás había llegado la obra de Dios manifestada grandemente a través de su Siervo y Pastor, el Padre Chelo.
Miles de testimonios durante su paso por la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús en el barrio Las Carmelitas de la ciudad de la Vega, República Dominicana, nos permiten decir esta frase: “Padre Chelo, el obrar de Dios”.
Hoy la ciudad olímpica de la Vega disfruta de un barrio nuevo, donde usted puede caminar sin temor por sus calles, antes olvidadas y hoy hermosamente adoquinadas, ya no con una capilla, sino con un templo grande digno del Señor y sus hijos.
[En la próxima publicación abordaremos el tema relativo al conjunto de obras que Dios ha realizado a través de su siervo el Padre Chelo.]

Rafael Martinez
Rafaelmartinez1926@gmail.com