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San Juan Bautista Nam Chong-Sam, santo coreano-7 de marzo. diócesistv. Elogio: En Seúl, en Corea, san Juan Bautista Nam Chong-sam, mártir. Ver más información en: 103 mártires de la persecución en …More
San Juan Bautista Nam Chong-Sam, santo coreano-7 de marzo.

diócesistv. Elogio: En Seúl, en Corea, san Juan Bautista Nam Chong-sam, mártir.
Ver más información en: 103 mártires de la persecución en Corea (1839 - 1867)
Aunque san Juan B. Nam y los cuatro misioneros de la Sociedad de Misiones de París están inscriptos en entradas distintas, porque murieron en distintos sitios, pertenecen a la misma historia, y corresponde tratarlos hagiográficamente como un conjunto.
La muerte, en 1864, del rey de Corea Tchiel-tsong trae nuevos motivos de inquietud a los cristianos: el poder cambió de manos hacia una de las familias más poderosas y del partido anticristiano. Pero por otra parte había también motivos de esperanza: luego de muchos años de actividad misionera y mucha sangre derramada, las conversiones eran cada vez más frecuentes, y el pueblo miraba a los cristianos con menos prevención.
Las circunstancias políticas eran delicadas: Rusia estaba prácticamente a las puertas de Corea, incursionando ya en el territorio, y reclamando del gobierno tratados comerciales que Corea no podía ni quería conceder. Algunos cristianos de palacio concibieron la idea de enviar una carta al Regente, ofreciéndole mediar ante los misioneros (obispos y presbíteros franceses) para que ellos a su vez mediaran el auxilio político-militar de Francia contra Rusia. Si en la corte hubiera habido alguna predisposición buena hacia el cristianismo, la idea podría haber resultado, pero quizás por ingenuidad, quizás por poner demasiada esperanza en el inmediato fin del tiempo de los mártires, estos cristianos no tuvieron en cuenta que el cristianismo, para el partido anticristiano, era en definitiva una "religión del Oeste", que representaba intereses concretos tan contrarios a Corea como los de Rusia.
Juan Bautista Nam Chong-sam había nacido en 1817 en Chungju, Chungcheong-do, hizo carrera en la corte y llegó a ser mandarín. En estos años estaba establecido en la capital, en Seúl, enseñando chino en la corte, y fue uno de los que se entusiasmó con la posibilidad de dar un giro a la implantación de la fe cristiana en Corea, poniendo en contacto a los misioneros franceses con el gobierno.
En la primera carta que se envió al regente no intervino, pero cuando el asunto quedaba sin contestar, quiso reencausarlo por medio de una segunda carta donde ofrecía la ayuda de los misioneros. Su propio padre, cristiano también, le previno de que podría costarle la vida, como efectivamente fue. Lo cierto es que el regente, al recibir la segunda carta lo llamó, y se mostró complacido e interesado en la propuesta de ayuda, y comprometió a Juan B. Nam a que consiguiera la venida del obispo a la ciudad, y sólo cuestionó de la fe cristiana que no tuviera un culto a los muertos.