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Los cristianos de Bartella: “Están islamizando nuestra ciudad. Que el Papa nos ayude”

Los cristianos de Bartella: “Están islamizando nuestra ciudad. Que el Papa nos ayude”

Por INFOVATICANA | 05 marzo, 2021
(Leone Grotti/Tempi)- Viaje al país que tuvo mayoría cristiana y pasó después, de las manos de Isis a las de los chiíes shabak: «Las banderas negras son las mismas. Aquí se está llevando a cabo una limpieza étnico-religiosa»

De nuestro corresponsal en Qaraqosh, Iraq


«Nos alegra la llegada del papa porque estamos esperando a un defensor, a alguien que les diga a las autoridades políticas, religiosas y militares: basta de perseguir a los cristianos. Porque lo que hacen aquí tiene un solo nombre: limpieza étnico-religiosa». La ciudad de Bartella se encuentra a solo 15 kilómetros de Qaraqosh, pero al llegar, la sensación es la de entrar en otro mundo. Los mismos postes de luz que en la principal ciudad de la llanura de Nínive lucen los carteles de bienvenida al papa Francisco, aquí están cubiertos por banderas negras e imágenes del general iraní Qasem Soleimani, asesinado por los estadounidenses en Bagdad el 3 de enero del año pasado. Es una clara señal de quienes son los que ahora mandan en la ciudad históricamente cristiana: los shabak, una etnia de fe chií.

Al igual que Qaraqosh, Bartella también sufrió las vejaciones y la violencia del Isis, y aquí también solo regresaron el 30-50% de los cristianos que vivían en la ciudad antes de 2014. El número de shabaks, en cambio, creció y logró tomar el control de la ciudad, tanto desde el punto de vista administrativo como militar. La fuerza policial que controla la ciudad, de hecho, está formada por la 30ª Brigada de las PMF (Fuerzas de Movilización Popular), que está a su vez formada por shabaks y miembros de la organización Badr (chiíes pro-iraníes del sur), que no pierden ocasión para discriminar y acosar a los cristianos.

«Ya hablan de un Shabakistán»

Junto a la parroquia de San Jorge, custodiando la iglesia y sus alrededores, se ha instalado el destacamento de una milicia cristiana. Su presencia es fundamental: en 2018 un comando de shabak se presentó frente a la iglesia armado con Kalashnikovs disparando al aire e irrumpió en los locales de la parroquia, aterrorizando a los fieles. Nadie resultó herido, el objetivo era dar una advertencia: debéis marcharos.

Pedimos permiso a los soldados cristianos para recorrer la ciudad, para fotografiar cómo los chiíes se han apoderado de ella, pero no nos lo conceden. La tensión es demasiado alta y recorrer las calles con una cámara no es recomendable. Solo acceden a mostrarnos el barrio que rodea la iglesia, destruido por la guerra, pero debemos ir escoltados por un soldado armado. Como en Qaraqosh, la huella del Isis está en todas partes: edificios destruidos, casas en ruinas, cráteres del tamaño de canchas de tenis, polvo y escombros por todos lados, todo inmerso en un silencio surrealista.

El padre Behnam Benoka, nacido en 1978 en Bartella, denuncia en términos inequívocos lo que está ocurriendo en la ciudad: «El Isis es cosa del pasado. Aquí nuestra peor pesadilla lleva otro nombre: Shabak», nos revela dándonos la bienvenida a la rectoría. «Quieren echarnos de nuestra ciudad para islamizarla. Están llevando a cabo una operación de limpieza étnico-religiosa. Ya hablan abiertamente de fundar un Shabakistán. Sus banderas negras no tienen texto, pero son las mismas que las del Isis. Los cristianos tienen miedo: se sienten extranjeros en su casa».

Saddam, el califato, la invasión musulmana

La invasión de Bartella por parte de los shabak comenzó en la década de 1980 con Saddam Hussein, quien creó cuarteles militares en las ciudades de la llanura de Nínive, confiscando las tierras a los cristianos y construyendo casas y mezquitas sobre ellas, donde antes había iglesias. Fue una estrategia bien estudiada: «Debilitar a los cristianos para expulsarlos en futuro». La diferencia entre Bartella y Qaraqosh es que, en esta última, los cristianos recaudaron inmediatamente una gran cantidad de dinero para convencer a los musulmanes a que les revendieran sus tierras. Así consiguieron preservar la identidad cristiana de la ciudad: Bartella no fue tan afortunada ni previsora.

Hasta 2003, Saddam Hussein mantuvo controlados a los musulmanes asentados en ciudades cristianas. Sin embargo, desde la invasión estadounidense, la situación cambió radicalmente. Los shabak suben al máximo los altavoces de las mezquitas, que apuntan hacia las casas de los cristianos y hacia las iglesias. La policía molesta abiertamente a mujeres y niños para asustarlos con la esperanza de que se vayan.

A partir de 2003, la administración de Bartella, que es chií, trasladó de Mosul más de 5.000 familias shabak, también perseguidas por los yihadistas sunitas, y en lugar de trasladarlas a las aldeas históricamente pertenecientes a la etnia, las reubicó en la ciudad y les dio tierras para cultivar sobre las que los musulmanes han construido barrios residenciales, desafiando la ley. «Aquí las cosas no son como en Europa. Puede que del sur te mudes al norte para estudiar o trabajar, eso es normal. Aquí, en cambio, los musulmanes se trasladan a nuestra ciudad para invadirnos y deshacerse de nosotros», resume el padre Behnam. El resultado es que si, hasta hace 30 años, la ciudad era 100% cristiana, a partir de 2003 pasó a ser un 60% cristiana y un 40% shabak. Después de la invasión del Isis los cristianos se han convertido en una minoría.

El llamamiento al Santo Padre: «Que nos defienda él»

El cambio demográfico ha sido tan dramático en los últimos años que si los cristianos antes lograban elegir 7 u 8 miembros del Consejo de Distrito de Al Hamdaniya, que incluye muchas ciudades en la llanura de Nínive, ahora podrían no tener ni uno. En 2014 había, en Bartella, más de 15.000 cristianos; hoy quizás lleguen a la mitad. «Antes teníamos peso político y económico. Ahora los musulmanes nos roban hasta nuestros trabajos y casi nos hemos convertido en mendigos: por eso no podemos reconstruir nosotros mismos las casas destruidas por el Isis. El último elemento que agrava aún más nuestra situación es la emigración, no solo numérica, sino también de calidad: quienes han huido al extranjero son nuestros médicos, profesores universitarios, ingenieros».

El padre Behnam teme seriamente que la identidad cristiana pronto será borrada y por eso lanza un llamamiento al papa: «Sentimos gran simpatía por su visita, pero necesitamos que él nos defienda. Su visita es fundamental para dejar claro al gobierno, y no solo, que los cristianos tienen derecho a vivir en su tierra y a mantener intacta la identidad histórica de sus ciudades». También por este motivo, el padre Rizkallah, sacerdote católico sirio de Bashiqa, una ciudad no muy lejos de Bartella y desde siempre escenario de una convivencia armoniosa entre cristianos y yazidíes, nos revela que «el encuentro más importante que tendrá el papa Francisco es con el ayatolá Ali al Sistani. Puesto que el gobierno y las milicias también son chiíes, todos siguen sus recomendaciones. No sé qué le dirá el papa, pero debería recordarle que los chiíes deben respetar nuestros derechos, nuestra identidad y nuestras tierras».

Publicado por Leone Grotti, enviado especial en Iraq, en Tempi.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.