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Más simple que el mecanismo de un botijo

Más simple que el mecanismo de un botijo

Jorge, el 2.11.22 a las 9:43 AM

Lo de ser cristiano es más simple que el mecanismo de un botijo. Lo que pasa es que de puro simple asusta o de puro simple hay gente a la que le parece que hay que buscar cosas más nuevas, extraordinarias, que sorprendan y llamen la atención. Ganas de hacer el canelo.

El otro día, en Facebook, un buen amigo, me dejó un comentario que me parece digno de traer aquí y de explicar:

Luis Rubio García:
A mí no me van a volver loco. Yo a lo mío. Un día, de los muchos que iba por el Colegio Mendel, mi tío Samuel, agustino él y muy familiar me preguntó: ¿ tú en qué crees ? Y yo le contesté: creo en Dios. La Santísima Trinidad. En Jesús segunda persona y que vino al mundo a salvarnos del pecado. En María. En la Eucaristía, en lo 10 mandamientos y los sacramentos.
¿Y de los obispos, arzobispos, cardenales y el papa ?. Le contesté: no me enseñan nada.
Se calló y al final me dijo: pues sigue así.

Ahora voy a explicar el comentario.
Luis Rubio es un buen amigo. Padre y abuelo. Sobrino de dos ilustres agustinos leoneses: los padres Luciano y Samuel Rubio Calzón. Luciano, experto arabista que llegó a ser general de la orden. Samuel, extraordinario musicólogo. Pero, sobre todo, ambos hermanos, religiosos ejemplares.
Luis estuvo en los agustinos de joven
hasta que comprendió que su vocación no iba por la senda de los tíos ni de su primo Samuelín, también agustino. Tuvo y conserva la formación esencial recibida de su padre y de los agustinos en sus tiempos mozos: los catecismos de Astete y Ripalda.
Interesante la conversación entre tío y sobrino.
Interesante por la firmeza de Luis. Leonés y con los catecismos aprendidos, no se podía esperar otra cosa. Interesante la respuesta del P. Samuel, porque Samuel era un hombre del momento, culto, fundador de la cátedra de musicología en Madrid, medalla de oro de las Bellas Artes. Una eminencia con reconocimiento internacional. Pero en las cosas de la fe, claro, concreto, firme en lo básico. Supo dar a su sobrino el mejor consejo: “sigue así".
Quizá a alguno de mis lectores le resulte extraño el aparente desprecio por el ministerio episcopal, incluyendo el petrino. Para nada. Todo lo contrario, porque si ese ministerio es para confirmarnos en la fe, con Astete y Ripalda sobra. Y si dijera algo que del esos catecismos se apartara o suscitara alguna duda, mejor Astete y Ripalda.
Si es que está todo inventado…

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