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Irapuato

el 30 de junio SANTORAL

-Primeros mártires de la Iglesia Romana. Al día siguiente de la solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo, recordamos a los cristianos de Roma a quienes el emperador Nerón hizo conducir a 12 muerte en los jardines del Vaticano, luego de haberles hecho responsables del incendio que había asolado la Ciudad en julio del año 64. El historiador Tácito (120) da cuenta en sus Anales de la muerte de «esas gentes a las que el vulgo denominaba cristianos, por el nombre de un tal Cristo que había sufrido el suplicio bajo Tiberio por parte del procurador Poncio Pilato». Eran, según dice el mismo, «una inmensa multitud». Su muerte «fue organizada como una diversión. Unos, cubiertos con pieles de fieras, fueron desgarrados por perros; otros fueron izados a cruces en las que, al caer el día, se convirtieron en antorchas Y¡ vas, a fin de iluminar la noche. Nerón había ofrecido sus jardines para semejante espectáculo. Facilitaba juegos en el circo, mezclándose entre la multitud, vestido de conductor de carrozas o bien tronando sobre su vehículo. Por eso, aun cuando estas gentes fueran unos culpables dignos de los últimos suplicios, uno se sentía lleno de compasión al ver cómo eran inmolados no para el bien público, sino por crueldad de uno solo». Todo hace suponer que el apóstol San Pedro fue uno de los crucificados en esta noche atroz, puesto que su cuerpo se hallaba depositado en la ladera de la colina vaticana.

-San Marcial, obispo. de Limoges (Francia), s. I. Obispo, con dos presbíteros, llamados Alpiniano y Austricliniano, en Limoges de Francia; cuya vida fue muy ilustre por sus milagros.

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Venerable Pierre Toussaint 1778-1853. La mayoría de nosotros creemos en conceder crédito cuando es merecido; especialmente cuando es a nosotros a quien se nos debe. Casi no hay nada que genere tanto rencor como el que otra persona reciba los honores de algo que hemos hecho nosotros. Si eso sucede, a menudo nos sentimos impulsados a poner las cosas en su sitio, a asegurarnos de que el mundo sepa quién fue realmente el responsable de la buena acción.
San Pedro Toussaint siguió el camino opuesto. Hizo todo lo posible por ocultar su extraordinaria generosidad.
Nacido en el Haiff francés, Pierre Toussaint fue un esclavo en la plantación de Jean Berand. Cuando la agitación amenazó a la isla, el señor Berand trasladó a su esposa y hermanas a Nueva York. Antes de volver a Haiff, puso a Pedro de aprendiz con uno de los mas prestigiosos peluqueros de la ciudad.
Las cosas fueron de mal en peor para los Berands. Jean Berand murió de pleuresía, la plantación de la familia fue destruida en un gran levantamiento de esclavos, y las inversiones de la señora Berand en Nueva York se perdieron cuando la empresa quebró.
Durante el resto de su vida, Marie Berand fue mantenida por San Pedro, que se había vuelto rico y famoso como peluquero. Según todas las apariencias externas, él seguía siendo su esclavo, incluso sirviendo de camarero en las fiestas que ella organizaba (¡fiestas que eran pagadas con el dinero de San Pedro!). Finalmente, mientras la señora Berand moría, concedió a Pedro su libertad.
San Pedro hizo muchas de las cosas que hicieron otros santos. Asistió fielmente a la misa, dio generosamente a los pobres, cuidó de los enfermos y educó a los iletrados. Quizá lo más notable que hizo, sin embargo, fue permitir a una orgullosa aristócrata mantener su dignidad... a expensas de la suya propia.

-San Raimundo y San Pedro Li Quanzhu (+1900). Hermanos chinos, asesinados en Tch'enn-T'ounn, China, durante la persecución de los boxers; ambos dieron un preclaro testimonio de Cristo, negándose a rendir culto a los ídolos hasta morir a golpes.

San Vicente Dô Yên (+1838). Mártir dominico vietnamita. Fue ordenado sacerdote a los cuarenta años por San Clemente Ignacio Delgado. En medio de la persecución, ingresó en la Orden de Predicadores . Fue detenido el 8 de junio de 1838 y los mandarines le propusieron que alegara que era médico si quería salvar su vida. “Yo no soy médico- afirmó decidido -, soy sacerdote, mi oficio es ofrecer sacrificios a Dios y predicar la fe de Jesucristo por lo que gustoso moriré; no quiero librarme del martirio a costa de mentiras”. Camino ya del suplicio, todos se admiraban de que aquel anciano de 74 años caminaba erguido con mucha alegría. De él se dice en el proceso de beatificación “que tenía maravillosa suavidad de carácter, su semblante era alegre y su misericordia sin límites, y que era prudente, pacífico, virtuoso: su vida edificó a muchos y los llevó a la conversión. León XIII lo beatificó en mayo de 1900 y Juan Pablo II lo canonizó el 19 de junio de 1988.

-Santos Cayo y León, España.

-San Basílides, mártir, Alejandría, s. III.

-Santa Lucina, Roma, s. I. discúpula de los Apóstoles, en Roma; la cual con su hacienda proveía a las necesidades de los Santos, visitaba a los Cristianos encarcelados, y se ocupaba en dar sepultura a los Mártires, junto a los cuales fue sepultada en una gruta que ella había hecho construir.

-Santa Emiliana, mártir, en Roma. s. IV. Vivió esta Santa en los primeros tiempos del Cristianismo, puesto que en Roma existía ya una Iglesia bajo su invocación antes del año 400. Por unos versos antiguos se sabe que después de sufrir varios tormentos fue por último degollada.

-Beato Raimundo Llull. c.1234 en Palma, Majorca, + c.1315; Beatificado, 1847 por el Poapa Pio IX.

-San Felipe Powell, Beato.

-San Ostiano, confesor, Viviers (Francia).

-Santa Adilia o Adela, abadesa, Orple-Grand (Bélgica), 650.

-Beato Arnulfo, monje, La Ferté (Francia), 1228.

-San Marciano, obispo de Pamplona, hacia 737.

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