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Anathema sit Bergoglio - Capítulo 4: Herejías caracterizadas

Una precisión: a decir verdad, se hallarán herejías en todos los puntos tratados en esta exposición. En este apartado no he hecho más que rememorar tan sólo algunas de las incontables herejías de Francisco, particularmente ilustrativas, ya que ellas nos permiten percibir la incompatibilidad radical existente entre lo que él dice y lo que nos enseñan la revelación divina y el magisterio de la Iglesia.

Por ejemplo, Francisco afirma que « vivir y dejar vivir es el primer paso hacia la paz y la felicidad[1] ». Para él, entonces, no es la fe en Nuestro Señor Jesucristo lo que constituye el primer paso hacia la paz y la felicidad sino el hecho de vivir a gusto la propia vida y dejar a los demás libres de hacer otro tanto. De esta manera, pretende hacernos creer que la paz verdadera y la auténtica felicidad no son un don de Dios sino una construcción humana. Debo señalar que esta frase es parte de los « diez consejos para la felicidad » que Francisco mencionó en una entrevista con una revista argentina en julio de 2014, y durante la cual no se dignó nombrar ni una sola vez a Dios ni a Nuestro Señor Jesucristo.

He aquí una frase tomada de su primera Exhortación Apostólica, Evangelii Gaudium:

« No hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable. »
§ 129

Han leído bien: para transmitir la fe ya no hace falta emplear palabras precisas y la fe católica ya no supone un contenido invariable. Esta aseveración bergogliana refleja la quintaesencia de la herejía modernista condenada por San Pío X. Para convencerse de lo que digo, basta con leer la encíclica Pascendi[2]. He aquí otra cita, extraída de su entrevista con el Padre Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica, en agosto de 2013:

« Este buscar y encontrar a Dios en todas las cosas deja siempre un margen a la incertidumbre. Debe dejarlo. Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total y ni le roza un margen de incertidumbre, algo no va bien[3]. »

¿Es acaso necesario recordar que la virtud teologal de la fe reclama la certeza, la aceptación sin falla de las verdades que Dios ha revelado, y que alimentar una duda voluntaria a su respecto constituye un pecado grave? Leamos lo que nos enseña el Catecismo Mayor de San Pío X[4]:

« 866. ¿Estamos seguros de las cosas que la santa Iglesia nos enseña? Estamos segurísimos de las cosas que la santa Iglesia nos enseña, porque Jesucristo ha empeñado su palabra de que la Iglesia no será engañada jamás.

867. ¿Por qué pecados se pierde la Fe? Piérdese la Fe con la negación o duda voluntaria de los artículos que se nos proponen para creer, aunque sea de uno solo. »


Francisco insistió sobre este punto durante un diálogo con los jóvenes italianos de la Villa Nazareth en Roma, a la que acudió el pasado 18 de junio. Cuando le preguntaron si alguna vez había tenido crisis de fe, he aquí lo que respondió:

« Muchas veces me encuentro en crisis de fe y algunas veces también tuve la desvergüenza de reprochar a Jesús: ‘‘¿Por qué lo permites?’’. Y también dudas: ‘‘¿Pero esta será la verdad o un sueño?’’. Y esto de joven, de seminarista, de sacerdote, de religioso, como obispo y como Papa. A un cristiano que no haya sentido esto, alguna vez, que no haya pasado por una crisis de fe, le falta algo: es un cristiano que se conforma con un poco de mundanidad[5]. »

Lo que Francisco dijo a los jóvenes es que dudar de las verdades de la fe católica es algo bueno y que aquellos que no lo hacen no son más que cristianos mediocres y mundanos. Imaginen a un catequista que dijese a sus alumnos que él no ha dejado de dudar acerca de aquello que les enseña y que esto sería para él no sólo benéfico sino incluso necesario para poder llegar a ser un buen cristiano. Y bien, aquí tenemos a un supuesto papa, doctor supremo de la fe católica, que, a grandes rasgos, dice a los fieles lo siguiente:

« Queridos hermanos, para que puedan llegar a ser cristianos auténticos, los invito a que no vacilen en poner su fe en entredicho, siguiendo fielmente mi ejemplo, que no dejé de hacerlo en ninguna de las numerosas etapas de mi prolongada existencia, y que continúo haciéndolo incluso ahora, siendo el Vicario de Jesucristo. Por lo demás, debo precisar que, si se rehusaran a hacerlo, no serían más que cristianos mezquinos y mundanos, incapaces de avanzar hacia las “periferias existenciales” y de practicar la “cultura del encuentro”. »

La conclusión es patente, y es desolador comprobar cómo casi nadie se apercibe de ello: Francisco no profesa la fe católica, ya que él enseña que fe y certeza son incompatibles y que en materia de religión hay que dejar lugar a la duda. He aquí otra falsedad:

« Dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir, acoger su punto de vista, sus propuestas. Dialogar no significa renunciar a las propias ideas y tradiciones, sino a la pretensión de que sean únicas y absolutas[6]. »

Es decir que, para Francisco, el catolicismo no es sino una « tradición » entre otras, de ninguna manera la verdad misma revelada por Dios. El dogma católico se reduciría, entonces, a la expresión de nuestras « propias ideas y tradiciones ». En síntesis: la fe católica se ve reducida a una cuestión de opiniones. Por lo tanto, la verdad religiosa no sería concebida como absoluta, cierta e invariable. Seguidamente nos hace saber, en perfecta coherencia consigo mismo, que:

« La religión tiene derecho a expresar su opinión al servicio de las personas, pero Dios nos ha creado libres: la injerencia espiritual en la vida de la gente no es posible.[7] »

Se trata siempre de lo mismo: la verdad religiosa, « única y absoluta », no existe; no se puede aprehender la verdad con certeza; hay sólo opiniones, todas respetables, en la medida en que sean respetuosas de la « dignidad inalienable de la persona humana ». De acuerdo con Francisco, el cristiano que buscara la claridad y la seguridad doctrinal estaría fuera de lugar y aquel que permaneciera atado al pasado perdería el tren del progreso, sujeto a una visión estática de las cosas. Por surrealista que pudiera parecer, es exactamente lo que Francisco sostuvo en su entrevista con La Civiltà Cattolica:

« Un cristiano restauracionista, legalista, que lo quiere todo claro y seguro, no va a encontrar nada. La tradición y la memoria del pasado tienen que ayudarnos a reunir el valor necesario para abrir espacios nuevos a Dios. Aquel que hoy buscase siempre soluciones disciplinares, el que tendiese a la seguridad doctrinal de modo exagerado, el que buscase obstinadamente recuperar el pasado perdido, posee una visión estática e involutiva[8]. »

Y he aquí una falsedad adicional, apta para corromper desde su base la existencia misma del cristianismo:

« El proselitismo es una solemne necedad, no tiene sentido. Es necesario conocerse, escucharse y hacer que el conocimiento del mundo que nos rodea crezca. A mí me pasa que después de un encuentro quiero tener otro porque nacen nuevas ideas y se descubre nuevas necesidades. Esto es importante, conocerse, escuchar, ampliar el marco de los pensamientos[9]. »

Evidentemente, si en materia religiosa no hay más que « opiniones », ¿qué sentido tendría hacer « proselitismo »? Lo importante será entonces dialogar, abrirse al pensamiento de los otros, quienesquiera que sean, pues ellos nos ayudarán a « ampliar el marco de los pensamientos ». Imaginen un solo segundo los frutos que hubiera reportado la predicación de los Apóstoles si hubiesen predicado de esta manera a griegos y romanos. Además, ¿habrían aceptado padecer el martirio para dar testimonio de una mera opinión personal? Formular la pregunta equivale a responderla en el acto.

Según Francisco, la Iglesia no debe conservar sin variaciones el dogma de la fe ni anunciarlo al mundo con miras a su conversión a Cristo, sino que es Ella quien debe modificar su fe para adaptarse a una sociedad que ha dejado de ser cristiana:

« El mundo ha cambiado y la Iglesia no puede encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma. Tenemos que acercarnos a los conflictos sociales, a los nuevos y a los viejos, y tratar de dar una mano de consuelo, no de estigmatización y no sólo de impugnación[10]. »

Francisco nos explica lo mismo con otras palabras: para gozar hoy día de « credibilidad », la Iglesia debe sentir el « olor » de los hombres de nuestro tiempo y dejarse impregnar por él. Esto es lo que se llama ser consecuente en las ideas…

« Para buscar lo que hoy el Señor pide a su Iglesia tenemos que escuchar los latidos de este tiempo y percibir el ‘‘olor’’ de los hombres de hoy, hasta quedarnos impregnados de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias. A este punto sabremos proponer con credibilidad la buena noticia sobre la familia[11]. »

El desprecio que demuestra Francisco hacia el dogma y la moral de la Iglesia aflora especialmente en la siguiente declaración:

« No podemos seguir insistiendo sólo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. […] Las enseñanzas de la Iglesia, sean dogmáticas o morales, no son todas equivalentes. Una pastoral misionera no se obsesiona por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente[12]. »

Transcribo seguidamente otras dos citas que demuestran el radical indiferentismo religioso de Francisco. En la primera, sostiene que « el Espíritu » (sic) actúa en todas las religiones, y en la segunda afirma que la religión de los niños no tiene ninguna importancia mientras tengan qué comer:

«Todo el que quiera traer a este mundo una familia, que enseñe a los niños a alegrarse por cada acción que tenga como propósito vencer el mal -una familia que muestra que el Espíritu está vivo y actuante- y encontrará gratitud y estima, no importando el pueblo, la religión o la región a la que pertenezca[13]. »

« Si un niño recibe su educación de los católicos, protestantes, ortodoxos o judíos, eso no me interesa. A mí lo que me interesa es que lo eduquen y le quiten el hambre
[14]. »

Han leído bien: no importa la religión a la que uno pertenezca, ya que el « Espíritu » actúa en todas, y la instrucción cristiana de los niños a Francisco no le interesa en lo más mínimo. Me parece que no se puede ser más claro. Me pregunto: ¿qué más hace falta para darse cuenta de que este hombre no adhiere a la fe católica, sino a un humanismo naturalista en consonancia con el de la masonería?

Una vez más, tratemos de representarnos la escena surrealista de un San Pedro o un San Pablo explicando a sus contemporáneos que la religión que se profesa no tiene ninguna importancia, que lo único que cuenta es que pueda erradicarse la pobreza en el mundo y que cada uno pueda saciar su hambre…

Al contemplar la obra devastadora perpetrada durante los cuatro años de su pontificado por Jorge Mario Bergoglio, quien pasa a los ojos del mundo por ser nada menos que el Vicario de Jesucristo en la tierra, no puedo dejar de pensar en la historia de Caperucita Roja, donde la niña sigue llamando « abuela » a quien visiblemente es un lobo voraz que no busca sino devorarla.

Pienso también en la inconcebible ingenuidad de la que dan muestras las múltiples peticiones de los « conservadores » dirigidas a Francisco suplicándole que « se corrija » o que « clarifique sus ambigüedades », o bien que « renuncie » a su pontificado: es como imaginarse a Caperucita Roja rogándole al lobo que tenga la gentileza de no hacerle daño y suplicándole que se retire pacíficamente de la casa de su abuela...

[1] www.infobae.com/…/1583452-diez-co…
[2] www.vatican.va/…/hf_p-x_enc_1907…
[3] Cf. p. 19 y 20: www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf
[4] mercaba.org/PIO X/catecismo_mayor_00.htm
[5] www.romereports.com/…/papa-francisco-…
[6] Mensaje para la 48 Jornada mundial de las comunicaciones sociales : La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro el 1 de junio de 2014 - cf. § 11: www.vatican.va/…/papa-francesco_…
[7] Entrevista con el Padre Antonio Spadaro s.j. director de La Civiltà Cattolica el 19, 23 y 29 de agosto de 2013 - Cf. p. 14: www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf
[8] Ibidem - Cf. p. 18.
[9] Entrevista con Eugenio Scalfari el 24 de septiembre de 2013, publicado el 1 de octubre en La Repubblica - Cf. p. 2: www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf
[10] Entrevista con Joaquín Morales Solá el 5 de octubre de 2014 publicado en La Nación: www.lanacion.com.ar/politica/poder-politica-…
[11] Discurso en la vigilia de la apertura del Sínodo Extraordinario de Obispos, el 4 de octubre de 2014: sinodo2014.wordpress.com/…/palabras-del-sa…
[12] Entrevista con el Padre Antonio Spadaro s.j. director de La Civiltà Cattolica el 19, 23 y 29 de agosto de 2013 - Cf. p. 14/15: www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf
[13] www.vatican.va/…/papa-francesco_…
[14] Entrevista con Gerson Camarotti de la televisión brasileña en julio de 2013 durante las JMJ de Río de Janeiro: novusordowatch.org/…/francis-not-car…
Miles - Christi
Para mayor información sobre el pontificado de Francisco, se pueden consultar los libros Tres años con Francisco: la impostura bergogliana y Cuatro años con Francisco: la medida está colmada, publicados por Éditions Saint-Remi, en cuatro idiomas (castellano, inglés, francés e italiano): saint-remi.fr/fr/35-livres - www.amazon.fr/Boutique-Kindle-Miles-Christi/s
vgg
Vg2: Miles-Christi: Se nota que lo que pretende es hacer propaganda de sus libros. Está en su derecho; pero parece ser que son una diatriva calumnioso contra el Vicario de Cristo. Estáis haciendo todo lo posible porque haya un CISMA (¿Habeís reflexionado sobre eso?)
Miles - Christi
Diatriba sí, calumniosa, no. Vicario de Cristo, tampoco. Del demonio, más bien...
Los extremos son malos
Miles - Christi
No es cuestión de extremismo ni fanatismo. Se trata de dichos y hechos contrastables efectuados por Francisco. Yo me limito a exponerlos públicamente y a demostrar su incompatibilidad con la revelación divina y con el magisterio de la Iglesia. No lo hago por sectarismo, sino por amor a la verdad. Desearía fervientemente que las cosas fuesen diferentes, pero son como son, y no puedo callar. Sería …More
No es cuestión de extremismo ni fanatismo. Se trata de dichos y hechos contrastables efectuados por Francisco. Yo me limito a exponerlos públicamente y a demostrar su incompatibilidad con la revelación divina y con el magisterio de la Iglesia. No lo hago por sectarismo, sino por amor a la verdad. Desearía fervientemente que las cosas fuesen diferentes, pero son como son, y no puedo callar. Sería cobardía y complicidad. Recibo ataques ad hominem permanentemente, pero nunca nadie se ha tomado el trabajo de refutar lo que publico, eso me parece bastante significativo...
Miles - Christi
Para mayor información sobre el pontificado de Francisco, se pueden consultar los libros Tres años con Francisco: la impostura bergogliana y Cuatro años con Francisco: la medida está colmada, publicados por Éditions Saint-Remi, en cuatro idiomas (castellano, inglés, francés e italiano): saint-remi.fr/fr/35-livres - www.amazon.fr/Boutique-Kindle-Miles-Christi/s
Miles - Christi
¿Que si me avergüenzo de lo que escribo y publico? No señor, en absoluto. De hecho, si hay algo de lo que me avergonzaría, sería de no defender la fe contra este hombre impío que dedica su vida entera a blasfemar y a engañar a los fieles con toda suerte de doctrinas heréticas, las cuales destruyen no tal o cual dogma, sino que lisa y llanamente minan la posibilidad misma de que exista una …More
¿Que si me avergüenzo de lo que escribo y publico? No señor, en absoluto. De hecho, si hay algo de lo que me avergonzaría, sería de no defender la fe contra este hombre impío que dedica su vida entera a blasfemar y a engañar a los fieles con toda suerte de doctrinas heréticas, las cuales destruyen no tal o cual dogma, sino que lisa y llanamente minan la posibilidad misma de que exista una revelación divina, infalible e inmutablemente transmitida por el magisterio de la Iglesia... Si Usted pensara que estoy errado, le sugeriría leer, de manera reflexiva y desapasionada -soy consciente de que no es algo fácil de aceptar-, un libro que publiqué recientemente, en el cual expongo, de manera argumentada y referenciada, la incompatibilidad radical existente entre la fe católica y el pseudo magisterio modernista de Bergoglio: Siete años con Francisco - Documento integral