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Añoranzas Americanas

El presidente de Bolivia, Evo Morales, líder indígena, dijo en un rito ancestral preincaico de Tiwanaku, ante delegados de más de 40 países “Necesitamos volver al equilibrio, necesitamos revolución en la justicia, en el pensamiento, en la salud, en la educación, necesitamos volver a la religión ancestral”

Esta corriente de “volver” o “rescatar” el patrimonio indígena de América, perdido por “culpa” de los colonizadores, lo lleva a uno a reflexionar sobre, qué será lo que añoran…

Andrés De Tapia, un soldado español que acompañó a Cortés en la conquista de México en 1521, reveló que había contado decenas de miles de cráneos en lo que se conoció como el Huey Tzompantli, el altar mas importante de los aztecas, recién desenterrado en el centro de ciudad de México, por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Por allá en 1487, la Gran Pirámide de Tenochtitlan terminó de construirse. Hubo una gran celebración para inaugurar el “templo”, sacrificaron, según los propios Aztecas, 84.000 personas durante un período de 4 días, se estima que un promedio de 250.000 personas eran sacrificadas anualmente.

Uno de los festivales aztecas más animados, era el Tlacaxipehualizrli, una ceremonia dedicada al dios azteca Xipe Totec. Los sacerdotes desollaban los cuerpos de los hombres sacrificados en una imitación a una planta que muda sus hojas.

La piel entonces, era teñida de dorado para que pareciera oro. Algunas pieles eran obsequiadas a los mismos sacerdotes quienes danzaban mientras las usaban. Otras pieles eran ofrecidas a los jóvenes, quienes pasaban los siguiente 20 días pidiendo limosna en un saco de piel humana.

Las prácticas sexuales de los pueblos indígenas también eran encantadoras y añorables según Evo y todos los Americanistas.

Bernal Díaz del Castillo, decía sobre los huatecos: “eran todos sometidos, en especial los que vivían en la costa y tierra caliente… tenían excesos carnales, hijos con madres, hermanos con hermanas y tíos con sobrinas, hallarónse muchos que tenían este vicio de esta torpedad…”

Nunca la sexualidad fue vista como algo pecaminoso, el dios Xochipilli era el protector de la prostitución masculina y las relaciones homosexuales, Xoxhiquétzal era la esposa de Xochipilli protectora de la prostitución y de la sexualidad, su “energía” era canalizada mediante rituales, hechizos o pócimas que eran realizados por los chamanes, brujas o alcahuetas, practicaban la sodomía en los ritos religiosos y la pederastia era generalizada.

Hernán Cortes que en sus “Cartas de Relación” decía “Hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado”.

Bernal Díaz del Castillo en “La historia verdadera de la conquista de Nueva España” decía: “No querían mujeres, más tenían el maldito oficio de la sodomía”

Los emperadores Moctezuma y Nezahualcoyoti tenían hasta dos mil concubinas en sus harenes. Como era imposible que pudieran relaciones con todas, se permitía que se pudieran dar placer entre ellas. Para ello utilizaban “la flor adulterina”, que era una especie de alcachofa con bulbo en forma de pene.

Morolinía dice “todos estaban con las mujeres que querían, y había algunos que tenían hasta doscientas mujeres. Y para esto los señores y principales robaban todas las mujeres, de manera que cuando un indio común o normal se quería casar apenas hallaba mujer”.

Al fin y al cabo la mujer era una propiedad y un harem o Hato así los posicionaba muy bien socialmente.

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