Verdaderamente enfermo o sano, grave o no, Papa legítimo o ilegítimo, amigo o enemigo, cumplamos con nuestra personal prueba, comportándonos con auténtica Caridad Cristiana, la virtud más excelsa que Dios nos demanda: "Oremos no tanto por la vida física, si no por la del Alma y su Vida Eterna en el Cielo, a través de la verdadera conversión Cristiana y Católica, en vida del Papa Francisco, que es lo que nos debería preocupar más, su renuncia a las herejías y a su anhelada próxima nueva iglesia, quizás sea su última oportunidad de salvación, aunque pienso que aún no morirá, pero en esta nueva etapa, tendrá poder para obrar falsos prodigios, entre ellos de un supuesto advenimiento del Espíritu Santo -Hará bajar fuego del Cielo-, ya que solo nos quedará esperar la llegada del buen Pedro El Romano, YA QUE LA DIVINA VOLUNTAD, a través de la Sagrada Palabra de Dios debe de cumplirse!".