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La Alegría del Evangelio del 25 de septiembre de 2020

Irapuato
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florycanto Evangelio según San Lucas 9,18-22. Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". Ellos le respondieron: "Unos dicen …More
florycanto Evangelio según San Lucas 9,18-22.
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Teodoreto de Ciro (393-460)

obispo
Tratado sobre la encarnación, 26-27; PG 75, 1465

«El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser entregado a manos de los hombres»
Jesús acude espontáneamente a los sufrimientos anunciados por la Escritura. A menudo los había predicho a los discípulos e increpado, en cierta ocasión, a Pedro por haber aceptado de mala gana este anuncio de la pasión (Mt 16,23). Había demostrado que a través de ella sería salvado el mundo. Por eso se presentó él mismo a los que venían a prenderle, diciendo: Soy yo a quien buscáis» (cf Jn 18, 5.8)... Fue abofeteado, escupido, injuriado, torturado, flagelado y, finalmente, crucificado. Aceptó que dos bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda, fueran asociados a su mismo suplicio, siendo así contado entre los homicidas y malhechores, gustando también el vinagre y la hiel de una viña perversa; se burlaron de él golpeándole con una caña, atravesado por la lanza en el costado y, finalmente, sepultado. Con todos estos sufrimientos nos alcanzó la salvación... Con la corona de espinas puso fin al castigo de Adán, porque éste, después del pecado, escuchó esta sentencia: «Maldito el suelo por tu culpa: brotará para ti cardos y espinas» (Gn 3,17-18). Con la hiel cargó sobre sí la amargura y molestias de la vida mortal y dolorosa de los hombres; con el vinagre asumió la naturaleza degradada del hombre y la reintegró a su estado primitivo. La púrpura significó su realeza; la caña fue indicio de cuan débil y frágil es el poder del diablo. Las bofetadas proclamaron nuestra libertad [como se hacía con los esclavos]; soportó las injurias, los castigos y los golpes de látigo que nosotros merecíamos. Fue abierto su costado, pareciéndose con ello a de Adán. Pero en lugar de salir de él una mujer que, por su extravío, engendró la muerte, brotó una fuente de vida (Gn 2,11; Jn 19,34), de la cual nacen dos arroyos para el mundo. Uno nos renueva y nos viste el vestido inmortal en el baptisterio; el otro, después del nacimiento, nos alimenta en la mesa de Dios tal como la leche alimenta a los recién nacidos.
Irapuato
perceo3

Libro de Eclesiastés 11,9-10.12,1-8.
Alégrate, muchacho, mientras eres joven, y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles. Sigue los impulsos de tu corazón y lo que es un incentivo para tus ojos; pero ten presente que por todo eso Dios te llamará a juicio.
Aparta de tu corazón la tristeza y aleja de tu carne el dolor, porque la juventud y la aurora de la vida pasan fugazmente.
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perceo3

Libro de Eclesiastés 11,9-10.12,1-8.
Alégrate, muchacho, mientras eres joven, y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles. Sigue los impulsos de tu corazón y lo que es un incentivo para tus ojos; pero ten presente que por todo eso Dios te llamará a juicio.
Aparta de tu corazón la tristeza y aleja de tu carne el dolor, porque la juventud y la aurora de la vida pasan fugazmente.
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días penosos y vengan los años en los que dirás: "No encuentro en ellos ningún placer";
antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes cargadas de lluvia.
En aquel día temblarán los guardianes de la casa y se encorvarán los hombres vigorosos; se detendrán las moledoras, que ya serán pocas, y se oscurecerán las que miran por las ventanas;
se cerrarán las puertas de la calle, mientras declina el ruido del molino; cesará el canto de los pájaros y enmudecerán las que entonan canciones.
Entonces se temerán las cuestas empinadas y los terrores acecharán por el camino. El almendro estará florecido, se pondrá pesada la langosta y la alcaparra perderá su eficacia. Porque el hombre se va a su morada eterna, mientras las plañideras rondan por la calle.
Sí, acuérdate de él antes que se corte la hebra de plata y se quiebre la ampolla de oro, antes que se haga pedazos el cántaro en la fuente y se rompa la cuerda del aljibe;
antes que el polvo vuelva a la tierra, como lo que es, y el aliento vuelva a Dios, porque es él quien lo dio.
¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Nada más que vanidad!

Salmo 90(89),3-4.5-6.12-13.14.17.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”.
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.

Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...?
Ten compasión de tus servidores.

Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros
la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,

haga prosperar la obra de nuestras manos.