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De la fortaleza del Apóstol Santiago

De la fortaleza del Apóstol Santiago

Padre Federico, el 25.09.20 a las 9:36 PM

A continuación, publicamos un parágrafo del libro “Ad Gentes. Introducción a la Misión Apostólica en tierras jamás evangelizadas” (pp. 13-16) escrito por el Padre Federico Highton (S.E.) y publicado por Parresía Ediciones en octubre de 2018). El parágrafo elegido pertenece al capítulo I del libro, cuyo título es “Héroes de la Misión".

Prosit!

Luis V. Cardenal

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De la fortaleza del Apóstol Santiago

Ayuda al crecimiento en la virtud de la fortaleza, la consideración de los ejemplos de los santos y, de un modo especial, del ejemplo de los santos apóstoles. A este fin, nos referiremos a la fortaleza del patrón Santiago, que fue calificado por Pío XII como apóstol santo, predilecto del Señor, alma de fuego y capitán invencible [1].

Desarrollo.

La fortaleza del apóstol brilla a lo largo de toda su vida y su misión. Veamos como su fortaleza brilló en su modo de ser, en su empuje misionero, en su muerte y en su herencia.

Vemos la fortaleza jacobea en su modo de ser.

Dice Hophan:

“«Mayor». Este sobrenombre… muestra hasta sus más íntimas raíces la manera de ser de Santiago. Porque Santiago el Mayor es realmente el Grande, el de los altos pensamientos, el de las elevadas ambiciones, el de las grandes empresas y el de los grandes viajes; hombre arrollador por su carácter, por su temperamento… y su capacidad de trabajo. La imagen que de él creó Rubens nos lo muestra como un hombre brillante y poderoso, lleno de expresión y energía” [2].

Es precisamente al evocar la figura de Santiago, que Hophan observa que nuestro Señor Jesucristo “quería para apóstoles hombres de gran aliento y corazón. [Es que, de hecho] sólo los hombres que poseen esta grandeza de alma pueden… llevar a cabo las grandes hazañas que [Jesucristo] quiere confiarles”[3].

Santiago es célebre por su ímpetu y ardor. Por eso, Santo Tomás (In Mat. XVII, 1) lo llama “el principal luchador contra los enemigos de Dios” [4].

Vemos la fortaleza jacobea en su empuje misionero.

Fue este el apóstol que conquistó a España para Cristo. Él, predicador de las Españas –como lo llamó S.S. Juan Pablo II– es, a su vez, un astro refulgente de España [5] –como lo llamó S.S. Pablo VI.

Santiago no conquistó para Cristo cualquier pueblo, sino que ganó para él a España, que es la segunda después de Roma en el reino de la cristiandad, como enseñaba el P. Meinvielle.

Santiago no conquistó cualquier región, sino que fue a ganar para Dios los mismos confines de la tierra, cumpliendo literalmente el mandato divino. Fue Claudel quien cantó que la zancada última de Santiago… sólo termina donde acaba la tierra [6]. Y, los hijos de Santiago –émulos de la fuerza jacobea–, no podían menos que conquistar los “otros” confines de la Tierra, los confines americanos.

Vemos la fortaleza jacobea en su martirio.

Possumus! Esta es aún la respuesta, el mensaje del Hijo del Trueno [7]. “Possumus! Esta palabra sintetiza la disponibilidad del apóstol al martirio, que tuvo lugar cuando “el rey Herodes Agripa, ‘hizo morir por la espada a Santiago’ (Hch 12, 1–2)” [8].

Santiago, en efecto, tuvo la gracia de ser el primero en beber el cáliz de la pasión [9], como señaló S.S. Benedicto XVI.

Él fue el “primero de los Apóstoles que con su sangre dio testimonio del Evangelio”[10]. Como decía el P. Meinvielle, Santiago fue el primero de los apóstoles en pagar con su cabeza su amor a Jesucristo [11]. Enseñaba S.S. Juan Pablo II que la obediencia a Dios antes que a los hombres “la pagaron –los apóstoles– con el sufrimiento, con la sangre, con la muerte” y que “la furia de los jerarcas del sinedrio de Jerusalén se estrelló con una decisión inquebrantable, la decisión que a Santiago el Mayor le llevó al martirio… El fue el primero de los apóstoles que sufrió el martirio…, dando, como el Divino Maestro, ‘la vida en rescate por muchos’” [12].

De esta manera real y trágica, dice Hophan, acabó por demostrar que él ciertamente era el primero no en el poder, como Pedro, ni en el trabajo, como Pablo, sino en la oblación de su sangre” [13].

Y la fortaleza jacobea fue el detonante de mucha más fortaleza misional, ya que como dice el mismo autor, “su muerte… fue el toque de clarín que inició la evangelización de todo el mundo. Por este servicio a la Iglesia bien merece Santiago el apelativo de «el Mayor» y «el Primero»” [14].

Vemos la fortaleza jacobea en su herencia.

La Nación evangelizada y patrocinada por Santiago heredó la fortaleza del apóstol, y esto se dio a tal punto que, como dice el P. Meinvielle, “España es lafortaleza porque conquistada a Jesucristo por Santiago, heredó el ímpetu y ardor de éste,…España al igual que Santiago es hijo del trueno de la Santa Iglesia,… el brazo derecho de la (cristiandad) en las luchas contra todos sus enemigos [15], el brazo derecho de la… Cristiandad en las luchas por la defensa de la fe y en el ardor por llevar la fe hasta el extremo de la tierra [16]. La vocación de España, vocación especial de fortaleza cristiana, está expresada en la vocación del Apóstol [17].

Elogiando, sin saberlo, al Apóstol, un separatista adverso a la Reconquista, llegó a admitir que la frase “‘¡Santiago y cierra España!’” de la cruzada… quiere decir que Compostela fue la fuente de las energías y de los ideales que mantuvieron la ofensiva” [18].

De hecho, como decía el Ven. Pío XII, “al grito irresistible de «¡Santiago y cierra España!» se rompió con los enemigos de la fe” [19] y, feliz por la osadía de sus hijos, Santiago acudió en ayuda de los combatientes, como narra la tradición que le valió el título de Matamoros [20].

Y al igual que Jesús llamó a Santiago y a los otros apóstoles también nos llama a cada uno de nosotros [21]. Respondamos, a su llamada llenos de fortaleza, como Santiago. Pidámosle entonces al Patrón la gracia de ser misioneros incansables, deseosos de conquistar hasta el finisterrae en las andanzas apostólicas a las que nos destine la Providencia Divina.

Referencias:

1 PÍO XII, Radiomensaje del Santo Padre Pío XII a los jóvenes reunidos en Santiago de Compostela. Sábado 28 de agosto de 1948.

2 OTTO HOPHAN, Santiago el Mayor, Palabra, Madrid 2009.

3 Ibíd.

4 JULIO MEINVIELLE, Hacia la Cristiandad, Adsum, Buenos Aires 1940.

5 Radiomensaje del Santo Padre Pablo VI a los fieles españoles con motivo del Año Santo Jacobeo, domingo 25 de julio de 1965.

6 JULIO MEINVIELLE, ¿Qué saldrá de la España que sangra?, Buenos Aires 1937.

7 Radiomensaje del Santo Padre Pablo VI.

8 SS. BENEDICTO XVI. Audiencia general del miércoles 21 de junio de 2006.

9 SS. BENEDICTO XVI. Audiencia general del miércoles 21 de junio de 2006.

10 SS. JUAN PABLO II, Viaje apostólico a España. Misa del peregrino, Santiago de Compostela, 9 de noviembre de 1982.

11 JULIO MEINVIELLE, Que saldrá de la España que sangra.

12 SS. JUAN PABLO II, Viaje apostólico a España.

13 OTTO HOPHAN, op. cit.

14 OTTO HOPHAN, op. cit.

15 JULIO MEINVIELLE, Hacia la Cristiandad, op. cit.

16 JULIO MEINVIELLE, ¿Qué saldrá de la España que sangra?, op. cit.

17 Ibíd.

18 Citado por “Revista Abril” Nro 81, por Manuel Fernández Espinosa.

19 S.S. PÍO XII, Radiomensaje del Santo Padre Pío XII a los jóvenes reunidos en Santiago de Compostela, sábado 28 de agosto de 1948.

20 “Revista Abril”, op. cit.

21 S.S. JUAN PABLO II, Viaje pastoral a Santiago de Compostela y Asturias con motivo de la IV Jornada Mundial de la juventud. Vigilia con los jóvenes

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