es.news
349

Carta del cardenal Joseph Zen al cardenal Re

S.E. Rev. monseñor Cardenal G.B. Re
Decano del Colegio Cardenalicio
Señor Cardenal

Permítame usar el medio de una carta abierta para una comunícación más oportuna.

Por vía indirecta tomé vista de su carta del 26 de febrero, la cual (Prot. N. 1/2020) tiene también el honor de haber inaugurado de este modo su alto cargo de Decano del Colegio Cardenalicio.

Admiro su valentía al aventurarse en asuntos que usted también reconoce como “complejos”, poniendo en peligro el prestigio de su honorable cargo recién inaugurado. Pero se sabe que hoy hay un vice-papa que logra dar valentía a todos los sirvientes de la Santa Sede.

Vayamos a la carta.

1. Para aclarar la visión de Juan Pablo I y de Benedicto XVI respecto al comunismo me basta ahora remitirlo a las pp. 161-162 del libro Últimas conversaciones (El papa Benedicto me hizo llegar una copia con la dedicatoria “en comunión de oración y de pensamiento”).

La pregunta del periodista Peter Seewald: “¿Ha compartido y sostenido activamente la Ostpolitik del papa (Juan Pablo II)?”

Benedicto respondió: “Hablábamos. Era claro que la política de Casaroli, aunque llevada a cabo con las mejores intenciones, había fracasado.

La nueva línea perseguida por Juan Pablo II era fruto de su experiencia personal, del contacto con esos poderes.

Naturalmente, entonces no se podía esperar que ese régimen colapsara rápidamente, pero era evidente que, en vez de ser conciliadores y aceptar compromisos, era necesario oponerse enérgicamente.

Esta era la visión de fondo de Juan Pablo II, que yo compartía”.

2. Para probar que el acuerdo firmado ya había sido aprobado por Benedicto XVI basta mostrarme el texto firmado, que hasta hoy no se me ha permitido ver, y la evidencia del archivo, que Usted ha podido verificar. Quedaría entonces por explicar sólo porque entonces no se firmó.

3. Temo que el cambio “epocal” del significado de la palabra “independencia” existe sólo en la cabeza del eminentísimo secretario de Estado, inducido quizás por una errónea traducción del chino hecha por el joven secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, ahora monoculus rex in regno caecorum, quien fue corresponsable también de al menos 10 errores en la traducción de la carta del papa Benedicto del año 2007.

Pero dada la inteligencia de su Eminencia me resulta difícil creer que haya sido engañado, es más probable que haya querido “dejarse engañar”.

4. No comprendo la última parte de su carta, cuanto menos confusa. Los hechos están ahí. Tengo evidencia que Parolin manipula al Santo Padre, quien me manifiesta siempre mucho afecto, pero no responde a mis preguntas.

Frente a las posiciones de la Santa Sede que no logro entender, a todos los hermanos desolados que se vuelven hacia mí, les digo que no critiquen a los que siguen esas disposiciones. Sin embargo, dado que las disposiciones aún dejan libertad a quienes tienen una objeción de conciencia, les animo a retirarse al estado de las catacumbas, sin oponerse a ninguna injusticia, de lo contrario terminarían perdiendo más.

¿En qué estoy equivocado?

5. Estoy en un 100x100 de acuerdo con la invitación a rezar.

Recuerdo que recientemente la Santa Sede también recomendó la invocación a la Virgen “Sub tuum praesidium” y la del arcángel San Miguel.

Obviamente está el “Oremus pro Pontífice” que concluye con el “et non tradat eum in animam inimicorum ejus”.

Le deseo momentos más felices en su largo servicio como Decano del Colegio Cardenalicio.

Lo saludo atte.,
Cardenal Zen