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Haceldama, campo de Sangre o Campo del Alfarero

Bottega
Y tomé el cayado mío, llamado Hermosura, y lo rompí, en señal de romper la alianza que había hecho con todos los pueblos. Y quedó anulada la alianza en aquel día. Y ellos me tasaron en treinta …More
Y tomé el cayado mío, llamado Hermosura, y lo rompí, en señal de romper la alianza que había hecho con todos los pueblos. Y quedó anulada la alianza en aquel día. Y ellos me tasaron en treinta siclos de plata. Y me dijo el Señor: Entrégale al alfarero ese lindo precio en que me apreciaron. Zac 11:10 Y judas vendio al señor por 30 monedas de plata el precio de un esclavo, que fueron usadas para comprar el campo de sangre. El campo del alfarero, campo de sangre o haceldama marca los 3 lugares de idolatría del hombre moderno, que ha roto con su Dios para hacerse idolos falsos. Estos lugares se han convertido en el lugar donde el paganismo se ha desatado con fuerza en estos tiempos finales, donde se realizan orgias paganas como las que una vez daban la bienvenida a la primavera y en burla llamaban vírgenes vestales, a aquellas mujeres que solo querían tener sexo con desconocidos, como hoy, en el Spring Brake, la noche de San Juan, los carnavales de todo el mundo y los conciertos tipo Woodstock que sirven de escenario a este desenfreno de orgias y alcohol que vive la juventud. El otro lugar son los Estadios o arenas y los juegos olímpicos que cubiertos de sangre inocente fueron prohibidos por el edicto de Tesalónica en el año 380 por el emperador Teodosio, ya que solo servían para la idolatría ya que, cubiertos de la sangre inocente de los mártires hacían burla de la fe, de hecho el hombre mas rico del mundo pagano romano era un auriga (conductor de cuadrigas romanas) que en la época clásica obtuvo unas ganancias equivalentes a 15.000 millones de dólares actuales llamado Gaius Appuleius Diocles, algo parecido revivimos en estos tiempos donde se reviven los juegos paganos y se idolatran deportistas. Marchas feministas, eventos multitudinarios, conciertos y discotecas marcan la tercera Haceldama o campo de sangre, o de idolatría construidos específicamente para incitar al pecado. Fue precisamente de estos tres lugares de donde partió el contagio masivo del virus que hoy tiene de rodillas al mundo, amenazando esa vida de desenfreno.