Clicks14
jamacor

Porno-exégesis: Sodomía y hospitalidad en la interpretación LGBT

Porno-exégesis: Sodomía y hospitalidad en la interpretación LGBT

Javier Olivera Ravasi, el 15.06.21 a las 10:22 PM

Hace más de un año publicábamos en nuestro sitio cierta exégesis del todo particular que, desde hace años, viene dándose en algunos círculos eclesiásticos muy “de avanzada” que intentan interpretar las Sagradas Escrituras y las enseñanzas de la Iglesia conforme su analidad. Nos referimos, por ejemplo, a la famosa historia narrada en Mateo 8, donde el centurión pide a Nuestro Señor por la salud de uno de sus siervos.

¿Qué pedía el centurión? Pues ni más ni menos que la mejora de su compañero de andanzas homo. Sí; así como lo oyen.

Al resto pueden leerlo en el correspondiente post:

Tan es así que hasta ya existen algunos grupúsculos dedicados no tanto a la acogida para la sanación de esta postura (no busque ud. dobles sentidos) sino, al parecer, a la confirmación en el error, que llevan este nombre (ejemplo, ver aquí)

Hoy les traemos, luego de mucho rumear, una segunda interpretación porno-exegética, basada, esta vez, en la famosa historia de Sodoma y Gomorra que, de seguro, el lector fascista y retrógrado como ud. debió interpretar siempre mal. Pues –digámoslo de una vez–, Sodoma y Gomorra no fueron liquidadas por su pecado nefando y contra-natura, sino por… no haber recibido al peregrino y a los refugiados…

Sí, así como leemos…

En varios escritos que pululan por internet podremos ver el intento por mostrar que, la Iglesia, se ha equivocado al interpretar, durante 2000 años, el término “sodomía”.

Ejemplos de esto son: Sodomía: la mítica invención de un pecado o Los migrantes, la Iglesia y la lucha contra Sodoma donde se interpreta el texto bíblico (Gén 19, 1-11) en clave de “migrantes buenos-sodomitas malos”.

Pero vayamos al texto en cuestión que seguramente todos recordaremos.

Abraham, luego de despedir a los ángeles, le pide a Dios que no destruya a Sodoma si allí encontraba al menos diez justos (porque Sodoma había cometido un gran pecado). Y dos de los tres ángeles se dirigen a casa de Lot, en Sodoma.

Y allí sucede lo que sucede.

Leamos:

“Los hombres de la ciudad, los sodomitas, que habían cercado la casa, todo el pueblo junto, desde los jóvenes hasta los viejos, llamaron a Lot y le dijeron: ‘¿Dónde están los varones que han venido a ti esta noche? Sácanoslos para que los conozcamos’. Lot salió a la entrada donde ellos estaban, y cerrando tras sí la puerta, dijo: ‘Os ruego, hermanos míos, no hagáis esta maldad. Mirad, tengo aquí dos hijas que aún no han conocido varón. Os las sacaré fuera; haced con ellas como bien os parezca, pero no hagáis nada a estos varones; pues para eso se han acogido a la sombra de mi techo” (Gén 19,4-8).

PARA MÁS INFO PUEDE VER NUESTRO VÍDEO AQUÍ

Pero ¿cuál era el “pecado” de los sodomitas?

“Abuso y ofensa contra extranjeros. Insulto al viajero. Inhospitalidad hacia el necesitado. Este es el meollo de la historia entendida en su propio contexto histórico” (ver aquí)– dicen.

El no haber tratado bien a los extranjeros, no haberles dado asilo e incluso, el sugerir que podrían propasarse violentamente con ellos, es lo que habría sido el pecado que los llevó a su pulverización…

Pero buscará el lector, en el texto hebreo, si quiere del mismo Talmud algo parecido a esto; pero no lo encontrará…

Es que, además, si tal hubiese sido el pecado de los sodomitas, ¿a qué vendrían los reproches anteriores de Dios como puede leerse antes de la “falta de hospitalidad”?

Los habitantes de Sodoma eran malos y grandes pecadores ante DiosEl clamor de Sodoma y Gomorra es grande y su pecado gravísimo” (Gén 13,13 y 18, 20).

Algunos quieren hacer ver, para justificar esta inversión (nunca mejor dicha), que Ezequiel estaría en favor de los invertidos al decir:

He aquí cuál fue el crimen de tu hermana Sodoma: la soberbia, la hartura de pan, el reposo ocioso que gozaron ella y sus hijas, y el no socorrer al pobre y al menesteroso. Y así se ensoberbecieron, y cometieron lo que era abominable delante de Mí; por eso las quité de en medio conforme a lo que he visto” (Ez 16,49-50).

Y allí remarcan siempre “el no socorrer al pobre y al menesteroso”, olvidándose que, esto fue causa de lo otrose ensoberbecieron, y cometieron lo que era abominable delante de Mí”.

Porque el olvido de Dios y el olvido del prójimo por amor a Dios, son algunas de las causas de la sodomía que lleva (como San Pablo relata hasta con ironía) a recibir el castigo en el propio cuerpo…

“Por lo cual los entregó Dios a la inmundicia en las concupiscencias de su corazón, de modo que entre ellos afrentasen sus propios cuerpos (…). Por esto los entregó Dios a pasiones vergonzosas, pues hasta sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza. E igualmente los varones, dejando el uso natural de la mujer, se abrazaron en mutua concupiscencia, cometiendo cosas ignominiosas varones con varones, y recibiendo en sí mismos la paga merecida de sus extravíos (Rm 1, 24,27).

Las mismas Sagradas Escrituras al hablar de la sodomía la nombran, además, de la mano de los fornicarios, como se lee (para citar sólo un ejemplo), en San Judas:

“Sodoma y Gomorra y las ciudades comarcanas, que de igual modo que éstos se habían entregado a la fornicación, yéndose tras carne extraña, yacen para escarmiento sufriendo el castigo de un fuego eterno” (Judas, v. 7).

O las clásicas citas “homófobicas” de San Pablo:

“Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales… heredarán el Reino de Dios” (1 Cor 6, 9-10).
“La ley no ha sido instituida para el justo, sino para los asesinos, adúlteros, homosexuales… y para todo lo que se opone a la sana doctrina” (1 Tim, 1,9-10).

- “¿Pero ve?¿ve?” –dirá el porno-exégeta- “¡ni una sola vez Cristo condena la homosexualidad! ¡Por lo tanto no es pecado y es un invento medieval!

Claro: entonces, como ni una sola vez Cristo condena la pedofilia, sería algo permitido, o el canibalismo, o la coprogafia…

Pero no sólo las Sagradas Escrituras plantean con claridad el tema de la sodomía como sinónimo claro de la homosexualidad, sino también los Padres de la Iglesia, que recogen la Tradición (para citar sólo algunos).

- San Clemente de Alejandría (s. II)

“Por consiguiente, es evidente que nosotros, de común acuerdo, debemos rehusar las relaciones contra la naturaleza: las cópulas estériles, la pederastia y las uniones incompatibles entre afeminados, y seguir a la naturaleza misma en lo que prohíbe, debido a la disposición que ha dado a los órganos, pues ha otorgado al hombre su virilidad, no para la recepción del semen, sino para su expulsión” (…). “Los sodomitas, dejándose llevar a la deriva por el excesivo placer hasta el libertinaje… trastornados apasionadamente por la pederastia, fueron vistos por el Logos que todo lo ve (y) (…) decretó que Sodoma fuera pasto de las llamas, vertiendo un poco de aquel prudente fuego sobre el desenfreno” (El pedagogo. Libro 2 y 3).

- San Hipólito de Roma (s. II)

“La prostituta, el sodomita o el que se ha castrado, y el que haga algo de lo que no es decente hablar, que sean expulsados. Porque son impuros” (Tradición Apostólica).

- Orígenes (s. II)

“Jesús quería justamente evitar que el juez que lo condenó y los que lo insultaron no fueran heridos de ceguera, como lo fueron los de Sodoma, cuando intentaron abusar de la hermosura de los ángeles hospedados en casa de Lot” (Contra Celso).

- San Agustín (s. IV)

“Quienes a fuerza de obrar mal se enredan en la mala costumbre (…) se convierten en defensores de sus malas acciones, comportándose como los sodomitas (…). Tan arraigada estaba allí la costumbre de la nefanda torpeza, que la maldad les parecía justicia” (Sermón XCVIII)

“Lot dice a los sodomitas: Tengo dos hijas que todavía no han conocido varón; os las sacaré; servíos de ellas como queráis; únicamente no hagáis nada malo a estos hombres, estando dispuesto a prostituir a sus hijas a cambio de que sus huéspedes no sufrieran un ataque de esta naturaleza por parte de los sodomitas” (Escritos bíblicos. Libro 1).
“Las torpezas que van contra naturam, como las de los sodomitas, han de ser siempre aborrecidas y castigadas” (Confesiones. Libro 3).

- San Ambrosio (s. IV)

“La libido se alimenta con los banquetes, se nutre con los placeres, se enciende con el vino, se inflama con la embriaguez. Más peligrosas que estas cosas son los incentivos de las palabras que inebrian la mente con cierto vino de la vid sodomitana. Guardémonos de este vino” (Sobre la penitencia. Libro primero).

Y, además –nunca está de más recordarlo– el mismo Catecismo, al hablar de “los pecados que claman al Cielo”, enumera, como un pecado distinto al del maltrato con el extranjero, al pecado de los sodomitas:

“La tradición catequética recuerda también que existen ‘pecados que claman al cielo’. Claman al cielo: la sangre de Abel; el pecado de los sodomitas; el clamor del pueblo oprimido en Egipto; el lamento del extranjero, de la viuda y el huérfano; la injusticia para con el asalariado” (CEC, 1867).

Hasta aquí entonces, algo de doctrina.

* * *

¿Qué pensar de todo esto? Que una homo-interpretación está intentando cada vez más justificar diversas inclinaciones espirituales para, poco a poco, acomodar las corporales (basta ver para ello lo que está sucediendo en Alemania).

En segundo lugar que la Iglesia no cambia su depositum fidei porque el mundo cambie, sino que intenta transmitir lo que se ha creído “siempre, en todo lugar y por todos”, según la conocida sentencia de San Vicente de Lerins.

Y, por último, que si tocan la puerta de su casa, no rechace al peregrino, no sea que se convierta ud. mismo en un sodomita…

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi, SE

Categorías : Actualidad