Clicks3
alfre1240

Carlo Acutis, un geek que rezaba el Rosario

Hagamos conocer y amar a María

Carlo Acutis (1991-2006) nació en el seno de una familia adinerada y no practicante en Milán (Italia) y murió a la edad de 15 años. Desde su primera comunión, decidió estar siempre unido a Jesús (“el objetivo de mi vida”). Mientras vive una juventud común, pone sus habilidades informáticas al servicio de la evangelización, lanzando un sitio sobre los milagros eucarísticos y colaborando con el Vaticano.

Murió a los pocos días de que se le diagnosticara una

leucemia fulminante, no sin haber llevado a la mayoría de sus familiares a la fe. La devoción por este entrañable joven, un caso extraordinario en Italia, se está extendiendo actualmente a Francia y a todo el mundo. Declarado venerable por el papa Francisco, este joven italiano ha despertado un grandísimo interés desde Brasil hasta Australia.

Pero, ¿qué tuvo su vida de relevante para que se nos proponga como modelo? Carlo Acutis supo crecer y mantenerse unido a Cristo al enfrentar retos que son comunes para la mayoría de nosotros: vivir en un mundo cada vez más conectado, el testimonio de fe en una sociedad descristianizada, la soledad de su condición de hijo único, pero también las problemas con amigos, sus pasiones, papás de adolescentes, la enfermedad y la muerte.

“Cada uno de sus viajes hace que Carlo crezca en la fe

—explica el padre Will Conquer, quien continúa—. En febrero de 2005, hizo su primera peregrinación a Lourdes. En 2006, salió, esta vez, en dirección a Fátima. Entre todos los tesoros que trae de Fátima, aprende a meditar los misterios de la vida de Cristo a través del rezo del Rosario. Con María, sigue a Jesús en toda su vida. Carlo aprende el rezo del Rosario de memoria; pero para él no es suficiente repetirlo mecánicamente: lo más importante es la intimidad con Jesús”.

En verano, el joven Carlo pasó sus vacaciones junto al mar, en Centola, al sur de Nápoles. Después de pasar la tarde en la playa —nos dice Will Conquer— , se unió a las mujeres piadosas que rezaban el Rosario. Su presencia las interpela.

Durante la Misa, los cuchicheos se detienen para respetar el silencio de Carlo y su meditación. Su amabilidad es desinteresada y la gratitud de su sonrisa hace bien a quienes lo rodean.


Adaptado del libro del padre Will Conquer (MEP), Carlo Acutis, un geek au paradis (“Carlo Acutis, un geek en el paraíso), Editions Première Partie, (2019)