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Bienaventurados Los que Lloran...

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“Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”. Llora Jesús como Niño Dios, en el frío de la noche de Belén, pero llora más por el frío que encuentra en los corazones de los hombres,…More
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”. Llora Jesús como Niño Dios, en el frío de la noche de Belén, pero llora más por el frío que encuentra en los corazones de los hombres, en sus corazones enfriados en el amor a Dios; llora el Niño Dios y llora también el Mesías de Israel, por su patria, Jerusalén (Lc 19, 41), porque se obstina en rechazar al enviado de Dios; llora Jesús por la muerte de su amigo Lázaro, cuyo cadáver en descomposición representa al alma en pecado mortal, muerta a la vida de la gracia; llora con lágrimas de sangre, el Sagrado Corazón, en la amargura del Huerto, por la indiferencia de todos aquellos que se perderán al despreciar el amor de Dios que se les ofrece por su sacrificio en cruz; llora el Hombre-Dios que cuelga desde la cruz, por el terrible dolor que en su alma provoca el odio deicida y fratricida de los hombres que rechazan su sacrificio por ellos. “Alegraos con los que se alegran, llorad con los que lloran”. Rom, 12:15 “Los convertidos a Dios pierden todo lo más querido que tienen en este mundo. No se gozan en aquellas cosas en que antes se alegraban. Se consolarán en el Espíritu Santo, el cual con toda propiedad se llama Paráclito, lo que quiere decir consolador, porque enriquece con la eterna alegría a los que pierden la alegría temporal. “Los heraldos gritan en las calles, los mensajeros de paz lloran amargamente… se ha roto la alianza, se han rechazado los testimonios, no se respeta a nadie”. Isa 33:7 -8 La perspectiva de un cristiano no puede limitarse al horizonte de la vida en este mundo; él sabe que en la vida presente se prepara otra, cuya importancia es tal, que los juicios se deben hacer sobre la base de ella. Desde este punto de vista, no existe aquí abajo desdicha absoluta… Son: "Bienaventurados los que lloran" sus pecados. porque la Trinidad es quien perdona los pecados, no los que se entristecen llorando la orfandad o las afrentas u otros daños, sino los que lloran sus pecados; lloró Samuel a Saúl (1Sam 16), y San Pablo a aquellos que después de sus actos de impureza necesitaban arrepentirse (2Co_12:21). Por lo tanto dice el Señor: “Puesto que ellos serán consolados”. Los convertidos a Dios pierden todo lo más querido que tienen en este mundo. No se gozan en aquellas cosas en que antes se alegraban y hasta que no posean el amor de la cosas eternas son heridos por alguna tristeza. Esta clase de luto no la tiene, sino quien no ama al mundo, porque lo considera pobre y apetece el cielo, el que se entristece en la vida presente, goce en la vida futura. Los que lloran sus pecados, hacen bien, pues llorarlos cosa digna es. En Francia quedan menos de 10.000 sacerdotes y de ellos el 70% sobrepasa los 75 años, motivo de llanto para la iglesia. En Alemania hay sacerdotes que tienen que atender 50 parroquias, llanto para el que fuera “Sacro Imperio Romano Germánico”. Ya hay iglesias que se usan como hoteles, restaurantes o discotecas, los seminarios están vacíos, llanto para la iglesia…