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Es como para cortarse las venas. O dejárselas crecer

Es como para cortarse las venas. O dejárselas crecer

Jorge, el 5.11.22 a las 11:23 AM

Los datos son tercos. Más aún. Tercos y con mala leche, porque por más que uno se empeñe en proclamar a los cuatro vientos que es el número uno, que crea opinión y conoce los entresijos de la Iglesia mejor que nadie, que tiene el apoyo de tutti il mundi y que es el intérprete autorizado de la nueva realidad eclesial, llegan los datos y te sacuden dos leches en el mentón, tres patadas en la espinilla y una coz en la entrepierna. Ya saben ustedes, lectores inteligentes y muy bien informados, de qué estamos hablando.

Los jueves por la tarde noche, algunos nos asomamos a las redes sociales. Algunos, con buenos patrocinios y personajes de categoría. Este pasado jueves Religión Digital nos ofreció una nueva reflexión sobre el sínodo con las intervenciones de Luis Manuel Romero, secretario de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar del Episcopado español, y uno de los responsables de la síntesis española de la fase sinodal; el teólogo venezolano Rafael Luciani, quien ha participado en el proceso de elaboración del documento de trabajo de la etapa continental; y la secretaria general de la CLAR, la argentina Daniela Cannavina. El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos, Osoro, tenía prevista su intervención, pero por un problema de última hora apenas pudo enviar un saludo.

Como ven todo muy sinodal, muy actual, muy del momento, con el patrocinio del Banco de Sabadell ¿la banca no era tan mala? y hasta la comprometida presencia de un cardenal de la Iglesia. A estas horas, 10:00 de este sábado 5 de noviembre, el video del encuentro lleva 662 visualizaciones. Éxito mundial.

Los jueves por la tarde noche se juntan en una sacristía en La Vendée unos cuantos curas, jóvenes, sin más medios técnicos que sus ordenadores y el patrocinio de una pobre marca de miel, para hablar de lo divino, lo humano y lo eclesial desde una posición que algunos dirían muy conservadora. A esta hora, 6.007 visualizaciones. Diez veces más que lo de Religión Digital.

Los jueves por la tarde un cura de pueblo de Madrid, un servidor sin ir más lejos, sin más medios que el teléfono y su perfil de Facebook, sin patrocinio alguno y sin otra colaboración que alguna fugaz presencia de Socio, da sus clases de formación que en este momento versan sobre la Constitución Lumen Gentium. A estas horas en Facebook, 304 reproducciones. Es decir, que sin patrocinio bancario, solo y sin cardenal, la mitad que Religión Digital.

Es inútil que se empeñen en autoproclamarse lo que buenamente quieran. Los datos son tercos. Extremadamente tercos y con muy mala milk.

Hay una Iglesia que a nadie importa ni a nadie convence
por más que se empeñen en afirmar lo contrario desde el Vaticano hasta Pernambuco pasando por la calle Bailén de Madrid. No tienen más solución que, a la vista de los datos, en los que podemos incluir los vacíos de san Padro, sostenella y no enmendalla porque se hace duro reconocer que no es que se esté perdiendo el tren, es que los viajeros se apean y se suben, cada vez más, a vagones más seguros.

Ahora, ante la imposibilidad de negar los datos, sacarán a su Tezanos particular de cualquier armario, para que afirme que, en realidad, los datos de La sacristía de la Vendée están abultados porque los curas que intervienen sobornan con tarritos de miel a sus fieles para que se conecten y lo del cura de Braojos en Facebook responde a una táctica de la señora Rafaela que cada vez que comienza la clase se va al aula de informática de su pueblo y conecta ocho ordenadores a la vez.

Es lo que hay. Y desgraciadamente para los que viven de este tipo de información, su apuesta por la que llaman pomposamente Iglesia del Vaticano II entendida a su peculiar modo, tiene menos futuro que un puesto de cubitos de hielo en la Antártida.

Yo entiendo que tiene que cabrear. Te montas una tertulia con primeras figuras de la teología de la sinodalidad, añades el patrocinio de un banco, cuentas con un cardenal aunque a última hora su presencia se haya reducido a un saludo, y un par de días después, 662 visualizaciones. Se juntan unos curas carcas sin medios y tienen diez veces más. Y encima, el cura ese de Braojos, sin más que el teléfono y el Facebook, pasa de las 300.

Es como para cortarse las venas. O dejárselas crecer.

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