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El Rosario. Historia.

Bottega
Domingo de Guzmán era un sacerdote español que fue al sur de Francia para predicar a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía gnóstica albigense. Una forma de Maniqueísmo que enseña …More
Domingo de Guzmán era un sacerdote español que fue al sur de Francia para predicar a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía gnóstica albigense. Una forma de Maniqueísmo que enseña que existen dos dioses, uno del bien y otro del mal. El bueno creó todo lo espiritual. El malo, todo lo material. Como consecuencia, para los Cátaros o albingenses, todo lo material es malo. El cuerpo es material; por tanto, el cuerpo es malo. Jesús tuvo un cuerpo, por consiguiente, Jesús no es Dios. También negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de Dios. Se rehusaban a reconocer al Papa y establecieron sus propias normas y creencias, empujados por la presunción de usurpar el oficio de la predicación, se convirtieron en maestros de errores, y después cayeron en la desobediencia y se hicieron contumaces. Entre ellos los valdenses vivían una forma de protestantismo. Hicieron unas guerras terribles, tenían ejércitos de 100.000 hombres que quisieron imponer su herejía y el papa tuvo que llamar una cruzada contra este error. Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues sentía que no estaba logrando casi nada. Mientras se encontraba en la capilla de Prouille , la virgen se le apareció lo consoló y le entregó el rosario como un arma contra el mal, le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias. Esta compuesto por aclamaciones y alabanzas que aparecen en el Evangelio de Lucas (el saludo del ángel Gabriel a María en Lucas 1, 26-28; y el saludo de Isabel a María en Lucas 1, 42) que conforman el avemaría. En los monasterios se solían recitar los 150 salmos , el salterio de David, recitado en el Breviario monástico, a los fieles o hermanos que no eran sacerdotes ni monjes, se les enseñó una práctica más sencilla: la de recitar 150 avemarías. Esta devoción tomó el nombre de «Salterio de la Virgen. A la contemplación de los «misterios», que originalmente eran dolorosos , gloriosos y Gozosos, se añadieron recientemente los luminosos, los cuales son un catecismo de la vida de Jesus y Maria en la Biblia, a esta meditación, sigue el rezo del, credo, padrenuestro y avemaría como oraciones principales y las cuentas o granos se usan como medio de llevar la oración. Simón de Montfort, dirigente del ejército cristiano y a amigo de Domingo, pidió que se enseñara a las tropas a rezar el rosario. Lo rezaron con gran devoción antes de su batalla más importante en Muret. De Montfort consideró que su victoria había sido un verdadero milagro y el resultado del rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construyó la primera capilla a Nuestra Señora del Rosario. En agosto de 1216 fundó Santo Domingo su Comunidad de predicadores, con 16 compañeros. El edificio original donde se apareció la virgen fue destruido por los “Ilustrados” en la Revolución francesa.