Clicks18

La Alegría del Evangelio del 15 de enero de 2020

Irapuato
1
florycanto Evangelio según San Marcos 1,29-39. Jesús salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmedia…More
florycanto Evangelio según San Marcos 1,29-39.
Jesús salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato.
El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados,
y la ciudad entera se reunió delante de la puerta.
Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.
Simón salió a buscarlo con sus compañeros,
y cuando lo encontraron, le dijeron: "Todos te andan buscando".
El les respondió: "Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido".
Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Antonio de Padua (1195-1231)

franciscano, doctor de la Iglesia
Sermón para el segundo domingo de Cuaresma («Une Parole évangélique», Franciscaines, 1995); trad. sc©Evangelizo.org

Jesús les dijo: «Vayamos…» (Mc 1,38)
Es cierto lo que escuchamos: «Jacob tuvo un sueño, vió una escalinata» (Gen 28,12). Porque por ella puedes elevarte. (…) Esta escalinata, con dos subidas y seis escalones, representa a Jesucristo con sus naturaleza divina y humana y sus virtudes: la humildad y la pobreza, la sabiduría y la misericordia, la paciencia y la obediencia. Jesús fue humilde asumiendo nuestra naturaleza y «miró con bondad la pequeñez de su servidora» (Lc 1,48). Fue pobre en el nacimiento, cuando la Virgen pobre lo dio a luz, lo envolvió en pañales y no tuvo otro lugar para posarlo que un pesebre de animales (Lc 1,27). Fue sabio en su predicación, porque «hizo y enseñó desde el comienzo» (Hech 1,1). Fue misericordioso recibiendo a los pecadores: «No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores» (Mt 9,13). Fue paciente bajo los golpes de caña y cuando lo escupían (Mc 15,19). «Endurecí mi rostro como el pedernal» (Is 50,7), dice por la boca de Isaías. «Cuando era insultado, no devolvía el insulto, y mientras padecía, no profería amenazas» (1 Pe 2,23). Hasta aceptó «por obediencia la muerte y muerte de cruz» (Flp 2,8). Esta escalinata estaba apoyada sobre la tierra cuando Cristo predicaba y operaba milagros, ella tocaba el cielo cuando él pasaba sus noches a rezar al Padre. He aquí que la escalinata está lista. ¿Por qué no subes?¿Por qué sigues arrastrando por tierra tus manos y pies? Sube. ¡Suban ángeles, obispos, superiores religiosos y fieles de Jesucristo! Suban y contemplen como el Señor es manso. Desciendan para ayudar y aconsejar, porque nuestro prójimo necesita eso. ¿Por qué tratan de subir a esta montaña por otros medios, en vez de utilizar esta escalinata?
Irapuato
Primer Libro de Samuel 3,1-10.19-20.
El joven Samuel servía al Señor en la presencia de Elí. La palabra del Señor era rara en aquellos días, y la visión no era frecuente.
Un día, Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos comenzaban a debilitarse y no podía ver.
La lámpara de Dios aún no se había apagado, y Samuel estaba acostado en el Templo del Señor, donde se encontraba el Arca …More
Primer Libro de Samuel 3,1-10.19-20.
El joven Samuel servía al Señor en la presencia de Elí. La palabra del Señor era rara en aquellos días, y la visión no era frecuente.
Un día, Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos comenzaban a debilitarse y no podía ver.
La lámpara de Dios aún no se había apagado, y Samuel estaba acostado en el Templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios.
El Señor llamó a Samuel, y él respondió: "Aquí estoy".
Samuel fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, porque me has llamado". Pero Elí le dijo: "Yo no te llamé; vuelve a acostarte". Y él se fue a acostar.
El Señor llamó a Samuel una vez más. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, porque me has llamado". Elí le respondió: "Yo no te llamé, hijo mío; vuelve a acostarte".
Samuel aún no conocía al Señor, y la palabra del Señor todavía no le había sido revelada.
El Señor llamó a Samuel por tercera vez. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, porque me has llamado". Entonces Elí comprendió que era el Señor el que llamaba al joven,
y dijo a Samuel: "Ve a acostarte, y si alguien te llama, tú dirás: Habla, Señor, porque tu servidor escucha". Y Samuel fue a acostarse en su sitio.
Entonces vino el Señor, se detuvo, y llamó como las otras veces: "¡Samuel, Samuel!". El respondió: "Habla, porque tu servidor escucha".
Samuel creció; el Señor estaba con él, y no dejó que cayera por tierra ninguna de sus palabras.
Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Señor.

Salmo 40(39),2.5.7-8a.8b-9.10.
Esperé confiadamente en el Señor:
él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.
¡Feliz el que pone en el Señor

toda su confianza,
y no se vuelve hacia los rebeldes
que se extravían tras la mentira!
Tú no quisiste víctima ni oblación;

pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: “Aquí estoy.
.

En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad,
y tu ley está en mi corazón».

Proclamé gozosamente tu justicia
en la gran asamblea;
no, no mantuve cerrados mis labios,
Tú lo sabes, Señor.