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Vacunación forzada: El Estado se apodera de nuestros cuerpos - Obispo Schneider

Aceptar las inyecciones contra el covid contaminadas por el aborto es una forma de “normalizar el horror del genocidio”, declaró el 7 de enero el obispo Athanasius Schneider en la página web RemnantNewspaper.com, y agregó que ´”la Iglesia” participa en ello.

Schneider califica a la industria fetal de “canibalismo”, porque explota y comercializa la carne de niños asesinados.

Él recuerda que las inyecciones Covid son “experimentales” y que sus fabricantes no son responsables de suss efectos negativos.

Los métodos utilizados para imponer las vacunas Covid son para Schneider los de una “verdadera dictadura” que se basa en la mentira y el asesinato. Los seres humanos libres de la vacunación se convierten en “ciudadanos de segunda clase” a los que no se les permite entrar en determinados lugares.

Comparó estas medidas con el apartheid de Sudáfrica y con el nacional-socialismo. Las vacunas obligatorias significan que “el Estado se está apropiando de nuestro cuerpo, que es un templo del Espíritu Santo”.

#newsXoerhliqol

16:09
kaoshispano1
kaoshispano1
Esto no es matar el cuerpo SI NO CEDER a la imposición y a la genocidada del NWO POR COBARDIA, borreguismo lerdo o no tener FE precisamente.... si te hs metido la POCIMA del ANTICRISTO, miguelin, te veo muy mal....
Miguel Echeverria
Schneider como siempre va de hipocrita por la vida. Le preocupa de que el Estado se apodere de nuestra alma, pero no le preocupa que la secta del Vaticano II se apodere de nuestra alma para la perdición. Cuando el mensaje del señor es muy claro:

Mat 10:28 No tengáis miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; temed ante todo al que puede hacer perder alma y cuerpo en el …More
Schneider como siempre va de hipocrita por la vida. Le preocupa de que el Estado se apodere de nuestra alma, pero no le preocupa que la secta del Vaticano II se apodere de nuestra alma para la perdición. Cuando el mensaje del señor es muy claro:

Mat 10:28 No tengáis miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; temed ante todo al que puede hacer perder alma y cuerpo en el infierno.