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El artista anónimo film 2018

El artista anónimo film 2018

Crítica:

LA HUMILDAD DEL ARTISTA

Olavi Launio, un viejo comerciante de obras de arte descubre un cuadro, de autor desconocido y sin firma, al que no parecen conceder demasiada importancia en la casa de subastas que Olavi suele frecuentar. Pero su sensibilidad y su ya larga experiencia en el mundo de la pintura le dicen que se trata de una obra de un gran valor.

Desde la muerte de su mujer, vive solo, centrado totalmente en su negocio de marchante. Apenas si se ha preocupado nunca de su única hija Lea, divorciada y con un hijo adolescente Otto. A sus 72 años, está a punto de cerrar su tienda de arte, pero sueña con llevar a cabo un negocio brillante antes de jubilarse.

Lea le guarda un cierto rencor por su actitud fría y distante, pero ahora se acerca a él para pedirle que acepte a Otto como estudiante en prácticas. Nadie va a aceptarlo en su negocio porque figura en su historial que había cometido un pequeño hurto. A regañadientes, Olavi se hace cargo del nieto, que se presenta como un chaval rebelde y problemático. Sin embargo, en cuanto el anciano empieza a investigar sobre el misterioso autor del cuadro, Otto se convierte en un eficaz colaborador.

Así, la trama se va desarrollando con dos líneas temáticas a cuál más interesante. Por una parte, la investigación acerca de la misteriosa identidad del autor del cuadro y del «hombre desconocido» en él representado despierta una viva curiosidad en el espectador. El guion tiene el acierto de ir desvelando la solución al enigma al mismo tiempo que los dos personajes, abuelo y nieto, van avanzando en sus investigaciones, de tal modo que vemos a través de los ojos de Olavi y Otto, sabemos lo mismo que ellos, vamos tan a tientas como ellos. Pero al mismo tiempo, tenemos una visión en perspectiva sobre el mundo del arte como negocio, lo cual resulta también muy curioso. La intriga no hace más que avivarse por cuanto aparecen personas honestas, como Olavi y otras mezquinas y torticeras, como el dueño de la sala de subastas.

Al mismo tiempo que progresan las pesquisas, se va avanzando también en las complicadas relaciones familiares entre el abuelo, la hija y el nieto. Quizá más que falta de afecto se ha tratado de torpeza y de una excesiva dedicación al trabajo en detrimento del cuidado de los seres queridos. El cuadro puede acabar siendo el nexo de unión que necesitaban.

El director finlandés Klaus Härö y la guionista Anna Heinämaa, todavía no tan conocidos como merecen, nos ofrecieron en 2015 otra preciosa película, La clase de esgrima. Ahora, con El artista anónimo, nos brindan otra pequeña joya de delicadeza, en el mundo apasionante del mercado del arte. Todos los rasgos y detalles están muy cuidados. Así, con un humor muy fino, envuelto en ternura, aparecen contrapuestas las viejas fichas de papel del anciano y los medios informáticos del joven, si bien al final, el peso de la experiencia se complementa perfectamente con las iniciativas del nieto.

Los personajes están muy bien perfilados y los actores hacen un buen trabajo, especialmente los tres principales, Heikki Nousiainen como Olavi, Pirjo Lonka una acertada Lea y Amos Brotherus espléndido como el adolescente Otto.
Una película muy cuidada en la factura y muy rica en el contenido.