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Apocalipsis : El Anticristo y El Falso Profeta - Palabras de Vida

Es un engaño clásico de los protestantes, de los Testigos de Jehova y de todas las sectas, criticar y despreciar al Santo Papa Francisco. Quienes odian a Jesucristo siempre insultarán al Papa …More
Es un engaño clásico de los protestantes, de los Testigos de Jehova y de todas las sectas, criticar y despreciar al Santo Papa Francisco. Quienes odian a Jesucristo siempre insultarán al Papa Francisco.
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Enzo de la Virgen
¿Quiso Cristo que El Papa Francisco dirigiera su Iglesia a nivel mundial?

Si, por eso Jesucristo designó a San Pedro, para dirigir su única Iglesia, a la que prometió asistir hasta el fin de los tiempos, un ministerio de dirección que existirá mientras exista la Iglesia, desde que el Señor encontró este discípulo lo predestinó: “... Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el …More
¿Quiso Cristo que El Papa Francisco dirigiera su Iglesia a nivel mundial?

Si, por eso Jesucristo designó a San Pedro, para dirigir su única Iglesia, a la que prometió asistir hasta el fin de los tiempos, un ministerio de dirección que existirá mientras exista la Iglesia, desde que el Señor encontró este discípulo lo predestinó: “... Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» que quiere decir, Piedra". (Juan 1,42).

Y luego ante una pregunta de Jesús y frente a las diferentes opiniones sobre su personalidad, Simón fue el único discípulo que dio su personal opinión: “Tu eres el Mesías” y ante su primera respuesta infalible por revelación de Dios Padre, Jesús otorga ese rango especial: “Y yo a mi vez te digo que tú eres (Cefas) Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. (Mateo 16,18-19). “Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” ( Marcos 16,15).

El nombre de Pedro antes de encontrarse con Jesús era Simón Bar-Jona hijo de Jonás, era un rudo y sencillo pescador del lago de Genesaret, que vivía con su mujer y su suegra en la aldea de Betsaida en la región de Galilea. Pedro junto con su hermano Andrés seguidor de Juan el Bautista, y sus amigos y compañeros de trabajo Santiago el mayor y Juan el discípulo amado, se encontraron entre los primeros apóstoles de Cristo Jesús, quien le cambió su nombre por Pedro, Kefa en arameo o Cefas en griego, que quiere decir "piedra" o "roca" (Juan 1,40-42); invitándolo a hacer desde entonces "pescador de hombres"(Lucas 5,10).

Pedro siempre encabeza la lista de los doce apóstoles del Señor (cf Mateo 10,2; Marcos 3,16; Lucas 6,14; Hechos 1,13), él mismo se nombra como "siervo y apóstol de Jesucristo" (2Pedro 1,1) "testigo de los sufrimientos de Cristo" (1Pedro 5,1), aparece como el portavoz de los apóstoles ( Mateo 18,21-22; Marcos 10,28), A él lo interrogan los que cobraban impuestos para el templo (Mateo 17,24-27); además Pedro, al lado de Santiago y Juan, fueron los tres discípulos más cercanos al Salvador, y estuvieron presentes en la resurrección de la hija de Jairo (Marcos 5,37), en la transfiguración en el monte Tabor (Marcos 9,2); ellos tres con Andrés lo interrogan en el monte de los Olivos, sobre las señales antes del fin (Marcos 13,3-4). Son también Pedro y Juan los encargados de preparar la "Ultima Cena" (Lucas 22,7-8), y nuevamente los tres son llamados por el Mesías a permanecer vigilantes, mientras él hace oración en el Getsemaní (Marcos 14,32-33). "Por eso, Santiago, Pedro y Juan...eran tenidos como columnas de la Iglesia…" (Gálatas 2,9).

El amor y la confianza de Pedro a su Divino Maestro, se vio probado cuando empieza a caminar sobre las agua para salir a su encuentro (Mateo 14,25-31); ante el abandono de los judíos que no creían que Cristo era el verdadero "pan bajado del cielo", es Pedro quien reconoce que solo él tiene "palabras de vida eterna" (cf Juan 6,68); en un acto de valor momentáneo tiene el coraje de decir que iría por su Señor a la cárcel y hasta la muerte (Lucas 22,33); el arrojo al cortarle la oreja a Malco, cuando lo van a apresar en la noche del Jueves Santo (Juan 18,10). Asimismo, después de la resurrección se encontraba pescando en el lago de Tiberias, en compañía de otros apóstoles, y aparece Jesús en la orilla, entonces “Apenas oyó Simón Pedro que era el Señor, se vistió, porque estaba sin ropa, y se tiró al agua” (Juan 21,7) Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos.». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. (Juan 21:15-17)

El pasaje bíblico más contundente que demuestra la importancia de Pedro, lo encontramos en Mateo 16,13-19; cuando el Unigénito de Dios en la región de Cesarea de Filipo, les pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?"; ante la confusión de los demás, Pedro contesta acertadamente "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios viviente" (comparar con Marcos 8,27-29; Lucas 9,18-20). No obstante, no era la primera vez que uno de los doce reconocía la naturaleza y misión divina de Jesucristo; pues al principio de su ministerio, Natanael (o Bartolomé) también le dijo: "Maestro ¡tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel!" (Juan 1,49). Igual respuesta encontramos en otra ocasión de los demás discípulos: "!En verdad tú eres el Hijo de Dios!" (Mateo14,33). Pero solamente a Simón Pedro, Cristo Jesús le dice que su declaración no viene de los hombres sino de Dios Padre que está en el cielo (Mateo 16,17). Seguidamente Jesús agrega: "Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla"(Mateo 18). En este punto hay que aclarar que la Iglesia Católica no es la Iglesia de Pedro, sino de Cristo representado en el apóstol, ya que el Santo de Dios es el "pastor principal" (1Pedro 5,4). Por último, el Mesías le da plena autoridad, bajo el símbolo de las "llaves del reino de los cielos" (cf Mateo 16,19; Apocalipsis 3,7), de "atar y desatar en la tierra y en el cielo". Es decir, que Dios da por bueno y aprobado lo que Pedro haga con su Iglesia en el mundo.

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. ¿Pedro dejó de ser Pasto Universal al negar tres veces a Cristo en su Pasión?

Jesús desde antes de su pasión, predijo estas negaciones de Pedro, y sin embargo le encarga la tarea de confirmar en la fe al resto de los discípulos, con la asistencia especial de su oración: "Dijo también el Señor: - Simón, Simón, mira que Satanás los ha pedido a ustedes para sacudirlos como si fueran trigo; pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, ayuda a tus hermanos a permanecer firmes" (Lucas 22,31-32). Pedro quien es el único del grupo de los apóstoles que niega "tres veces" a su Maestro, en el patio de la casa del sumo sacerdote (Lucas 22,34. 54-62); sigue siendo su elegido, y a pesar de que el Señor conocía de antemano su debilidad humana (Lucas 5,8), al confirmarle por "tres veces" que él será el "pastor de sus corderos y de sus ovejas" (cf Juan 21,15-17).

Pedro no perdió su rango, porque el Apóstol Pedro se arrepintió de corazón, y Cristo Resucitado le impuso de penitencia una confesión de amor y lealtad, y junto con el perdón le ratifica ese magisterio pastoral, este lo vemos relatado en el evangelio según San Juan, después de su Resurrección: “Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: “¿Me quieres?” y le dijo: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero”. Le dice Jesús: “Apacienta mis ovejas”. (Juan 21,15-17).
r g R \ alilea. Pedro junto con su hermano Andrés seguidor de Juan el Bautista, y sus amigos y compañeros de trabajo Santiago el mayor y Juan el discípulo amado, se encontraron entre los primeros apóstoles de Cristo Jesús, quien le cambió su nombre por Pedro, Kefa en arameo o Cefas en griego, que quiere decir "piedra" o "roca" (Juan 1,40-42); invitándolo a hacer desde entonces "pescador de hombres"(Lucas 5,10).

Pedro siempre encabeza la lista de los doce apóstoles del Señor (cf Mateo 10,2; Marcos 3,16; Lucas 6,14; Hechos 1,13), él mismo se nombra como "siervo y apóstol de Jesucristo" (2Pedro 1,1) "testigo de los sufrimientos de Cristo" (1Pedro 5,1), aparece como el portavoz de los apóstoles ( Mateo 18,21-22; Marcos 10,28), A él lo interrogan los que cobraban impuestos para el templo (Mateo 17,24-27); además Pedro, al lado de Santiago y Juan, fueron los tres discípulos más cercanos al Salvador, y estuvieron presentes en la resurrección de la hija de Jairo (Marcos 5,37), en la transfiguración en el monte Tabor (Marcos 9,2); ellos tres con Andrés lo interrogan en el monte de los Olivos, sobre las señales antes del fin (Marcos 13,3-4). Son también Pedro y Juan los encargados de preparar la "Ultima Cena" (Lucas 22,7-8), y nuevamente los tres son llamados por el Mesías a permanecer vigilantes, mientras él hace oración en el Getsemaní (Marcos 14,32-33). "Por eso, Santiago, Pedro y Juan...eran tenidos como columnas de la Iglesia…" (Gálatas 2,9).

El amor y la confianza de Pedro a su Divino Maestro, se vio probado cuando empieza a caminar sobre las agua para salir a su encuentro (Mateo 14,25-31); ante el abandono de los judíos que no creían que Cristo era el verdadero "pan bajado del cielo", es Pedro quien reconoce que solo él tiene "palabras de vida eterna" (cf Juan 6,68); en un acto de valor momentáneo tiene el coraje de decir que iría por su Señor a la cárcel y hasta la muerte (Lucas 22,33); el arrojo al cortarle la oreja a Malco, cuando lo van a apresar en la noche del Jueves Santo (Juan 18,10). Asimismo, después de la resurrección se encontraba pescando en el lago de Tiberias, en compañía de otros apóstoles, y aparece Jesús en la orilla, entonces “Apenas oyó Simón Pedro que era el Señor, se vistió, porque estaba sin ropa, y se tiró al agua” (Juan 21,7) Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos.». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. (Juan 21:15-17)

El pasaje bíblico más contundente que demuestra la importancia de Pedro, lo encontramos en Mateo 16,13-19; cuando el Unigénito de Dios en la región de Cesarea de Filipo, les pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?"; ante la confusión de los demás, Pedro contesta acertadamente "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios viviente" (comparar con Marcos 8,27-29; Lucas 9,18-20). No obstante, no era la primera vez que uno de los doce reconocía la naturaleza y misión divina de Jesucristo; pues al principio de su ministerio, Natanael (o Bartolomé) también le dijo: "Maestro ¡tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel!" (Juan 1,49). Igual respuesta encontramos en otra ocasión de los demás discípulos: "!En verdad tú eres el Hijo de Dios!" (Mateo14,33). Pero solamente a Simón Pedro, Cristo Jesús le dice que su declaración no viene de los hombres sino de Dios Padre que está en el cielo (Mateo 16,17). Seguidamente Jesús agrega: "Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla"(Mateo 18). En este punto hay que aclarar que la Iglesia Católica no es la Iglesia de Pedro, sino de Cristo representado en el apóstol, ya que el Santo de Dios es el "pastor principal" (1Pedro 5,4). Por último, el Mesías le da plena autoridad, bajo el símbolo de las "llaves del reino de los cielos" (cf Mateo 16,19; Apocalipsis 3,7), de "atar y desatar en la tierra y en el cielo". Es decir, que Dios da por bueno y aprobado lo que Pedro haga con su Iglesia en el mundo.
Enzo de la Virgen
¿Quienes serán el Falso Profeta y El Anticristo? Apocalipsis 13

¿ES EL PAPA EL ANTICRISTO?

AUTOR: GUIDO ROJAS. LICENCIADO EN CIENCIAS RELIGIOSAS.

I. INTRODUCCIÓN

Hoy en día la Iglesia Católica está empeñada en buscar un acercamiento religioso con las demás confesiones cristianas (Ecumenismo). No obstante, desde los mismos albores deLA REFORMA PROTESTANTE en el siglo XVI, sus …More
¿Quienes serán el Falso Profeta y El Anticristo? Apocalipsis 13

¿ES EL PAPA EL ANTICRISTO?

AUTOR: GUIDO ROJAS. LICENCIADO EN CIENCIAS RELIGIOSAS.

I. INTRODUCCIÓN

Hoy en día la Iglesia Católica está empeñada en buscar un acercamiento religioso con las demás confesiones cristianas (Ecumenismo). No obstante, desde los mismos albores deLA REFORMA PROTESTANTE en el siglo XVI, sus fundadores como hijos rebeldes que un día se separaron de la Madre (Romanos 16,17-18), han mostrado un odio abierto por nuestra Iglesia, que no han dudado en tildarla de ser LA GRAN RAMERA DE LA BIBLIA, llamada en el Apocalipsis como BABILONIA LA GRANDE (18,2), y donde el PAPA no sería otro que el ANTICRISTO (13,18). Así por ejemplo, encontramos las siguientes declaraciones textuales:

- “Me siento ya más libre en mi corazón; pues sé finalmente que el Papa es el Anticristo, y que su silla es la de Satanás”.

Martín Lutero, fundador de la Iglesia Evangélica.

- “El pontificado romano, con todo su orden y reino, es el mismo Anticristo”. Felipe Melanchthon, colaborador de Martín Lutero.

- “La cabeza de este reino maldito y abominable en la iglesia occidental es el Papa”.

Juan Calvino, fundador de la Iglesia Calvinista.

- “El Papa es el mismo Anticristo”.

Juan Knox, fundador de la Iglesia Presbiteriana.

- “El Papa es en el sentido más categórico, el hombre de pecado, porque él representa toda forma de pecado sin medida”.

Juan Wesley, fundador de la Iglesia Metodista.

II. EL ANTICRISTO EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS

Para hacer un informe más imparcial vamos a utilizar la Biblia Protestante versión Reina-Valera, Edición de 1985. Además, seguiremos la regla de fe de todas las iglesias protestante: “Solo lo que enseñe la Biblia”.

El primero en utilizar el título de “Anticristo” en el Nuevo Testamento, fue el mismo Jesucristo: “Porque se levantaránfalsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuera posible, aun a los escogidos” (Mateo 24,24). Nótese bien, que El Mesías en este pasaje del evangelio del apóstol Mateo (escrito hacia el año 85 de nuestra era), al igual que en todo el capítulo 24; está hablando con un lenguaje escatológico, haciendo referencia a los “últimos tiempos”. Explicando que vendrán hombres que con “supuestos milagros” obra del Diablo, llevarán tras de sí a muchos de los verdaderos creyentes, los cuales no tendrán su aprobación (comparar con Mateo 7, 21-23).

Para el apóstol Pablo, el “hombre de pecado” que se hace pasar por Dios, está por venir (2 Tesalonicenses 2,1-4); (aunque no lo identifica propiamente con el título del “Anticristo”), pero llegará “con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (9). Porque “el espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4,1). Además, sus vidas y sus actos son propios de “las obras de las tinieblas” (Romanos 13,12), “siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2,2).

Vemos como San Pablo en sus epístolas (redactadas entre los años 45 al 65), quiere resaltar dos cosas:

1. Tanto él como los demás apóstoles, y los primeros cristianos hasta el siglo segundo; creían firmemente que la segunda venida de Cristo (parusía), era un hecho que sucedería pronto.

2. El mundo entero se debate entre dos grandes fuerzas, los “hijos de la luz” al mando de Jesucristo, y los “hijos de las tinieblas”, bien sea representado por un hombre, pero enviado por el mismo Diablo.

Por su parte, el apóstol Juan en sus cartas (elaboradas hacia el año 96), vuelve hacer hincapié en la persona del “Anticristo”:

“Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchosanticristos; por esto conocemos que es el último tiempo… ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo” (1 Juan 2,18.22).

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu delanticristo el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (1 Juan 4,1-3).

“Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Juan 7).

Para San Juan el “Anticristo”, ya no va hacer un personaje de los “últimos tiempos”, sino que ¡Está ahí!, y en medio de la Iglesia de Cristo. Esto se debe al hecho que ya a finales del siglo I, se empezaban a formar grupos heréticos de cristianos que negaban que “Jesucristo”, sea verdadero “Dios” y al mismo tiempo verdadero “Hombre”. Así lo demuestra el párrafo inicial de su evangelio (escrito hacia la misma fecha que sus tres cartas): “En el principio era El Verbo (la Palabra=Jesús), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (1,1). Comparar con (1 Juan 1,1-3).

III. EL NÚMERO DE LA BESTIA: EL 666

El mismo Juan, el teólogo, cuando se encontraba desterrado en la isla de Patmos (Asia Menor); escribió el libro de las revelaciones (o Apocalipsis). En uno de sus apartes, dice:

“Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis. (13,18).

Este número simbólico, ha dado para una serie de especulaciones y demás. Sin embargo, los exegetas (estudiosos de la Biblia), lo han relacionado con la persona del emperador NERÓN CÉSAR. San Juan, que se hallaba preso por los romanos en el momento de escribir el libro (hacia el año 90), decide advertir a los cristianos en un lenguaje a manera de clave sobre los peligros de este cruel gobernador, que era bisexual, alcohólico, y quien mandó a matar a su propia madre Agripina, con la que sostenía una relación incestuosa; al igual que sus dos esposas: Popea y Octavia, y a su maestro Séneca. También, ordenó el incendio Roma, y la ejecución (hacia el año 67) de los dos príncipes de los apóstoles: Pedro y Pablo. Del mismo modo, hay que tener en cuenta que en la cultura judía de donde venía el discípulo amado, las letras del hebreo que carecen de vocales tienen un valor numérico, y es así como la suma del nombre de “NERÓN CÉSAR” (NRWN QSR), equivale a: N=50+ R=200+ W=6+ N=50+ Q=100+ S=60+ R=200 = 666.

No han faltado las sectas protestantes que han querido relacionar el número de la bestia con el Papado, y esto se debe a que antiguamente los Romanos Pontífices utilizaban una corona de tres puntas llamada la “tiara”; y según ellos, tenía una inscripción que decía: “VICARIUS FILII DEI” o “VICARIO DEL HIJO DE DIOS”, que al hacer la misma operación matemática da 666.

Para refutar esta acusación podemos argumentar cuatro cosas:

1. El Apocalipsis fue escrito en griego mientras que la inscripción de la tiara aparece en latín (idioma oficial de la Iglesia Católica).

2. Los Papas solo empezaron a utilizar la tiara a partir de Clemente V (Siglo XIV). por lo tanto, pasaron más de 1.200 años antes de relacionar esta vestimenta papal con la descripción de san Juan en el libro de las Revelaciones.

3. Es completamente falso que en la tiara que usaban los Sumos Pontífices (hasta Pablo VI), apareciera esta leyenda. El título que los identifica es el de VICARIUS CHRISTI (VICARIO DE CRISTO), y fue empleado por primera vez por Inocencio III, en el siglo XIII.

4. El mismo apóstol aclara que el “666” es el número de un “hombre”, y no de una institución como el papado, que ha abarcado en XXI siglos
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