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Yugo
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MENSAJE DE JESUS A MARIA VALTORTA

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MENSAJE DE JESUS A MARIA VALTORTA
Yugo
MENSAJE DE LA MADRE A ROSARIO ARENILLAS
Cruz Blanca, 27 de Junio de 1983.


Rosario: Madre, Madre en todo momento cada vez que Te veo de nuevo, me parece que Te veo por primera Vez.
Te deseo tanto Madre mis. Sonríeme Madre... quiero verTe sonreír, Madre mía, no quiero verTe pálida, con esa cara de dolor, Madre mía.
¿Qué tienes... que Te he hecho yo, Madre mía?
Madre: No preocuparos ninguno…More
MENSAJE DE LA MADRE A ROSARIO ARENILLAS
Cruz Blanca, 27 de Junio de 1983.


Rosario: Madre, Madre en todo momento cada vez que Te veo de nuevo, me parece que Te veo por primera Vez.
Te deseo tanto Madre mis. Sonríeme Madre... quiero verTe sonreír, Madre mía, no quiero verTe pálida, con esa cara de dolor, Madre mía.
¿Qué tienes... que Te he hecho yo, Madre mía?
Madre: No preocuparos ninguno, porque vosotros no Me habéis hecho nada absolutamente.
Sois vosotros mismos los que en todo momento os estáis haciendo daño, tanto daño y ésos son los motivos de que haya tanta pena en MI CORAZON INMACULADO.
En todo momento voy recorriendo todos los Santuarios de la tierra, para consolar a Mi Hijo
Mi Hijo está despreciado de los hombres.
¿Porqué no permanecéis unidos todos a Mi Hijo?
Vais desapareciendo de delante de Mi Hijo, lo vais olvidando, por eso Mi Corazón está en todo momento llorando de dolor, cuando Me pongo en la presencia de Mi Hijo y lo veo tan profanado por los hombres.
Sin embargo siempre encuentro la sonrisa del perdón en los labios de Mi Hijo y Yo soy Madre y comprendo sus sentimientos
Esos sentimientos de perdón que se encuentran siempre en el Corazón de Mi Hijo para con los hombres, nacen de Su Misericordia y sin embargo los hombres lanzan contra El, ofensas y mis ofensas.
Tantos hombres que cometen tantos perjurios contra Su Nombre, y ellos no se dan cuenta de que Mi Hijo está ante la Presencia de todos en todo momento.
No podéis mentir... no podéis acusar a ninguno de vuestros hermanos... no podéis matar... la lengua de los hombres es un arma de fuego, la más poderosa de la tierra.
Unidos todos por favor hijos míos.
Que despierte el amor entre vosotros y todos unidos conmigo contemplaremos al Padre.
No será la IRA DEL PADRE la que arderá sobre los hombres será la IRA DEL HOMBRE por la que os consumiréis unos a otros y no por la IRA DEL PADRE.
El Padre os está dejando en libertad, en VUESTRA LIBERTAD.
El Padre tiene elegido un puñado de hombres, ha escogido un puñado de hombres en la tierra... Yo no les he gritado ni les he llamado... solamente pronuncié el Nombre de Dios Padre y ese puñado de hombres, vino a Mi y ese puñado de hombres... Mi Hijo bajará a la tierra y serán trasladados al desierto donde el hombre no se haya imaginado ni con el pensamiento... una tierra llena de espíritu divino... tierra donde no hay ríos... donde solamente ha amor espiritual... donde vuestros ojos solamente podrán ver gloria divina... aprenderéis a amar y a ser amados. Hijos míos, por favor os lo pido: CONSOLAD A MI HIJO, por lo menos unos momentos.
Unos momentos, hijos míos, nada más.
Solamente con un hombre que Le consuele a Mi Hijo, salvará innumerables hermanos suyos.
Millones y millones de hermanos vuestros podéis salvar, consolando a Mi Hijo en el Sagrario.
Pero, hijos míos, no cansaros.
Por muy lejos que Yo me encuentre, siento el llanto del hombre, ese llanto que todos al mismo tiempo vais a sollozar. Vais a ser divididos y si Yo vengo a vuestra presencia es porque no Me gusta la división.
Me gusta MULTIPLICAR y el hombre siempre está dispuesto a DIVIDIR... ¡allá ellos! allá ellos, porque todos tienen que venir al Padre... todos... todos.
Rosario: Madre, Madre, Madre...
(Privado a una devota):
Madre: Hija mía, no pierdas tu fe, no. No te bañes en la orilla, del manantial.
Entrégate y báñate en el centro, porque en el centro del manantial está Mi CORAZON INMACULADO que está lleno de aguas vivas, para poderte dar todo lo que deseas, hija mía, desea algo grande de Mí, pero Yo también deseo algo grande de ti, hija mía.
No estoy disgustada contigo, espérame hija mía.
Quiéreme en todo momento como Yo te quiero a ti y así obtendrás algo tan hermoso como eso que te he entregado (le entrega una bella flor blanca), del mismo color pero con más hermosura y tú lo abrazarás con más mimo que has abrazado esa flor.
No pierdas tu esperanza, hija mía.
(Privado a otra devota):
Madre: S. hija. mía: te he dado esta flor blanca, porque quiero estar contigo en todo momento.
Sé que estás preparada para el sufrimiento, pero quiero estar contigo junto a esa flor blanca que te he dado.
GRANDES SUFRIMIENTOS BARRERAN A TODOS MIS ELEGIDOS, PERO QUIERO QUE SEAN USTEDES FIRMES COMO UNA ROCA.
Por mucho que les aprieten el yugo... NO GRITAR, solamente gritar para pronunciar el Nombre y la Palabra de Mi Hijo. Porque EL ESTARA CON VOSOTROS EN EL SUFRIMIENTO.
Hoy Me has traído una flor... (La persona aludida ha traído consigo una jovencita a la que se refiere la Madre con el cariñoso apelativo de "una flor", y continúa):... pero esa flor ha sido para Mí, como una lluvia de luz que ha caído en Mi Camino.
Entrégala esta flor, hija mía, entrégasela que la quiero tanto que no quisiera lastimarla con Mis Palabras, pero quiero que tú seas transportadora de ellas, porque hace ya tanto tiempo que te tengo a Mi servicio, hijo mía.
Tus manos tienen que despertar a. tantos hermanos tuyos, hija. Mía.
Por eso, en estos momentos y en tantos otros momentos serás transportadora de todos Mis deseos.
(Dirigiéndose a la Jovencita le dice la Madre):
Ven acá, pequeña... voy a bendecirte, hija mía, porque junto con esta bendición, quiero decirte que TE FALTA ÁLGO, hija mía, y ese ALGO que té falta, quiero entregártelo Yo.
Sé que eres fiel a Mí, pero hay momentos, en que té quedas perdida en Mi Camino.
Yo soy mucho más sencilla que una flor, más humilde que la flor que te he entregado.
Solamente que Mi humildad no Me hace deshojarme.
Hija mía, ten cuidado, no caigas... porqué llegarán momentos en que te hagan caer.
RECUERDA SIEMPRE, QUE EN ESTE LUGAR TAN PROFANADO, te he entregado UNA FLOR y que tú Me la vas a devolver un día, EN UNOS MOMENTOS DE GRANDE TRIBULACION.
La flor se consumirá ante tus ojos, pero florecerá cuando Me necesites, hija mía.
(Privado a una devota):
C. vas a sufrir mucho hija mía, mucho, mucho, hija mía, pero esos sufrimientos serán premiados.
Querrás defender a Mi Hijo y NO TENDRAS LIBERTAD PARA HACERLO, pero no tengas miedo a sufrir, que Yo estaré contigo, hija mía.
(Para un joven):
J. no te desesperes, hijo mío, no te desesperes, quiero curar tu alma.
Quiero que busques a Mi Hijo, eso quiero pedirte, que busques a Mi Hijo, porque Mi Hijo tiene la necesidad de ser AMIGO TUYO... pero sé que ahora tú no comprendes ésto, hijo mío.
Pero, con pasos lentos quiero hacerte llegar a Mi Hijo, porque ÉL LO DESEA ASI.
Cuando seáis amigos los dos, sentirás una grande felicidad.
NO BUSQUES AL AMIGO EN LA TIERRA... BUSCA AL AMIGO que NO VES y QUE LO SIENTES, siéntelo en tu corazón.
El AMIGO MÁS FIEL ES EL QUE NO VES Y LO SIENTES, porque en todo momento te está entregando AMOR, y ese Amigo es Mi lujo, el BUEN PASTOR.
Se un buen soldado, que no comprende ni porqué ni de que manera se puede matar a sus hermanos... ya que ésa NO ES LA VOLUNTAD DEL PADRE. (He de observar que el joven o. quien van dirigidas estas palabras de la. Madre vive en Pamplona, donde como todos sabemos reina una intranquilidad que a veces acaba en muertes de hermanos nuestros).
EL PADRE HA PUESTO AL HOMBRE EN LA TIERRA PARA vivir, para cuando llegue un día, según Su deseo, llamarlos y unirlos a todos a ÉL... pero no, para que con una espada se atraviesen ustedes unos a otros los corazones y manchen ustedes la tierra de sangre.
Esa sangre causa dolor al Padre, le da "penalidad" al Padre.
Llega un tiempo en que todos vais a ser testigos de algo tan "irresistible" (¿indescriptible?, no se comprende bien)
(Privado a otro joven también de Pamplona)
(Este joven es muy alto y dice la Madre a la vidente):
No te fijes en su "grandura" ni en su altura. Detente en la nobleza de su corazón, que en eso es en lo que Me detengo Yo.
No tengas prisa, hijo mío, que Me siento feliz cuando estoy contigo.
J. no tengas prisa. Toma hijo mío, una flor, por las muchas que tú pones en Mi Camino.
Estas flores que os doy, están todas llenas de las miserias de la tierra, pero las flores que tú pones delante de Mí, las pones con tanto amor y tanta dulzura que nunca serán marchitadas, hijo mío.
Por eso, no tendrá mucha vida esa flor que Yo te he dado vida tienen, las que tú pones delante de Mí.
(Hay varios mensajes más, privados que no tienen tanto interés para todos, pues son muy personales, por lo que prescindimos de su publicación.)
(Los que se publican aunque sean privados, creemos que pueden servir de edificación y formación para todos en general).
(En estos momentos la Vidente, es agraciada con una visión, en la que contempla una innumerable multitud de devotos de este Sagrado Lugar; ella exclama):
Rosario: Qué de gente, Madre mía, qué alegría, qué alegría, Madre mía...
(Va diciendo diversos nombres de personas que ella va conociendo y continúa):
Todos unidos, todos unidos en oración, Madre mía... qué felicidad, Madre mía, qué felicidad, todos unidos.
Madre: La constancia hará morir todo el odio.
Rosario: Qué alegría (continúa la vidente diciendo nombres de más personas que va ella contemplando y sigue):
Qué felicidad y qué alegría, Madre mía... todos unidos, todos.
Madre: Desprendeos de las cosas de la tierra, hijos míos.
No os abracéis a nada que no pueda llegar a Mí.
Abrazaos a todo lo que pueda ser recibido de Mí.
Para llegar a Mí, solamente debéis venir con vuestra, alma muy blanca.
Os bendigo, hijos míos
Rosario: No te vayas Madre, no... Adiós, adiós, Madre, adiós.
Yugo
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