El obispo Fellay explica las ordenaciones episcopales de julio
Supervivencia, no cisma
- La Fraternidad procede a consagrar obispos aunque Roma diga "no", consciente de que le seguirán acusaciones de "cisma" y "excomunión".
- La Fraternidad actúa para sobrevivir: tiene derecho a preservar la fe y los sacramentos.
Crisis en la Iglesia: Estado de emergencia
- Un acto así no puede entenderse sin reconocer una crisis mayor en la Iglesia, también descrita como estado de emergencia o necesidad.
- La misión de la Iglesia no es el activismo ecológico: "No estamos aquí para salvar los árboles, sino las almas".
- Las bendiciones y el acceso sacramental se están extendiendo a quienes viven objetivamente en pecado, en contra de las enseñanzas de Cristo.
Reconocimiento de la autoridad papal - PERO
- La Fraternidad reconoce plenamente que el Papa tiene la autoridad suprema en la tierra y afirma que nadie puede juzgar a la Santa Sede.
- Pero Roma exige la aceptación de doctrinas y prácticas que perjudican a la Iglesia, y por ello la Fraternidad no puede acatarlas.
- La autoridad papal no es absoluta y debe permanecer ordenada a la verdad. El Papa no puede obligar a las conciencias cuando la autoridad se utiliza en contra de ese propósito.
Declaraciones contradictorias de las autoridades romanas
- Desde el año 2000, el diálogo con las autoridades romanas ha continuado, pero está marcado por contradicciones persistentes: una autoridad afirma la Fraternidad, otra la condena.
- El Papa Francisco dijo personalmente al obispo Fellay: "Usted es católico; yo no le condeno". Meses después, el cardenal Müller declaró a la Fraternidad cismática y merecedora de la excomunión.
- En otro caso, la Congregación para los Religiosos declaró excomulgado a un sacerdote por unirse a la Fraternidad, sólo para que la Congregación para la Doctrina de la Fe admitiera que la sentencia era inválida. Monseñor Pozzo declaró: "No todo lo que viene de Roma viene del Papa".
Traducción IA