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¡Últimos para ser Primeros!

P.Elia
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¡ Últimos para ser Primeros! Evangelio del domingo 23 de Septiembre de 2018 Queridos hermanos y hermanas , desde la primera página hasta la última de su Evangelio, Marcos, nos muestra claramente …More
¡ Últimos para ser Primeros!
Evangelio del domingo 23 de Septiembre de 2018

Queridos hermanos y hermanas , desde la primera página hasta la última de su Evangelio, Marcos, nos muestra claramente que el propósito de la misión de Jesús es, por así decirlo, "abrir el Cielo sobre la tierra". El cielo, entendido como el mundo de Dios, Dios mismo.

En otras palabras, Jesús viene a este mundo porque los hombres, hijos de Adán y Eva, "hechos de tierra" experimenten el Cielo, hagan experiencia de Dios.

Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, es la "Puerta" a través de la cual el Cielo se hace presente en la tierra. Un mundo, el de Dios, un, por así decirlo, "Universo", el celestial, en el que las reglas que se aplican a la tierra no son válidas.

Las leyes que regulan el mundo de Dios, reveladas por Jesús, son tan contraintuitivas que nos dejan, por decir lo menos, perplejos, desconcertados ...

Sin embargo, Jesús les pide a sus discípulos que les acepten y les vivan haciendo un acto de confianza, de fe en Él, Quien es el Esplendor de la Verdad, que no se puede equivocar ni puede engañarnos.

Si entonces, queridos hermanos y hermanas, al seguir a Jesús, tenemos la increíble experiencia de sentirnos elevados como con alas de águila y experimentamos la exaltación de “andar” por los picos del espíritu, en la medida en que descendemos del pedestal de nuestro ego y nos humillemos en el abismo de nuestra nada ... No debemos sorprendernos, es así que funciona en el mundo de Dios: ¡para subir, debemos bajar!

Si percibimos la emoción de la victoria, cuando "perdemos" nuestra vida por amor y experimentamos felicidad sin fin cuando, olvidándonos de nosotros mismos, hacemos felices a los demás ... No debemos sorprendernos, es así que funciona en el mundo de Dios: para ganar, debemos perder!

Si sentimos explotar en nuestro corazon una vida sin límites, cuando nos negamos a nosotros mismos y podemos, como Jesús, amar siempre, amar a todos, especialmente a nuestros enemigos, amar hasta la "locura" de la Cruz ... No debemos sorprendernos, es así que funciona en el mundo de Dios: ¡para resucitar, debemos morir!

No debemos sorprendernos, queridos hermanos y hermanas, si, como escucharemos en el pasaje del Evangelio del proximo Domingo, 23 de septiembre, para ser el primero, hay que ser el último ...
Todo esto parece increíble, realmente nos cuesta entender cómo se puede ser el primero, si hay que ser el siervos de todos ...

Sin embargo, cual "primacía de excelencia", el Señor mismo nos conferirá, cuando al final de la vida nos dirá: vengan, benditos de mi Padre, porque han empleado muy bien mi poder más grande del amor que han recibido con el Bautismo por medio del Espíritu Santo, sirviendo a todos, pero especialmente a los más necesitados y a los más pobres. Alégrense y exulten, por lo tanto, en la partecipaciòn a la fiesta sin fin en el Reino eterno de mi Padre.
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