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Carreteras extremas: Cerrando el círculo

jamacor
Cerrando el círculo. Tras un gran esfuerzo, superamos la ventisca, cruzamos la frontera con Kirguistán y llegamos al atardecer a Sary Tash, donde dormimos en casa de unos pastores; al día siguiente …More
Cerrando el círculo. Tras un gran esfuerzo, superamos la ventisca, cruzamos la frontera con Kirguistán y llegamos al atardecer a Sary Tash, donde dormimos en casa de unos pastores; al día siguiente terminamos el viaje en Bishkek, Kirguistán.

Hay dos pasos fronterizos entre Kirguistán y China, ambos a través de la montaña: el Irkeshtam y el Torugart. Este último es aún más salvaje que el primero, pero es necesario viajar con un agencia oficial. El Irkeshtam, es una de las fronteras más increíbles del mundo. Ubicado en una zona remota, y a una altura de más de 3.000 kilómetros atraviesa las cordilleras del Pamir y el Tian Shan. Un lugar donde lo que se respira es sensación de aventura. Cerrado durante los meses de invierno, con nieves perpetuas, precipicios que quitan el hipo, y una carretera de anuncio. Desde que se arranca del pequeño pueblo de Sary-Tash todo es asombroso.

Este paso del Irkeshtam lleva siendo utilizado durante siglos. Puente de comunicación entre Europa y Asia a través de la Ruta de la Seda, también ha sido escenario de bandidos, contrabandistas y aventureros. Durante la era soviética el paso estuvo cerrado, debido a las malas relaciones con China. En 1998 se vuelve a abrir, permitiendo de nuevo el flujo de transportistas, lugareños y viajeros.

Desde pequeño me han llamado la atención las fronteras. He conocido algunas tensas y extrañas como la que separa Chipre, de la República Turca del norte de Chipre. Otras más amables, como las que tenemos en el entorno europeo. Pero más allá de la separación política o geográfica, el paso del Irkestham no es un lugar de paso. Es una experiencia en si misma, incomparable a ninguna otra frontera que haya atravesado jamás.

Biskek, también conocida como Bishkek (en ruso, y en kirguís, Бишкек, transliterado como Biškek) es la capital y la ciudad más poblada de Kirguistán; también es el centro administrativo de la provincia de Chuy que rodea a la ciudad, a pesar de que no es parte de la provincia. Se cree que su nombre deriva de una palabra kirguís para una batidora usada para fermentar la leche de yegua, la bebida nacional del país.

Está situada en el valle del río Chu, en el curso de los ríos Alaarcha y Alamedín, al pie de los Montes Kirguises, a pocos kilómetros de Kazajistán. Su altitud es de 800 m. sobre el nivel del mar. Según el censo nacional de 1999 tenía una población de 762.308 habitantes y para el 2012 se estima que tiene una población de unos 875.000 habitantes,3 la cual incluye una históricamente importante minoría rusa de un 30% de la población (que no obstante comenzó a decrecer porcentualmente luego de la desintegración de la Unión Soviética, cuando en 1970 representaba más del 66%).

A mediados del siglo XIX, el kan uzbeko de Kokand (actual Quqon) construyó una fortaleza en el lugar sobre el que se asienta la ciudad. La plaza fuerte fue conquistada por los rusos en 1862, quienes llamaron Pishpek a la ciudad y a la comunidad que la rodeaba, una derivación del nombre original Bishkek.

Entre 1926 y 1991, tuvo el nombre de Frunze (en ruso: Фрунзе), en honor del líder revolucionario y general del Ejército Rojo, Mijaíl Frunze, quien había nacido en la ciudad. A comienzos de 1991, el Parlamento kirguiz volvió a cambiar el nombre de la ciudad por el de Bishkek, poco antes de la declaración de independencia del país.