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El oro y los vidrios colorados

P.Elia
El oro y los vidrios colorados Quinto Domingo de Pascua, 19 de Mayo 2019 Queridos hermanos y hermanas, el Papa Francisco hace unas semanas encontrando en Macedonia un grupo de jóvenes les habló …More
El oro y los vidrios colorados
Quinto Domingo de Pascua, 19 de Mayo 2019


Queridos hermanos y hermanas, el Papa Francisco hace unas semanas encontrando en Macedonia un grupo de jóvenes les habló de una anécdota que le enseñaron en la escuela cuándo era pequeño. Es decir, cómo los primeros colonizadores europeos llegando al nuevo mundo, intercambiaban el precioso oro de los nativos con vidrios colorados , que para los nativos eran una novedad, pero que en realidad no valían nada. Y poniendo en guardia a los jóvenes, dijo: "Cuidado, incluso hoy en día, los colonizadores ideológicos modernos quieren robar lo más precioso que usted poseen, trocándolo por inútiles, insignificantes, insulsas, a veces devastadoras, novedades que no valen nada.

Queridos hermanos y hermanas, es el "oro puro" del amor de Dios derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, el primer don para los creyentes, que Jesús nos ha merecido con su vida, muerte y resurrección, que los nuevos colonizadores ideológicos del pensamiento único quisieran robar a los cristianos, a cambio de los “vidrios colorados” de las novedades que no valen nada, como del Evangelio del Domingo, 19 de mayo, nos ayuda a descubrir. Un amor, que es la fuerza de transformación más grande del universo, que hace de nosotros mucho más que "supuestos super hombres", o inexistentes superhéroes , sino hijos de Dios. Hombres y mujeres, es decir, habitados por Dios, y capaces, por lo tanto, de contrarrestar la arrogancia de los poderes fuertes de este mundo con sus mentiras con el indefenso esplendor de la verdad: la crueldad y la devastación de los conflictos con la fuerza del diálogo y la no violencia; el frío de la indiferencia y el del egoismo con el coraje de la solidaridad; El tsunami del odio con el amor hasta a la "locura" de la cruz.

Queridos hermanos y hermanas, no dejamos que nos engañen, no solo no debemos permitir que los nuevos colonizadores nos roben este amor, sino que en el hacer más y más espacio para el Espíritu Santo que vive en nosotros, debemos aumentar cada vez más su "pureza" porque depende de ella, como nos recordará la segunda lectura, la "inmersión total" en ese océano de luz, de vida, de alegría que nos espera en la Jerusalén celestial cuando no habrá más lágrimas en nuestros ojos, ni habrá más muerte, luto, lamento o dolor, porque “las cosas de antes“ habrán pasado y nosotros seremos transformados completamente en Dios.