Las Manecillas Del Reloj Marcan Las Doce.
Si Jesús naciera hoy, una estrella se luciría más que de costumbre, brillaría con intensidad. Anunciando a los hombres de buena voluntad la buena nueva ¡Nos ha nacido un niño!
Y con Él, el curso nuevo de toda la historia de la humanidad.
Pero horas antes, las manecillas de todos los relojes del mundo, dispararían confundidos.
El tiempo de las horas se adaptaría a la necesidad de sosiego espiritual, de cada persona.
Este será un día no reglamentario, ni condicionado, por la preparación de manjares.
Así, por ejemplo; el padre de familia, trabajador, que se ocupa de los suyos, notaría a su reloj, como latidos de su corazón… aguardando con paciencia
y lúcido amor, la natividad. Su ofrenda al niño Jesús sería, la gratitud de ser bendecido con una hermosa familia.
Si Jesús naciera hoy…
Navegando mar adentro, nos toparíamos con un justo sacerdote, cuyo horizonte se dibuja, gastándose por los demás; confesando y asistiendo espiritualmente a enfermos. Para este fiel servidor, las manecillas de su reloj nunca tendrán acción. Y serán largas las horas, por la inquietud suya de ir a buscar la salud de su rebaño. Como él, otros tantos sacerdotes, estarán horas y horas en confesión. Y su ofrenda al Divino Niño, será el gozo del deber cumplido.
Así, la media noche no llegaría, porque serían dispares las horas, hasta que la tranquilidad de los afanes esté en consonancia con el acontecimiento del misterio, y así la acción de afuera no arrastre la atención del alma.
Si Jesús naciera hoy…
Yo también, me sentiría aludida al mirar mi reloj, y descubriría con extrañeza, que sus manecillas dan vueltas muy rápidas. Indicio de que no estoy a punto. Jesús nacería, y no lo contemplaría con adoración.
Mi ofrenda sería mi desatención. O, si de lo contrario, las manecillas del reloj tardan más en girar, entonces, algo no está bien, Jesús nacería… y yo por estar en mi zona de comodidad, no vibraría ante especial acontecimiento. Mi ofrenda sería una total indiferencia.
Si Jesús naciera hoy… todo sería sobrenatural.
Miríadas de ángeles no cesarían de glorificar a Dios en el cielo y en la tierra. Dios misterio, se hace visible… para amarlo, adorarlo y contemplarlo.
“Vino a convivir con los hombres” (Baruc; 3,38)¡
No le niegues hospedaje en esta navidad! No dejes pasar la oportunidad; de elevar una oración en familia. Acercarte a Jesús en el sagrario. Pasar por el confesionario, y escuchar misa. Todo redundará en bien de tu alma.