Dios es grande y se hace pequeño

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío
.

La reflexión de hoy me llena un poco de tristeza y de gozo.
De gozo, porque he sido como el padre del muchacho que nos muestra el Evangelio de hoy y le he dicho a Jesús: "Tengo fé, pero dudo. Ayúdame". Y Cristo através de su Madre, salvó a mi hijo de un accidente en el que pudo perder la vida por la manera en que quedó su auto y él salió sin un razguño.
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