es.news

“Traición a la sana doctrina a través de Amoris Laetitia”. Por el padre Tullio Rotondo

Cómo el papa Francisco y algunos de sus colaboradores están difundiendo una moral contraria al depósito de la fe

Nota preliminar: el texto oficial está solamente en idioma italiano, las distintas versiones en otros idiomas, cliqueando sobre las banderitas arriba a la derecha, son traducciones automáticas neurales.

Nuestro Señor Jesucristo ha dicho: “Ustedes conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Jn 8, 32). “La Escritura nos ordena obrar la verdad en la caridad (cf. Ef 4, 15)[1]”. Precisamente para obrar esa verdad he decidido escribir este libro.
Nos encontramos en tiempos bastante extraños y de confusión, incluso de perversión doctrinal, en los que el difunto cardenal Carlo Caffarra tuvo que escribir al Papa: “... ha transcurrido ya un año desde la publicación de Amoris Laetitia.

En este período se han dado públicamente interpretaciones de algunos pasajes objetivamente ambiguos de la Exhortación postsinodal, no divergentes, sino contrarias al Magisterio permanente de la Iglesia. A pesar de que el prefecto de la Doctrina de la Fe ha declarado muchas veces que la doctrina de la Iglesia no ha cambiado, han aparecido numerosas declaraciones de obispos individuales, de cardenales e incluso de conferencias episcopales, que aprueban lo que el Magisterio de la Iglesia nunca ha aprobado. No sólo el acceso a la Sagrada Eucaristía de quienes objetiva y públicamente viven en situación de pecado grave, y pretenden permanecer en ella, sino también una concepción de la conciencia moral contraria a la Tradición de la Iglesia.

Y así está sucediendo -¡oh, qué doloroso es constatarlo! - que lo que es pecado en Polonia es bueno en Alemania, lo que está prohibido en la arquidiócesis de Filadelfia es lícito en Malta. Y así sucesivamente. Me viene a la mente la amarga observación de Blas Pascal: “Justicia a este lado de los Pirineos, injusticia al otro lado; justicia en la orilla izquierda del río, injusticia en la orilla derecha”[2].

El cardenal Müller declaró: “Desgraciadamente hay obispos individuales y conferencias episcopales enteras que proponen interpretaciones que contradicen el Magisterio anterior, admitiendo a los sacramentos a personas que persisten en situaciones objetivas de pecado grave. Pero éste no es el criterio con el que aplicar Amoris Laetitia”[3]...

En este libro mío respondo, con un estudio bastante amplio, a varias preguntas que muchas personas se hacen en estos días y que surgen de la situación que se ha presentado particularmente en estos años de pontificado del papa Francisco, preguntas que generalmente se centran en las acciones del papa Francisco y luego en las de algunos de sus colaboradores; en el texto muestro cómo el Papa y algunos de sus colaboradores están traicionando la sana doctrina y están difundiendo una moral contraria al depósito de la fe.

Señalo y subrayo que el Papa y algunos de sus colaboradores están traicionando la sana doctrina y no la están haciendo evolucionar, como afirman algunos, y en el texto explico por qué se trata de un cambio-traición de la sana doctrina y no de una evolución de la misma.

Para ofrecer una respuesta verdaderamente exhaustiva a las preguntas mencionadas, primero especifico en el capítulo I cuáles son los límites del poder del Sumo Pontífice en materia doctrinal, me detengo en la cuestión de la posible herejía de un Papa y muestro cómo en la historia se recuerdan claros errores de Papas y cómo incluso un Papa fue declarado hereje y anatematizado por un Concilio Ecuménico después de su muerte.

En este primer capítulo examino en particular las afirmaciones de monseñor Víctor Manuel Fernández, un prelado argentino muy cercano al papa Francisco y considerado el autor en las sombras o ghostwriter de la exhortación Amoris Laetitia. En el libro me sirvo muchas veces de los escritos de monseñor Fernández, para tratar de entender mejor lo que afirma Amoris Laetitia.

En el capítulo II muestro la evidente estrategia papal que condujo a Amoris Laetitia y a las graves consecuencias que le siguieron, estrategia hecha también de afirmaciones ambiguas y de una especie de “código clave” (compuesto por palabras y acciones) a través del cual se “legitima” discretamente el cambio de doctrina y en particular el “cambio de paradigma” que quiere implementar. Los propios colaboradores más cercanos del papa Francisco han afirmado que está implementando un “cambio de paradigma”.

El cardenal Müller afirmó significativamente que: “Detrás del discurso pseudointelectual del 'cambio de paradigma' sólo se encuentra la herejía no disimulada que falsifica la palabra de Dios”[4].

La citada estrategia, como se pone de manifiesto en este trabajo mío, se realizó también a través de astutas “manipulaciones” llevadas a cabo en los dos Sínodos de 2014 y 2015, precisamente para extraer de ellos las indicaciones que el Papa quería para llevar a cabo este cambio.

En los siguientes capítulos muestro la realización de este “cambio de paradigma” y, por lo tanto, los errores que surgen a través de Amoris Laetitiacon respecto a varios puntos de la doctrina católica. Veremos en esos capítulos cómo, con el fin de hacer pasar una falsa moral como teológicamente aceptable, el papa Francisco y sus partidarios han explotado dos caminos en particular:

1. Aquél por el cual, con astucia, han dejado prácticamente de lado, en ciertos aspectos, la Ley divina revelada y con ello la obligatoriedad absoluta de los preceptos negativos del Decálogo, sirviéndose además de una concepción desviada de la conciencia moral; en esta línea, el profesor Josef Seifert afirmó que el n. 303 de Amoris Laetitia es “una bomba atómica teológica que amenaza con derribar todo el edificio moral de los Diez Mandamientos y de la enseñanza moral católica”[5];

Aquél por el cual han difundido un discernimiento impreciso y erróneo de los casos particulares y, por tanto, una presentación ambigua, imprecisa y desviada de las circunstancias atenuantes de los actos humanos; tales circunstancias en efecto, son astutamente ampliadas por el Papa y algunos de sus colaboradores, y se tornan capaces de demoler prácticamente los preceptos divinos al llevar a considerar los pecados graves verdaderos como pecados veniales o imperfecciones. En esta línea, afirmaba monseñor Athanasius Schneider: “los nuevos discípulos de Moisés y los nuevos fariseos han enmascarado su negación de la indisolubilidad del matrimonio en la praxis y la suspensión del Sexto Mandamiento ‘caso por caso’, bajo el disfraz del concepto de misericordia, utilizando expresiones como ´camino de discernimiento´, ´acompañamiento´... insinuando una posible supresión de la imputabilidad para los casos de convivencia en uniones irregulares...”[6].

Siguiendo en particular estos caminos, pero no sólo ellos, el Papa y algunos de sus colaboradores han abierto prácticamente el camino también a la permisibilidad de los actos homosexuales, de la anticoncepción y de los actos adúlteros... y por lo tanto a la absolución sacramental y a la Comunión Eucarística para los que practican tales actos y no se arrepienten; no hay que sorprenderse por lo que afirmamos, dado que el Papa ha elogiado al súper-abortista presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, diciéndole que es un “buen católico” y que puede recibir la Eucaristía[7].

UN NOTORIO SUPERABORTISTA, COMO BIDEN, ES ENTONCES UN BUEN CATÓLICO Y PUEDE COMULGAR CÓMODAMENTE... Y SI PUEDE COMULGAR, OBVIAMENTE SIN PROPONERSE CAMBIAR DE VIDA, CUÁNTO MÁS PUEDE HACERLO UN ADÚLTERO NOTORIO... Y QUIZÁS UN HOMOSEXUAL ACTIVO Y NOTORIO... OBVIAMENTE SIN PROPONERSE CAMBIAR DE VIDA. ¡Es clarísimo que todo esto desestabiliza radicalmente la sana doctrina, es escandaloso al más alto nivel y radicalmente contrario a la Verdad!

Veremos además otros errores que afloran a través de Amoris Laetitia; en particular veremos en el capítulo III cómo las declaraciones del papa Francisco y sus colaboradores conducen a Confesiones inválidas, que no perdonan los pecados sino que simplemente engañan a los penitentes; en el capítulo VI examinaremos los errores del Papa respecto a la pena de muerte... etc.

Resalto, como he mostrado ampliamente en el libro, que la afirmación del Papa de que Amoris Laetitia es un texto que sigue plenamente la doctrina moral tomista[8] no se corresponde con la verdad; de hecho, en muchos puntos esta exhortación afirma cosas completamente opuestas a la moral del Aquinate, aunque intente cubrirse con el título de “documento tomista” para aparecer en la línea de la sana doctrina...

En los primeros meses de 2022 presenté el primer volumen de este libro mío en formato PDF y en versión en línea en este sitio: tradimentodellasanadottrina.it, se puede descargar el libro gratuitamente o leerlo gratis en el sitio mencionado; el texto también está disponible en formato papel gracias a Youcanprint[9].
El volumen II del libro se publicará más adelante. El libro completo consta de dos volúmenes, pero no excluyo que haya algún apéndice.

La publicación gratuita en línea y en PDF deja claro que deseo que el libro sea leído por absolutamente todo el mundo y, por ello, he configurado el sitio web de modo que pueda ofrecer una buena traducción automática incluso para quienes no sepan italiano. Les invito a dar a conocer el texto, no por afán publicitario, sino para que la gente comprenda a fondo los graves errores que Bergoglio y sus colaboradores están difundiendo y tenga cuidado con ellos.

Quiero resaltar que este libro no es el primero que se ha producido para mostrar los errores difundidos de diversas maneras por este Papa, muchos textos ya se han escrito sobre este tema y muchos expertos se han pronunciado y hablado de errores o incluso de herejías presentadas de diversas maneras por Francisco, particularmente a través de Amoris Laetitia. El famoso profesor John Finnis ha afirmado significativamente que las herejías proyecta-das por el papa Francisco son hoy una causa primaria y una manifestación de la peor crisis jamás vivida en el cristianismo[10].

Espero que mi trabajo sirva para mostrar amplia y profundamente la obra de traición que el Papa está llevando a cabo contra la sana doctrina, y por tanto espero que mi trabajo contribuya para convencer a muchas más personas de esta nefasta obra del actual Sumo Pontífice y pueda suscitar respuestas contundentes para que el Vicario de Cristo vuelva a ser un faro de la Verdad para los fieles católicos.

A todos aquéllos que afirmarán que estoy en contra del Papa y que este texto es contra él les digo claramente ya desde ahora: estoy a favor de Cristo-Verdad, por lo tanto estoy a favor de la Iglesia y del Papa, pero estoy en contra de los errores precisamente porque estoy con Cristo-Verdad para el verdadero bien de las almas en orden a su salvación eterna. ¡La ley suprema de la Iglesia es la salvación de las almas que se realiza en la Verdad de Cristo! La salvación está en Cristo-Verdad. La ley suprema de la Iglesia es, insisto, la salvación de las almas en Cristo, en la Verdad de Cristo.

En la Iglesia, entonces, el compromiso fundamental no es estar a favor o en contra de un obispo, a favor o en contra de un cardenal, a favor o en contra de un Papa, ¡sino estar a favor o en contra de Cristo!

El Papa puede equivocarse y pecar, sólo en algunos casos es infalible, y de hecho en varios casos los Papas se han equivocado, como veremos claramente señalado en este libro, y así un Obispo y un Cardenal pueden equivocarse y pecar, y no debemos seguirlos en el error o en el pecado, sino que debemos seguir siempre a Cristo que no yerra y no peca. La salvación está en Cristo-Verdad, quien nos habla particularmente a través de la Sagrada Escritura y la Tradición (cf. Catecismo de la Iglesia Católica nn. 74-83).

Quienes limitan las cuestiones teológicas y morales al interior de la Iglesia a la cuestión de estar o no con el Papa, como si el Papa fuera siempre infalible y hubiera que seguirlo siempre, evidentemente tienen una visión distorsionada de las cosas y desconocen la historia de la Iglesia y la doctrina católica. El cristiano es, como dice la palabra misma, ¡el que sigue a Cristo! El cristiano sigue al Papa sólo en la medida en que el Papa confirma en la Verdad de Cristo, que nos es dada en particular a través de la Sagrada Escritura y de la Tradición. El cristiano no sigue ni debe seguir al Papa cuando éste se aparta de la Verdad de Cristo; el Espíritu Santo guía al verdadero cristiano a seguir la Verdad y no simplemente al Papa.

Quiero destacar a este respecto que algunos cristianos, evidentemente incompetentes, consideran -a causa también de una interpretación errónea de los textos bíblicos- que la obediencia cristiana consiste en hacer siempre lo que dice el superior, sobre todo si es el Papa, por eso señalan como desobediente a cualquiera que se oponga a afirmaciones y decisiones del Pontífice. Es necesario hacer presente que a estos cristianos que su concepción de la obediencia en realidad es “nazi” y no cristiana…

El cristiano debe obedecer ante todo y en todo al Superior Supremo que es Dios y, en consecuencia, debe someterse a las indicaciones y mandatos de otros superiores sólo en la medida en que esas indicaciones y mandatos no estén en contraste con los divinos, Santo Tomás es muy claro en este punto[11]. La obediencia "nazi", por el contrario, lleva a hacer siempre lo que dice el superior y la historia nos ha demostrado claramente los colosales daños que ella acarrea[12].

Este libro no es sólo un texto de estudio, sino también de oración, con él quiero estimular también a los lectores a invocar a Dios para que nos ilumine siempre mejor con su Verdad y para que intervenga y libere a la Iglesia de los evidentes errores que el papa Francisco y sus colaboradores están difundiendo.

Recemos entonces ya ahora con san Antonio:
Señora nuestra,
única esperanza nuestra,
te suplicamos que ilumines nuestras mentes
con el esplendor de tu gracia,
que nos purifiques con el candor de tu pureza,
para que podamos merecer y poder llegar al esplendor de su gloria.
A Él el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén, Amén.


Texto original italiano en tradimentodellasanadottrina.it
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
2452
adeste fideles

Con la salvedad de que Jorge Mario Bergoglio NO ES PAPA.

solodoctrina

Correcto no es ni fue Papa.