Obispo sinvergüenza ataca a su propio sacerdote
Viola celebró un funeral en una iglesia de 300 metros cuadrados con 13 fieles presentes con barbijos en sus bocas, seis presentes más que los “permitidos”.
Napolioni escribió en un comunicado datado el 20 de abril que él es supuestamente consciente del “sufrimiento” de muchos sacerdotes y fieles, provocado por la prohibición de celebrar Misa.
Pero un posterior “pero” deshace esta declaración, al introducir el pesar de Napolioni, no por la interrupción de la Misa, sino por el comportamiento del sacerdote, que – afirmó Napolioni – contradijo “las normas civiles y las indicaciones canónicas”, aunque el allanamiento policial fue ilegal, según el Concordato celebrado entre la Santa Sede e Italia.
El comunicado dice que “la diócesis de Cremona, consciente del íntimo sufrimiento y del profundo disgusto de tantos presbíteros y fieles a causa de la forzada y prolongada privación de la Eucaristía, no puede no subrayar con disgusto que el comportamiento del párroco está en contradicción con las normas civiles y las indicaciones canónicas que desde hace varias semanas condicionan la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia en Italia y de nuestra iglesia cremonesa”.
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