Una oración de Santa Teresa de Ávila por la Iglesia
Una oración de Santa Teresa de Ávila en respuesta a la crisis que atravesaba la Iglesia en su época. El camino de la perfección, capítulo 35.«¡Oh Dios mío, si pudiera importunarte! ¡Si te hubiera servido bien para poder suplicarte este gran favor como recompensa por mis servicios, pues Tú no dejas ningún servicio sin recompensa! Pero no te he servido, Señor; quizá sea por mis pecados y porque te he ofendido tanto que me sobrevienen tantos males. ¿Qué puedo hacer entonces, mi Creador, sino presentarte este Santísimo Pan, que, aunque Tú nos diste, yo te devuelvo, suplicándote, por los méritos de Tu Hijo, que me concedas este favor, que calmes este mar y que no permitas que este barco, que es Tu Iglesia, siga soportando una tempestad tan grande? Sálvanos, Señor, porque perecemos».